Para ti, esta carta abierta es para ti, mexicano...

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Guillermo Ochoa insiste a la afición mexicana dejar de hacer el grito homofóbico (1:35)

El llamado del arquero de la Selección Mexicana a los aficionados que asisten al estadio a ver los partidos del Tri. (1:35)

LOS ÁNGELES -- Ésta, es una carta abierta para ti...

Para ti, que vas a los estadios de futbol...

Para ti, que sigues a la Selección Mexicana...

Para ti, que gozas, más que tu propia alegría, el nervio ansioso de felicidad de tus hijos en la tribuna, vestidos de verde, y con sus primeros asombros al escuchar la vigorosa marcha del Himno Nacional, entonado con frenesí por una muchedumbre que exuda, que se estremece con sus ancestros, con su identidad a flor de piel, y con esa ascua, con ese brillo en la mirada, en el dintel liberador del llanto...

Para ti, esta carta abierta es para ti...

Para ti, que durante cuatro años avivas la hoguera desesperada de la insensatez maravillosa de la esperanza. “Ahora sí, ¡carajo!, ahora sí, en Catar 2022...”. “Porque sí, porque ya nos toca”.

Para ti, que te estremeces, te fatigas, claudicas, cuando, cada cuatro años, ese “ahora sí”, sigue conjugándose en el pasado, el presente y el futuro de lo imposible, de lo inaccesible, de lo inalcanzable. ¿“Ahora sí”? Ahora, no. Ahora, tampoco. Ahora, nunca...

Para ti, que cuando contemplas la euforia ajena, la de los poderosos en la cancha, la de levantar una Copa, la festejas como propia, por ese refugio inconsciente de la frustración. Siempre serás mexicano, pero nadie te impide beber del cáliz dulzón y victorioso de Brasil, de Alemania, de España, de Francia, de Italia, de Argentina, de cualquiera... Nadie puede impedírtelo, porque el bendito futbol te autoriza a ser ciudadano del universo. La derrota te excluye, pero no te margina...

Para ti, esta carta abierta es para ti...

Para ti, que organizas tu vida cíclicamente, con la colorida fogosidad del verde, para estar ahí, en cualquier estadio de cualquier país, en el que comparezca el Tri, con la angustia ante la ambigüedad del desenlace. Ahí, estás ahí, preparado para perder, pero también para ganar, porque los Hugos, los Márquez, las Guevaras, los Chávez, los Valenzuelas, te han encendido el pebetero de la fe, de que sí, que “sí se puede”, de que sí se pudo, y de que, algún día sí, sí se podrá...

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1:30

Joserra: 'La FIFA trata de ayudar a México a desaparecer el grito'

José Ramón Fernández mostró su postura sobre el grito discriminatoio que hacen algunos aficionados en torno al futbol mexicano.

Para ti, que acudes a las Copas del Mundo, como sea, como puedas, porque quieres. Para ti, que vas de mochilero, a dormir en un rincón; o vas de opulento, con todos los lujos, pero ninguno es menos que el otro, porque son los mejores, porque son la legión más lastimada, pero la más estoicamente fortalecida, del mundo del futbol, y tu esperanza se trompica, pero siempre se pondrá de pie. Porque es el bálsamo, ése, el de la esperanza, el que te cura y te reconforta...

Para ti, que te has asomado, que has olisqueado, que has saboreado un dedazo de la gloria en esos dos campeonatos Sub-17, y en esos Juegos Olímpicos de Londres, y que ese día, esa noche, esa vigilia eterna, ese insomnio desesperante de felicidad, te sentiste distinto, te sentiste mejor, vigoroso, hercúleo, fortalecido. Porque, si ellos pudieron...

Para ti, esta carta abierta es para ti...

Para ti, que te revitalizas, que, entre alaridos y alardes, aprietas puños, garganta y dientes, cuando la Selección Mexicana al menos te cede la antorcha de ser el Rey Tuerto de esta Tierra de Ciegos de Concacaf, porque mientras aspiras y esperas el gran salto, te basta la caricia trémula de ser el mejor de la zona...

Para ti, que has crecido añorando Disneylandia y la tranquilidad de un país que proteja, eduque y albergue a tu prole, pero no transiges, y rabias, y te emperras, y te sofocas cuando Estados Unidos humilla a tu selección, ya sea en el Mundial 2002 o en la pueril Liga de las Naciones.

Fernando Quirarte lo dijo mejor que nadie: “En futbol no, en futbol no podemos perder ante los gringos; ante cualquiera otro, pero no ante los gringos”.

Para ti, esta carta abierta es para ti...

Para ti, un prólogo extenso, pero un mensaje breve, una alerta concisa, un reclamo puntual, una plegaria precisa...

Sí, para ti: ¡No vuelvas a gritar “eeeeeeehhhh, put...”!

No lo sabes, tal vez, pero estás condenando tu propia pasión, esa descrita en la radiografía escrupulosa de las 700 palabras previas...

No lo entiendes, tal vez, pero estás trepando a un patíbulo que ya ha sido demasiado misericordioso –claro, por sus propios intereses–, el futuro de tu Selección Mexicana...

No lo quieres saber, pero lo sabes, ya van a completarse 16 multas, y ya hay un ultimátum en la mesa de la Selección Mexicana. Ese ultimátum destila tragedia, deportiva, sí; lúdica, sí, pero tragedia...

Puede perder un partido en la mesa. Y después puede perder una eliminatoria y puede perderse un Mundial. Y si el Tri se pierde un Mundial, tú te pierdes el Mundial o te pierdes al menos la esencia amorosa y pasional de tu Mundial.

