Cómo extender la vida útil de tu calzado de running

ESPN Run

Sin dudas el calzado es uno de los bienes más preciados por cualquier runner, y por lo tanto merecen un cuidado especial. En este sentido, hay que dejar en claro que ninguno de los siguientes puntos garantizará de por sí solo muchos más kilómetros con tus zapatillas de correr. Pero en cambio si los pones en práctica a todos, o al menos a la mayoría, si seguramente notarás cambios. En otras palabras, se trata de la suma de las partes.

El primer consejo es evitar lo más posible la humedad en tu calzado. Cada vez que salgas a correr, antes de guardar tus zapatillas, sécalas bien para eliminar restos de sudor o humedad que pueda tener. Ten presente que no sólo estarán húmedas cuando corras en días de lluvia, ya que también el sudor de nuestros pies hace su aporte en esto. Por esto, será necesario que las seques correctamente, y para ello afloja sus cordones, quita las plantillas y ábreles el cuello y lengüeta lo máximo que se pueda. Colócalas en un sitio seco y fresco, evitando siempre las fuentes de calor directas como los radiadores o estufas. En el caso de que estén muy húmedas coloca en su interior papel de periódico, lo que hará que se sequen más rápido y que a su vez no se deformen.

Prosiguiendo con la idea de mantenerlas lejos de la humedad, cuando termines de entrenar quítatelas lo antes posible. Esto es muy importante ya que cuando nos detenemos luego de una exigencia física alta es cuando más se activan los mecanismos de termorregulación de nuestro cuerpo, y por lo tanto es el momento en el que producimos más sudor. Al sacártelas siempre primero desata y afloja bien los cordones. De no hacerlo estarás forzando al calzado y tarde o temprano terminarán perdiendo su forma original.

A la hora de guardarlas, dales el espacio que se merecen y no las apiles bajo botas u otro calzado pesado, ya que tus zapatillas pueden romperse y deformarse incluso cuando no las estás usando. Ten en cuenta que para brindar comodidad y respirabilidad al pie, la capellada suele ser de una tela muy fina y delicada. Además, mientras puedas trata de no usarlas demasiado sobre asfalto ya que tipo de suelo es, literalmente, un devorador de suelas. Por ello, intenta ir siempre por los exteriores, donde puedes encontrar césped o tierra que te libre de pisar sólo cemento. También puede aprovechar esos tramos inevitables de asfalto para parar, beber, comer, chequear parámetros de tu GPS, etc. Caminando no las desgastarás tanto mientras estés en esas superficies. Y eso sí, no las uses para otros deportes ya que esto las dañará. Las zapatillas de running están diseñadas para mantener la carrera en una dirección. En otras disciplinas hay que cambiar la dirección continuamente, lo que desgasta más nuestro calzado. Y ni hablar de casos como el fútbol en donde se suman las patadas a la pelota.

Finalmente, recuerda que cambiar las zapatillas de running cuando su desgaste lo requiera puede significar ahorrarte una dolorosa e inclusive costosa lesión. Lo que sí puedes hacer cuando esto pase es darlas de baja para correr, pero seguir usándolas un tiempo más para otras actividades como caminar, trabajar o estar en casa, ya que en todos estos casos no las estaremos sometiendo a fuertes impactos repetidos y las exigencias serán insignificantes.

¿Cómo cuidás tu calzado de running?