No te conviertas en un adicto al deporte

De la pasión a la obsesión hay un pequeño paso. ESPN Run

Si estás leyendo este post, seguramente es porque estás del lado de las personas que practican deportes y disfrutan de ello. Pero cuidado, que como bien sabemos ningún exceso es bueno, aún cuando se trate de actividades que en su justa medida sean saludables para nuestro cuerpo y mente. En otras palabras, cuando el deporte cobra demasiada importancia en nuestra vida, también pasa a ser un problema, ya que suele eclipsar todo lo demás. En este caso, esa "adicción al deporte" logra que del uso y disfrute se pase al abuso y sufrimiento, atravesando la frontera entre lo normal y lo patológico. Cruzando esta línea, la gratificación obtenida por las metas y objetivos deportivos cumplidos genera una verdadera dependencia que puede ser peligrosa para la salud.

Cabe señalar que, para cualquier adicto, el objeto de su adicción produce la mejor sensación de alegría, bienestar y liberación de tensión que nadie puede imaginar, lo que hace que esta persona sienta el impulso de repetirlo una y otra vez. La mayoría de nosotros controlamos esas sensaciones, pero no es infrecuente que un runner quede "enganchado" hasta el punto de provocarse a sí mismo fuertes lesiones, agotamiento físico y psíquico, problemas familiares, con sus amigos, bajo rendimiento laboral, e inclusive serios problemas cardiovasculares como los casos de muerte súbita.

En definitiva, no se trata de alarmarnos de forma innecesaria, ya que todos disfrutamos del deporte y de todo lo que lo rodea, y la mayoría tenemos una relación sana con la actividad. Pero sí es una buena práctica estar atentos y preguntarnos de vez en cuando si estamos cruzando la línea del equilibrio. Analizar si estamos dedicando o no el tiempo suficiente a nuestras relaciones sociales fuera del running, al trabajo, a nuestra familia y amigos. Las respuestas a estas preguntas pueden ayudarte a saber en qué punto estás: ¿sigues entrenando, aunque tengas algún dolor, molestia o enfermedad? ¿necesitas entrenar al menos una vez al día, de lo contrario sientes frustración? ¿tratas de correr la misma cantidad de días y sumar los mismos kilómetros cada semana, aunque tengas alguna dificultad física o problemas personales? ¿cancelaste últimamente alguna reunión o actividad familiar o con amigos para entrenar? ¿tienes frecuentes discusiones con tu pareja o tu familia por la cantidad de horas que entrenas? Una cosa es si respondes afirmativamente una o dos de estas preguntas, pero si pasas de ese número deberías encender las señales de alerta y ver que es lo que realmente está pasando.

¿Cuántas horas por semana le dedicas al running?