El 'pobretón' América enriquece la Liga Mx

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América aseguró su lugar en la 'Fiesta Grande' del futbol mexicano (0:54)

Revive los 5 mejores momentos que nos dejó la jornada 15 del Apertura 2021. (0:54)

LOS ÁNGELES -- Al arranque de 2021 era uno de los planteles menos cotizados y menos cotizables del futbol mexicano. Aquello de “Millonetas” quedó en anécdota. Y sin embargo, el América es líder absoluto del Torneo Apertura 2021, y es el único clasificado directo a la Liguilla.

América es el equipo “pobretón” que enriquece a la Liga Mx. Un plantel armado a retazos, como traje de indigente. Pero, al final, se reporta al baile de la Fiesta Grande, de frac. La percha, ayuda.

Es irrefutable, hoy el plantel de El Nido tiene más valor que precio en su hábitat de la Liga Mx. Al arranque de 2021, su nómina de jugadores estaba en cotizaciones, debajo de Monterrey, Tigres, Cruz Azul, Chivas y León. Diez meses después, insisto, los otros cinco tienen mayor precio, pero América tiene más valor.

Las páginas especializadas en salarios de jugadores y valor del futbolista, además de los medios en México con cobertura cercana a Coapa, coinciden poco en sus cifras. Sólo hay unanimidad en torno a los 4 millones de dólares que por año recibe Guillermo Ochoa.

El resto, oscila dramáticamente. Bruno Valdez y Roger Martínez aparecen entre los dos y tres millones de dólares por año. Con Pedro Aquino y Emanuel Aguilera cerca de ellos, pero el resto, cobra muy por debajo de esas cantidades.

Las cifras que pueden indagarse en portales como, por ejemplo, Salary Sports, Sports Intelligence y Statista, oscilan de manera dramática, y es más complicado aún cuando se sabe que se consigna una cantidad en el contrato registrado ante la Federación Mexicana de Futbol, otra más ante el equipo, otra diferente ante el contador del jugador, y aún otra distinta ante las autoridades hacendarias.

El contraste entre un equipo de poco estruendo financiero, pero de sólido impacto deportivo, marca esta época del América, especialmente cuando hubo años, con nóminas imponentes, de jugadores envidiables, capaces de seducir a cualquiera.

En América se armaron trabucos, como el de Leo Beenhakker, o equipos con el Piojo López, Iván Zamorano, Cuauhtémoc Blanco, Pável Pardo, y después se agregarían Salvador Cabañas, Chucho Benítez, Aquivaldo Mosquera, sin desmerecer ante planteles como en la época de Alfredo Tena, Javier Aguirre, Enrique Borja, Alberto de la Torre, Carlos Reinoso, Roberto Hodge, Pata Bendita Castro o Héctor Miguel Zelada.

Recientemente, América colocó en Europa a Raúl Jiménez, Edson Álvarez y Diego Lainez, y a los argentinos Guido Rodríguez y Agustín Marchesín, pero en la actual plantilla no hay futbolistas de ese nivel. El más cercano en proyección es Sebastián Córdova.

Al arquitecto en turno, le dieron barro en lugar de arcilla, para construir un imperio. Santiago ‘El Indiecito’ Solari heredó las ruinas tras la abrupta salida de Miguel Herrera. En su primer atisbo al plantel, la reflexión del entrenador argentino debió ser de desconsuelo.

Para su fortuna, el ‘Piojo’ Herrera había adelantado las llegadas de Pedro Aquino y Mauro Lainez, pero ‘El Indiecito’ sólo pudo sumar de inmediato a Álvaro Fidalgo, llegando de la banca de la Segunda División de España.

Y era un equipo que se había desplomado en la anémica bolsa de valores del futbol mexicano. Roger Martínez estaba en rebeldía; Renato Ibarra era carne envenenada; Nico Benedetti seguía en su año sabático por lesiones; Nico Castillo estaba desahuciado, y Andrés Ibargüen era una moneda al aire.

Además, Federico Viñas entró en una baja de juego, y el otro llegado del Real Madrid, el paraguayo Sergio Díaz, terminó como agente libre, sin equipo, y en espera de una oportunidad en 2022, sin recuperarse mentalmente de la lesión de ligamentos cruzados que sufrió en Deportivo Lugo a los 19 años. ¿Leo Suárez? Entre lesiones e inconsistencias. Sólo Richard Sánchez aparecía como caballito de batalla fijo.