Para ti, esta carta abierta es para ti, porque hoy, sin saberlo, desde la tribuna, te has convertido en el mejor de los peores enemigos de la Selección Mexicana...

Y no, este texto no es por encargo. Ni es parte de una campaña. Ni alguien financió al menos una coma de esta epístola. Este es un balcón solo, aislado, solitario y casi abandonado. Y, como tú, tampoco creo en la FMF, ni en sus compinches, ni en sus triquiñuelas, ni en su avaricia, ni en su codicia, y entiendo que tú entiendas que te ve, a ti, sólo como un billete de dólar, y no como el personaje, frenético, pasional y fervoroso hacia una camisola verde, esa misma que ellos percuden, que exprimen y que prostituyen, ellos, los federativos, desde su pulcro e impoluto escritorio.

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1:28

Joserra: 'Los ha rebasado, por más campañas que haya, el grito existe y seguirá existiendo'

El análisis de José Ramón Fernández acerca de las amenazas sobre el grito homofóbico de parte de la afición mexicana que podría dejar sin Mundial al Tri.

He cubierto ocho Copas del Mundo desde 1986 para diversos medios. Y te he visto ahí. Te he palpado ahí. Me he identificado contigo. Hubiera querido celebrar contigo y condolerme contigo, pero este bendito oficio me lo ha impedido. Mi grito de gol ha sido el más ruidosamente mudo del estadio. Y mi lamento ha sido el más penosamente imperceptible del estadio. Pero he estado ahí, a tu lado, conmovido, estremecido, contigo, por ti, y he sensibilizado cada triunfo y cada derrota, gracias a ti. Me prestaste tus sentidos y tus sentimientos, y eso, te lo debo eternamente a ti...

Por eso, esta carta abierta es para ti...

Porque eres mucho más, muchísimo más que un grito. Porque lo he visto, porque lo he sentido. Eres himno, eres canto, eres ruido, eres grito ingenioso, eres euforia, eres el Cielito Lindo. Y eres sarcasmo, eres burla, eres brindis ajeno y eres danzante de la diversidad, ganes o pierdas.

Por eso, no permitas que ese grito te defina ante el universo del futbol. Porque el universo del futbol te ha ubicado en un nicho: donde hay dos o más mexicanos, aguarda el desmadre, el tequila, la fiesta, la generosidad, el cobijo, columpiándose desde la noche hasta el amanecer.

Porque lo viví en Francia, en Japón, en Corea del Sur, en Alemania, en Sudáfrica, en Brasil y en Rusia, y por supuesto en México ’86. En un paraíso de heteroetnias como un Mundial de Futbol, tú eres parte de la más poderosa y festiva nación itinerante. Tú eres el esperanto genuino de esa Torre de Babel.

¿O prefieres que se te estigmatice, se te encasille, se te etiquete, se te conjure bajo la vulgaridad y la puerilidad de ese grito? ¿Eres tan pequeño, tan ínfimo, tan tóxico, tan repudiable como esas cuatro letras? La historia dice todo lo contrario. Has sido el bien amado en las Copas del Mundo, ¿quieres ahora súbita, consciente y enajenadamente, ser el mal odiado?

Entiendo que entiendas que “tu” grito no es homofóbico, que es apenas un disparate del folklore, que es una bala perdida del idioma más bello del mundo, pero ¿eliges vivir cautivo bajo esas cuatro letras como tu nuevo gentilicio? ¡¿Qué injusto, no?!

De esos ocho mundiales cubiertos desde 1986, sólo quedé fuera de Italia ’90, como tú, por la trampa que terminó en emboscada suicida, ésa, la de la FMF y sus cachirules. En Alemania ‘74 y España ’82 fallaron los jugadores. Miedo, nervios, ¡qué se yo! Pero, ¿serás tú quien deje fuera del Mundial de Catar a tu propia selección?

Un día, durante el Mundial de 1998, en el Metro de París, pese a mi precario francés, escuché a un grupo de adultos y jóvenes franceses discutir intensamente sobre México, sobre los zapatistas, durante un trayecto de 20 minutos. Fue fascinante. Hermoso. No hablaban de un país de sombrerudos o tequileros, sino de un México vigoroso, urgido, emergente, convulsionado de ansiedad por el cambio.

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2:05

Claudio Suárez en Futbol de Altura: 'Hay jugadores que se mueren por estar en el 'Tri' y ni los voltean a ver'

'El Emperador platicó con David, Roberto y Paco acerca de la actualidad de la selección mexicana.

He conocido familias de Perú, Chile, El Salvador y otros países que recuerdan al mexicano que estuvo ahí, en los grandes terremotos, en las grandes tragedias. Que recién curadas sus profundas heridas, buscaban ayudar a países en similar desgracia.

¿Quieres que recuerden a ese México generoso o acaso al del onomatopéyicamente abyecto nuevo gentilicio? Pasarás de ser un samaritano universal a un repudiable “eeeeeehhh, put...”.

Por eso, esta carta abierta es para ti...

México enfrenta a Honduras, Panamá y Nigeria antes de la Copa Oro. Y tú estarás ahí.

Tú decides: ¿pones a salvo tu pasión, o te hundes junto con ella? Y si la haces naufragar, esa, tu pasión por el futbol y por el Tri, te atreverás a pararte ante el espejo, y gritarte a ti mismo: “eeeeeeeehhh...”.

Sí, por eso, esta carta abierta es para ti...