Barkley, una historia del Bronx

Un hombre está en una calle del Bronx, Nueva York. Tiene unos cincuenta años, está muy pobremente vestido y se nota en su mirada que la vida ha sido muy dura con él. Los vecinos de la Boston Road lo conocen. Tiene una tristeza permanente. Y, a veces, cuenta su historia, en la que muchos no creen. O les cuesta mucho creer:

-"Yo fui campeón mundial… Yo gané unos cinco millones de dólares…No tengo nada… Yo peleé en Las Vegas y fui una figura… Yo vivía en Patterson, New Jersey, pero me echaron de la casa… Yo lo puse nocaut a Tommy Hearns… Sí, fui campeón mundial… Yo soy Iran Barkley y hoy no tengo un dólar en el bolsillo…".

Aquella derecha conmovió a Thomas Hearns y paralizó a aficionados y periodistas. Sí, ahì estaba el “Hitman” tambaleando hasta ir al suelo.

Con el rostro bañado en su propia sangre, Iran Barkley parecía viajar sin remedio hacia la derrota, aunque el combate recién iba por la tercera vuelta.

Hasta que logró conectar ese golpe y comenzó al derrumbe, porque mientras Hearns empezaba a caer, logró conectar otra más al rostro.

Estaba en juego el campeonato mundial de los medianos. Iran Barkley, número 2 del ranking del WBC y por una bolsa de 25.000 dólares, dio vuelta una pelea cuando ya pasaban los dos minutos del tercer round.

Fue la noche del sábado 6 de junio de 1988. En el Hilton de Las Vegas, el hotel casino de las grandes sorpresas. Se venía una tormenta, y Hearns estaba en el medio de ella, mientras todo le daba vueltas: sacudido por los golpes, la corona de campeón tambaleaba sobre su cabeza, a punto de caer…

Toda historia tiene dos versiones. Iran Barkley se quejó, muchos años después, cuando ya estaba en la ruina, de que habían sido deshonestos con él, y que el mundo del boxeo –o por lo menos, algunos personajes de ese mundo- lo habían traicionado

-"Pero no fue tan así" –declaró Bob Arum-, "porque no podíamos detenerlo a la hora de apostar. Cayó en la gran tentación que le ofrecía Las Vegas y en lugar de guardar su dinero, lo tiró en las mesas de juego, y contra eso no se puede".

Él hombre que ganó tres campeonatos mundiales, que solía tener en un placard cuarenta mil dólares en efectivo “Por las dudas de que tuviera algún gasto imprevisto”, según sus palabras y que llegó a comprar una mansión en Nueva Jersey, terminó viviendo prácticamente en la calle. Una vez lo encontraron durmiendo en el tren número 6, en la zona de Pelham Bay Park y City Hall. Alguien lo descubrió:

-"Pero si es Iran Barkley, el que fue campeón del mundo…".

El referí Richard Steele se apiadó finalmente de Thomas Hearns. No había otra manera, porque “Hitman” deambulaba, perdido, ya sin respuestas. Favorito 4-1 y con una bolsa de 1.500.000 dólares, nada de eso le servía ahora, cuando conectado otra ve más de derecha, se derrumbó y el referí paró la pelea a los 2 minutos y 39 segundos del tercer round, con Hearns ya casi afuera del ring, a punto de caer sobre los periodistas, totalmente conmocionado.

Otra sorpresa en el Hilton. Como la de aquella noche de 1986, cuando Michael Spinks volvió a ganarle a Larry Holmes, mientras todos pensaban que en esa revancha, Holmes iba a poner las cosas en su lugar y recuperaría el campeonato mundial de los pesos pesados… O en donde otro Spinks, Leon, le quitó la corona a Muhammad Ali en 1978. O en donde Mike Tyson casi cae en el primer asalto frente a Tony Tucker en 1987, aunque luego ganó por puntos.

Esta vez, aquella victoria de Barkley fue considerada “La sorpresa del Año” por la revista The Ring y por todos, fanáticos y expertos, que vieron su inapelable victoria, cuando todo indicaba que sería al revés… No solamente fue así sino que mástarde (1992) hubo una segunda pelea y volvió a ganar Iran –a quien llamaban “The Blade-, esta vez por puntos quitándole el campeonato mundial medio pesado WBA en el Caesars Palace.

Barkley se retiró del boxeo en 1999, a los 48 años, con una campaña de 43 peleas ganadas, 27 de ellas antes del límite, 19 perdidas (7 por KO) y un empate. Había comenzado a boxear profesionalmente en 1982. Se metió en los gimnasios a los 14 y llegó a ganar una medalla de bronce en el Campeonato Mundial de Munich (1982) en la división de los medianos.

Nacido el 6 de mayo de 1960, fue siempre un peleador agresivo y espectacular, aun en las derrotas, como cuando fue vencido por Roberto “Mano de Piedra” Durán el 24 de febrero de 1989, en la primera defensa de su corona de peso medio WBC. Dos jurados lo vieron ganar a Durán y el otro a Barkley, en lo que fue considerada “La pelea del año”. En 1992, “The Blade” logró el campeonato mundial IBF de los super medianos ante Darrin Van Horn: total, 3 campeonatos mundiales.

Pero los peores golpes los recibió de la vida. En 2014 ingresó al hospital Lincoln Memorial del Bronx, por un infarto. Según su sobrina, estaba muy afectado entre otras cosas porque tanto su hermano como su sobrina estaban enfermos de cáncer al pulmón. El hombre que ganó unos 5 millones de dólares era ya un ciudadano común, quebrado, y hasta fue desalojado de su casa. De hecho, cuando andaba por los 51 años, intentó un regreso al ring, para paliar deudas.

¿Qué pasó?

Tal vez fue su propia responsabilidad, porque nunca confió en bancos ni inversiones, porque prefirió disfrutar demasiado alegremente de la vida. Algunas organizaciones como Ring 8 o Bronx Works lo ayudaron a encontrar una casa para volver a empezar. El mismo reconoció que gastó gran parte de su dinero en autos de lujo, joyas, grandes fiestas para sus vecinos y ayudando a su familia y, por supuesto, los “amigos” (¿Se los podría llamar así?) que luego desaparecieron.

Cuando andaba por los catorce años andaba por las calles junto a un grupo de pandilleros, hasta su hermana mayor, Yvonne, lo convenció de ingresar a un gimnasio de boxeo, donde empezó una nueva vida.

Dejamos para el final una tarde neoyorquina de mayo de 2013. En B. B. King, en la calle 42, Times Square, se iba a realizar una conferencia de prensa para presentar la pelea entre Lucas Matthysse y Lamont Peterson, que se efectuó en Atlantic City el 18 de mayo y que “La Máquina” ganó por KOT en 3 rounds.

Este periodista llegó temprano para hacer las notas para ESPN, junto a David Slatin. Y, mientras esperábamos, Ramiro González, jefe de prensa de Golden Boy Promotions, nos presentó a Iran Barkley.

Lucía sonriente, feliz de estar entre la gente del boxeo. Y tras estrechar su mano, le comentamos lo bien que lo veíamos. Sin perder la sonrisa, nos dijo:

-"Sí, estoy bien… Ya pasó lo del corazón por suerte y otras cosas. Estoy bien, porque he aprendido que valorar la vida y saber vivir a veces no es fácil. Y, como en el boxeo, los golpes enseñan. ¿Y le puedo decir algo? Nunca es tarde para empezar a vivir, nunca es tarde para aprender…".