Paul Aguilar dejaba un hueco en defensa por derecha, mientras Henry Martín apenas había logrado consolidarse con Miguel Herrera en el cierre de 2020, pero volvió a los altibajos. Jorge Sánchez sigue siendo una incógnita. Bruno Valdez y Emanuel Aguilera, entre lesiones y tardes magras, ya empezaban a despertar inquietudes.

Como puede verse, un plantel poco apetitoso, además denigrado por sus propios jugadores, cuando apareció un video en mayo --ya con un semestre de gestión de Solari--, digno de un sitio para adultos, en el que saltan como protagonistas Nico Benedetti y Roger Martínez, y como testigos ociosos, Richard Sánchez y Leo Suárez.

¿Quién podría querer para el Clausura 2021 o para este Apertura 2021, a semejante caterva de jugadores sin un aparente futuro?

Queda claro, el América “pobretón” enriquece la Liga Mx. Y tal vez sea una de las versiones más “pobretonas” en calidad, renombre y poder mediático en la historia del equipo.

Para este torneo, llegaron como refuerzos, jugadores que crisparon los nervios de su afición. Ansiosa de una bomba mediática, se indigna con los arribos de Miguel Layún, Salvador Reyes, Fernando Madrigal y Mario Osuna. Y todos llegan como le gusta a la nueva política financiera de El Nido: tres pesos más baratos que gratis.

Sin embargo, Layún ha tomado un segundo aire, especialmente en recientes juegos, mientras Salvador Reyes, en su posición natural, como lateral por izquierda, es el mejor de la Liga Mx. Madrigal y Osuna no desentonan, por el armado y la estrategia del equipo: muy compacto, de mucha marca, poco desgaste, con solidez funcional, a pesar de que en el fondo, por el centro, a veces las goteras se convierten en desagües.

Solari no se equivocó al elegir la forma de juego del América, cierto, aburrida, hosca, sosa, casi repugnante, cuando se busca espectáculo. Pero, el equipo fue sublíder en su primer año, y sólo quedó debajo de Cruz Azul, por la generosidad de su dueño, Emilio Azcárraga Jean, al donarle tres puntos a su más atento servidor, Alejandro Irarragorri, y su equipo, el Atlas.

Este Apertura 2021 ha tomado el control del torneo. Sólo el Toluca lo zarandeó brutalmente con un 3-1 que debió haber sido más escandaloso. Suma diez victorias, cuatro empates, y es junto con el Atlas, la defensa menos goleada del torneo.

Sin duda, Santiago Solari ha rebasado a Miguel Herrera al conseguir rendimiento de estos jugadores. Prueba de ello es que ha sacado agua de una piedra, como el desahuciadísimo Roger Martínez, aunque sin la consistencia querida, pero ha regresado hasta a la selección de Colombia. Benedetti, al menos, ya no se lesiona después del minuto de juego, aunque el técnico todavía sufre para rescatar a Federico Viñas y a Henry Martín, quien está lejos del nivel mostrado en el Apertura 2020, cuando finalmente había convencido a Miguel Herrera.

Evidentemente, con el rendimiento del equipo, los jugadores se han revaluado. Ochoa sigue siendo confiable; Layún busca cumplir su promesa de volver a la selección; Reyes ya hasta está alebrestando la miopía de Gerardo Martino; Sánchez, Aquino y Fidalgo pueden ser la mejor media cancha de México, y todos ellos pasaron de transferencias de medio pelo, a cotizaciones elevadas. Vaya, hasta Sebastián Cáceres está bajo la mira de Uruguay, un país, donde ese tipo de jugadores se dan hasta en lotes baldíos.

Sí, uno de los planteles más pobretones en la historia del América, enriquece la Liga Mx, se adueña de la punta, y es el primero en llegar a la Fiesta Grande de la Liguilla.

Y este escenario, marca también, y tan bien, que hay forma de armar equipo competitivos –aunque atentatorios contra el espectáculo--, sin necesidad de despilfarros demenciales. Prueba de ello, Chivas, que sólo utilizó a uno (Canelo Angulo) de sus famélicos refuerzos rimbombantes como titular en el milagroso empate ante Cruz Azul.