De Gendt se impone en Nápoles y Juanpe López defenderá la rosa en Blockhaus

EFE

MADRID -- La octava etapa del Giro de Italia, con salida y llegada en Nápoles, con un recorrido corto pero enrevesado de 153 kilómetros, fue para Thomas De Gendt (Lotto Soudal), en la que el español Juan Pedro López (Trek-Segafredo) mantuvo por quinto día consecutivo la maglia rosa y podrá defenderla este domingo en el Blockhaus.

Un ataque a 42 kilómetros de la llegada de De Gendt junto a su compatriota y compañero de equipo Harm Vanhoucke (Lotto Soudal), el italiano Davide Gabburo (Bardiani CSF) y el español Jorge Arcas (Movistar) fue el bueno de una jornada en la que desde el mismo banderazo de salida no dio respiro a los participantes.

El pelotón paró en el kilómetro cero para reintegrar a algunos ciclistas con problemas técnicos, pero fue dar la salida y formarse un primer grupo de seis unidades ante un pelotón que parecía mantenerse a la expectativa de lo que aconteciese.

Con el sexteto abriendo camino, los movimientos en el grupo empezaron a sucederse con otra media docena de corredores intercalados hasta que por detrás el siempre inquieto neerlandés Mathieu Van der Poel (Alpecin Fenix) decidió tratar de incorporarse al grupo cabecero.

El nombre del nieto de Raymond Poulidor apareció una y otra vez en los momentos decisivos de esta octava etapa y no dio respiro a los hombres que se disputaron el triunfo hasta los metros finales.

Van der Poel llegó a la fuga y trató de acelerar todavía más el ritmo para abrir hueco, pero sin encontrar la complicidad de sus acompañantes. Así, decidió intentarlo en solitario pero nadie en el ese reducido grupo estaba dispuesto a permitir su aventura.

Tras una veintena de kilómetros completados, al frente de la carrera quedó conformado un reducido pelotón de veintiuna unidades con varios especialistas en cazar etapas, como Van der Poel, el belga Thomas de Gendt (Lotto Soudal), el eritreo Biniam Girmay (Intermarche Wanty), el colombiano Harold Tejada (Astana) o el italiano Diego Ulissi (UAE Emirates), entre otros.

El único representante español que se coló en el grupo delantero fue Jorge Arcas, aunque entre todos ellos el más destacado y peligroso para la general era el francés Guillaume Martin (Cofidis), ubicado a solo 4:06 del rosa de Juanpe López.

Tras mantener algunos kilómetros un pulso con el pelotón, los fugados empezaron a ver como poco a poco la ventaja crecía con el gran grupo pero sin llegar a ser preocupante. Además, por detrás nadie parecía dispuesto a desentenderse de la etapa y la diferencia no llegó a situarse en términos preocupantes.

Los hombres del líder dieron un paso al frente de los perseguidores para dejar claro que al menos hasta ver como responderá Juanpe López en el Blockhaus no estaban dispuestos a regalar la rosa y la barrera de los tres minutos no iban a dejar superarla.

Después de un equilibrado pulso entre los hombres de punta y el gran pelotón, la caja de los truenos volvió a activarse en la ascensión de Lago Lucino a 46 kilómetros de la línea de meta.

No podía ser otro que Van der Poel, pero se encontró una contundente respuesta por parte de sus oponentes que no le dejaron ir más allá. El tira y afloja entre unos y otros duró unos kilómetros, pero sin llegar a consolidarse, aunque más de uno ya no pudo reintegrarse a la cabeza.

Casi sin esperar a tomar aire, esa fue la clave para la resolución de la etapa, solo cuatro kilómetros después del primer ataque llegó la réplica de un cuarteto que si que fue capaz de abrir hueco, en un momento en el que en el pelotón del líder veía crecer la diferencia hasta los cuatro minutos.

El viejo zorro De Gendt leyó a la perfección lo que podía pasar y sabía que ese iba a ser el movimiento que podía ser definitivo.

Thomas de Gendt y Harm Vanhoucke (Lotto Soudal), el italiano Davide Gabburo y Jorge Arcas tuvieron claro que podía ser su oportunidad, no podían dejarla pasar y aunaron fuerzas. Todos entraron a colaborar y la ventaja empezó a acercarse al minuto.

Ante esa perspectiva, Van der Poel, Girmay, Martin, el holandés Wout Poels (Bahrain Victorius) y el suizo Mauro Schmid (Quick Step Alpha Vinyl) trataron de poner remedio a una situación que se les complicaba por momentos, pero tras un primer recorte importante de tiempo volvieron a ver como el cuarteto volvía a rodar por encima del medio minuto.

A los cuatro de cabeza no se les descompuso el rictus y siguieron a lo suyo, recibiendo noticias cada vez más positivas de que podían estar ante su oportunidad de hacerse con un triunfo parcial. De ellos solo uno, De Gendt con 16 victorias parciales, sabía lo que era levantar los brazos en señal de triunfo. El resto soñaban con inaugurar su palmarés con nada más y nada menos que una etapa en una grande.

El pulso siguió vivo. La última subida dentro de los diez últimos kilómetros y con Nápoles a la vista, dejó a la cabeza de sus perseguidores a solo 16 segundos. Todavía podía pasar cualquier cosa y con Van der Poel y Girmay por detrás, que lanzaron una nueva andanada a falta de 8 kilómetros, nadie podía dar nada por seguro. El neerlandés y el eritreo los tuvieron en el punto de mira, incluso con la pancarta de meta acariciándola, pero no los cogieron.

Por detrás también hubo algún movimiento y el alemán Lennard Känma (Bora Hansgrohe) trato de sorprender a diez kilómetros, en el último tramo de subida, a Juanpe López que no tuvo problemas para controlarlo.

La clasificación general la sigue liderando Juan Pedro López, por delante del alemán Lennard Känma, a 38 segundos. Tercero es el estonio Rein Taaramäe (Intermarché) a 58, a la cuarta plaza se ha aupado el francés Guillaume Martin (Cofidis) a 1:06 relegando a la quinta posición al británico Simon Yates a 1:42 y sexto es el belga Mauri Vansevenant a 1:47. Pello Bilbao es noveno a 2:00.