América... ¡Ese líder aburrido!

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En el América, ¿las formas de ganar cuentan? (2:26)

El debate se puso picante entre David Faitelson y Jared Borgetti sobre las formas en las que las Águilas consiguen sus triunfos. (2:26)

LOS ÁNGELES -- Sumaba dos puntos de nueve posibles y había histeria. “América se está desfondado”. “América se está viniendo abajo”. La eventual desgracia del #ÓdiameMás alebresta a esas arpías acechantes.

Pero, no: América está aburrido. Aburre y se aburre. Y ahora se pondera estrepitosamente su victoria sobre Pumas, por aquello de la rivalidad, ese sesgo de desprecio horneado perversamente entre televisoras.

Con la zalea humeante de Pumas en la sala de trofeos, las Águilas reinstalan El Nido en el risco más alto de la Liga Mx, evacuando a un Atlas que dio más pena que gloria al jugar con dos hombres más y recibir respiración de boca a boca del arbitraje en su victoria sobre unas tristonas Chivas, a las que ya no les alcanzaron las filosóficas diatribas de Marcelo Michel Leaño. El charlatán ya tartamudea.

Mientras tanto, América da esa sensación: que es un líder aburrido. Da esa sensación de que le urge llegar a la Liguilla, porque el Repechaje ya lo tiene asegurado con sus 25 puntos.

Acostumbrado a la vorágine extrema de sus resultados, el América comenzó la semana de nuevo en el altar, y en medio de vítores, a pesar de haber vencido a un equipo que suma ocho puntos de 33 posibles, y que es penúltimo de la tabla, reflejo del despilfarro de contratar a jugadores como el debutante Diogo de Oliveira, genuina y literalmente prófugo de la parrilla de McDonald’s. Debe haber taqueros en San Cosme con más habilidades que él.

Ciertamente sin un futbol atractivo, sin apego mínimo al futbol espectacular, pero América respeta su propia idea de jugar bien, feo, pero bien, y la retribución inapelable le mantiene al frente de un torneo cargado de irregularidades y situaciones chuscas, como ver a un Juárez de Ricardo Ferretti convertido en el mata-gigantes, o al equipo más popular de México, las Chivas, ir de un saltimbanqui del miedo, como Víctor Manuel Vucetich, a un saltimbanqui de la verborrea, como Marcelo Michel Leaño. Del Ex Rey Midas al Rey Tuerto, entre la Tierra de Ciegos que es el Guadalajara.

Por eso, América parece aburrido, porque del aburrimiento a la distracción y el desorden, sólo falta un bostezo, como el que tuvo ante un Toluca que lo humilló en el marcador (3-1), haciéndole la mitad de los goles que había recibido en el torneo hasta entonces.

Se viene la Fecha FIFA y América deberá confrontar los riesgos de ceder a seis jugadores a selecciones nacionales. Guillermo Ochoa, Jorge Sánchez, Henry Martín y Sebastián Córdova con México; Richard Sánchez, con Paraguay; y Roger Martínez, con Colombia. Santiago Solari sabe que deberá prescindir de la mayoría de ellos ante San Luis para recuperarlos físicamente.

Después de años de despilfarro, de asesinar a sus vacas gordas de las finanzas, a Santiago el ‘Indiecito’ Solari no le queda más que tratar de ordeñar las flácidas y casi estériles ubres de estas flacas vacas. Por eso, con lo que tiene, que es poco, ha decidido jugar feo, aburrido, pero con precisión, eficiencia y sacando los resultados que exige la alcurnia de un equipo que ha elegido convivir con el desprecio absoluto entre las otras 17 naciones futboleras de México.

¿Querría Solari jugar mejor, más ofensivo, más espectacular? Seguramente. A menos que en los textos que alguna vez escribió para medios españoles y argentinos, exista una hipocresía mayúscula, al ‘Indiecito’ le agrada la exquisitez en el futbol, el respeto a la esencia del juego.

Sin embargo, dirían los brasileños, a falta de perro, tiene que ir de cacería con gatos. Y ha conseguido que algunos saquen las garras. Dos muestras palpables son Salvador Reyes y Mauro Lainez, el primero convertido en el mejor jugador mexicano por izquierda, y el segundo, con un atrevimiento insospechado, como en el segundo gol a Pumas, para fiscalizar el marcador, después del otro golazo de Richard Sánchez para el 1-0.

Sin la riqueza de opciones en rotaciones que, por ejemplo, tiene Cruz Azul, las Fechas FIFA, lesiones y castigos, sí ponen a zozobrar al América, pero el recurso de un juego compacto, sólido, apelmazado, le permite a Solari sortear muchas de las complicaciones.

Sin embargo, el cierre del torneo aún guarda sorpresas para Solari y sus dirigidos, especialmente, insisto, para un club que ha hecho de las bravatas y las bravuconadas, su estilo cochambroso y molesto de manejar las relaciones públicas.

Además de la Fecha FIFA de octubre, América tendrá emboscadas frecuentes. Deberá visitar al San Luis, para enseguida ver seguramente a la mejor versión de estos tristes Tigres de Miguel Herrera, en el duelo más cargado de morbo en este torneo. Pero, no para ahí, porque en la Fecha 16 deberá enfrentar a Cruz Azul.

Y entre todo este zangoloteo, el América tendrá una doble jornada ante Rayados, primero el 28 de octubre en Monterrey, en la Final de la Concachampions, justo antes de enfrentar a La Máquina.

Después, cerrará el torneo en su fase regular el 6 de noviembre ante el equipo de Javier Aguirre, quien, como ya es sabido, era el candidato número uno antes de que llegara Solari, pero se cansó de esperar a la salida del ‘Piojo’ Herrera, y por ello firmó con Rayados.

¿Más complicaciones? Al terminar el torneo se viene la Fecha FIFA de noviembre. De nuevo, América deberá ceder al menos a seis jugadores a diferentes selecciones nacionales, y en espera de ver en qué condiciones regresan para la Liguilla, especialmente cuando tiene un plantel corto, y en la banca encuentra a costosísimas decepciones como Nico Benedetti y Roger Martínez, mientras que en el taller de laminado y pintura no hay muchas esperanzas con Leo Suárez y Renato Ibarra.

Y aún así, este hijo infausto del #ÓdiameMás se da el lujo de ser un líder aburrido, de confirmar que con poco, sin su máxima expresión, le alcanza para comandar un torneo en el que las aberraciones son sus protagonistas, semana a semana. Al menos, la promesa para Solari es que si el equipo es campeón, llegará el par de jugadores que ha pedido y que milita en Europa.