Ahmed Boughèra El Ouafi, un héroe olvidado

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Uno de los nombres que figuran en la historia grande del maratón mundial es el de Ahmed Boughèra El Ouafi, atleta nacido el 15 de octubre de 1898 en Argelia, que deportivamente representó a Francia, durante el tiempo que ese país africano era una colonia francesa. Ahmed fue quien ganó la medalla de oro en el maratón de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928.

Nació cerca de la ciudad argelina de Ouled Djellal, y en su juventud se unió al regimiento del ejército francés, debido a que su país era gobernado por Francia por aquel entonces. Uno de sus oficiales superiores notó sus capacidades atléticas y decidió enviarlo a una competencia deportiva militar en el país galo, donde obtuvo buenos resultados dando una buena impresión, y se le permitió entrar en la calificación para los Juegos Olímpicos de 1924 en París, en el evento de la maratón.

Fue así que, corriendo para Francia, Ahmed completó su primer maratón olímpico, llegando en una meritoria séptima posición. Este buen resultado le permitió prepararse mejor para los próximos Juegos, celebrados en Ámsterdam. En el maratón olímpico de 1928 corrió detrás de los líderes por los primeros tres cuartos de carrera, separándolos a unos 5 kilómetros para llegar a la meta. A pesar de los intentos de sus contrincantes, Ahmed nunca fue alcanzado por los demás corredores, y terminó en primer lugar con un crono de 2:32:57, 26 segundos por delante del segundo clasificado, el chileno Manuel Plaza.

Como un simple soldado raso, con poca educación, el inocente El Ouafi no se dio cuenta de la importancia histórica de lo que había conseguido, fue el primer atleta del territorio africano colonizado en ganar la carrera más dura y legendaria de los Juegos Olímpicos. Después de su sorpresiva victoria, Ahmed hizo una gira deportiva por Estados Unidos, cosechando fama y laureles. Sin embargo, el dinero que consiguió lo descalificó como un atleta amateur por las reglas del Comité Olímpico Internacional en ese momento, lo que le hizo abandonar el deporte. Fue entonces que Ahmed volvió a Argelia y desapareció en la oscuridad, durante casi treinta años no se contó con su presencia en los eventos deportivos y no se sabía nada de él.

En 1956, en los Juegos Olímpicos de Melbourne en Australia, otro argelino que representó a Francia, Alain Mimoun, ganó el maratón nuevamente. Entonces periodistas deportivos de Europa decidieron investigar lo que había sucedido con Ahmed, quien fue encontrado viviendo en las zonas más pobres y desprotegidas del propio París, en absoluta pobreza, casi mendigo y entregado al alcoholismo. En ese momento se realizó una campaña de ayuda financiera, juntando una buena cantidad de dinero para un nuevo comenzar, pero nada funcionó. Su adicción al alcohol continuó y perdió todo el dinero. Tres días después de cumplir 61 años, el 18 de octubre de 1959, en una época de conflictos violentos entre Francia y Argelia por su independencia, miembros del Frente de Liberación Nacional argelino lo mataron en una pelea de bar, después de haberse negado a unirse a la causa.