Brian Castaño, con el ojo en Charlo para su próxima pelea

Patrick Texeira quedó atrás en la noche de Indio, California. El 13 de febrero 2021 quedará como un hito de enorme importancia en la carrera de Brian Castaño (17-0-1, 12 KO).

En una actuación impecable, se impuso por puntos en fallo amplio y unánime y volvió a ceñirse el cinturón mundial super welter, en este caso reconocido por la WBO.

-¿Fue tu mejor pelea?<br>-A ver… en el sentido emocional, fue muy buena, pero la ubico como la número dos, porque para mí la primera, la mejor, fue la de González Catán. Esa noche gané el título frente a Emmanuel De Jesús (campeonato Interino WBA, 26 de noviembre de 2016 y Brian, tras haber sufrido una caída en la primera vuelta, ganó por nocaut en el sexto). También fue muy valiosa la de Michel Soro (1ro de julio, 2017, Evian Les Bains, Francia) porque esa noche me metió un tremendo codazo en la cabeza en el segundo round; tenía un dolor que parecía que me habían clavado una aguja en la cabeza y tuve que aguantar mucho. Estuve sentido como cinco rounds. Finalmente le gané, y bien, aunque casi me la roban los jurados. Encima no cobré toda la bolsa como debía. Por suerte, Sebastián Contursi, el hombre que me asesora, defendió muy bien todos mis derechos. Pero sobre el ring, le gané bien en una pelea durísima… Otra buena fue cuando le gané a Cedric Vitou por nocaut en el último round en marzo del 2018 en París.

-¿Y frente a Teixeira? Estuvo también a punto de derrumbarse en el último round…
-No quería que me volviera a pasar lo de Erislandy Lara en Brooklyn: gané bien, pero dieron empate. Así que hice una pelea más riesgosa, pero aposté a no dejar ningún margen para el error de los jueces, así que le eché toda la presión encima, lo ahogué, no lo dejé armarse, sabía que era el momento y no podía fallar. Yo lo conocía a Teixeira, porque alguna vez hicimos guantes: pega muy pero muy fuerte, pero igual corrí el riesgo, sabiendo que no iba a dejarlo armar. Él le ganó a Carlos Adames en una pelea muy pareja cuando mete la mano y lo tira. Bueno, corrí el riesgo de recibir una contra, y finalmente le puse toda la presión, gracias también a un tremendo estado físico.

-Estuviste mucho tiempo esperando.
-Cinco meses, ni más ni menos. La pelea se postergó más de una vez. Teixeira no tenía la visa y no podía salir de Brasil. Hubo una licitación. Hasta emplazaron a Golden Boy para que Teixeira se presentara a tiempo. Todo esto te hace trabajar mucho la cabeza. Tenés miedo de que te cambien el rival a último momento, por ejemplo. Encima, como él, o sea Teixeira, era el campeón, no sabía cómo quedaba lo del título si no se presentaba. Fue una espera muy larga, pero también me sirvió para entrenar mucho con mi viejo, Carlos, y con Matías Erbin, mi preparador físico. Sobre todo porque con las postergaciones había que cambiar las cargas, los plazos de entrenamiento… Bueno, pero eso quedó atrás y por suerte gané muy bien, como quería.

ESPN KNOCKOUT, EL SHOW lo tuvo como invitado especial, y en su diálogo con Renato Bermúdez, Salvador Rodríguez y el juez internacional del CMB, Fernando Barbosa, habló de quien hoy suena como su próximo rival: Jermell Charlo (34 ganadas, 18 antes del límite, una derrota) y Supercampeón WBA, titular IBF y WBC.

-Tu idea es claramente pelear con él…
-¡Si, por supuesto! En realidad no hay nada todavía, yo en eso pongo toda mi confianza en Contursi. Él sabe lo que hace. Con él decidimos no pelear de nuevo con Soro, para no correr el riesgo de que otra vez no me pagaran la bolsa como corresponde, o que pasara algo raro con el fallo: en la anterior gané, pero Contursi tuvo que discutir un largo rato las tarjetas. Sin contar que también pusieron problemas con las pruebas antidoping, que por suerte grabamos como prueba de que las cosas no estaban bien hechas. Bueno, ahora él hará las negociaciones a ver si peleamos con Charlo. Yo espero que sí.

-¿Y cómo es Charlo?
-Es un gran boxeador, eso no se discute, pero es más bajo que Teixeira y suele trabajar de contragolpe. Yo creo que deja unos cuantos huecos, hay que hacerle una pelea inteligente, tal vez trabajando un poco menos, pero tirando con mucha precisión. Ojo: le gusta decir que es el mejor del mundo, pero a lo mejor es para convencerse a él mismo, yo creo que es una señal de inseguridad. Sería una pelea de mucha estrategia.

-Lo tenés estudiado.
-Y, sí, lo miré muchas veces, como seguramente el hará conmigo. Cuando perdió con Tony Harrison (fue el 22 de diciembre de 2018) pasó algunos momentos complicados. Son noches, son momentos. En la revancha, le ganó por nocaut en el round 11 (21 de diciembre, 2019). Si todo sale bien, se le puede ganar, ¿Cómo no? Yo no soy solamente un peleador que va al frente, sino que también tengo mi repertorio de golpes, tengo variantes técnicas para ofrecer. Por supuesto que lo respeto mucho, pero me interesa pelearlo, porque para mí sería la posibilidad de ser el primer campeón mundial argentino en unificar todos los títulos. Y aunque la plata es muy importante, sigo pensando también en la gloria deportiva.

-¿Y cuándo podría ser la pelea?
-Despacio, primero veamos si se hace o no, aunque él mismo ya dijo que le gustaría pelear conmigo, eso es importante. Los dos somos parte del equipo de Al Haymon y eso facilita las cosas, supongo que sería después de la primera mitad del año… que se yo… agosto… septiembre… No nos apresuremos, veamos a ver qué sucede, ¿puede ser?

-Puede ser. ¿Hablamos de Maradona?
-Nosotros lo tuvimos que llorar a distancia. Un fenómeno, un fuera de serie. Por eso lo llevé en el pantalón como un homenaje a un grande, que te inspira a dejar la vida en lo que uno hace. El día siguiente a la pelea hubo, como siempre sucede cuando se reúnen argentinos, un gran asado.

-Estuvimos todos, creo… Mi papá Carlos, mi mamá Verónica, mi señora Carolina, el doctor Marcelo Sánchez, mi hermano Alan y por supuesto mis grandes amigos: Quique Cayuqueo con su esposa; los hermanos de Quique, El Pelado y Alan, también estuvo Pali, de los que nunca fallan… Por supuesto Matías Erbin y Sebastián Contursi… También estuvo Elías “El Macho” Araujo que está entrenando en Estados Unidos… bueno, no puedo nombrar a todos, pero fue una barra muy linda y ruidosa, como somos los argentinos. Motivos teníamos, y muchos. Era mi segundo campeonato mundial. Fueron meses muy duros de convivencia, porque con el tema de la pandemia había que cuidarse mucho. Tuvimos –tuve- muchos temores de que la pelea sufriera otra postergación o que no se hiciera, o que me cambiaran el rival. Por suerte ya pasó todo… Estoy volviendo a la Argentina sabiendo que logré concretar esto, porque era esa noche sí o sí.

-Y ahora, Jermell…
-¿No podemos esperar un poco? Ustedes los periodistas son todos ansiosos, ¿No? Lo digo en broma, por supuesto, es una broma. Después de todo, si alguien tiene ganas de que esa pelea se haga soy yo…