¿Son compatibles los entrenamientos de resistencia y de fuerza?

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Tanto la fuerza como la resistencia son dos aptitudes fundamentales para cualquier runner, hablemos de principiantes o de avanzados, ya que no sólo nos permiten mejorar nuestro rendimiento deportivo sino que además nos ayudan a mantener nuestra técnica de carrera, evitando caer en vicios posturales que muchas veces nos llevan a lesiones.

Lo cierto es que ambas cualidades deben ser entrenadas, pero debemos tener muy en claro cuando priorizar cada una. Y si bien la resistencia es uno de los pilares del running y la fuerza es clave para poder correr más y mejor, si las sesiones específicas no se realizan adecuadamente, se puede producir una “transferencia negativa”, es decir, una interferencia entre esas capacidades.

En concreto, si bien pueden y deben ser realizados durante todo el año, los entrenamientos de fuerza deberían tener mayor preponderancia en períodos alejados de las competencias, puntualmente en lo que llamamos "pre temporada". Y a medida que vayas dejando este período atrás irás invirtiendo la curva, dando más protagonismo a los trabajos de resistencia. Y en estos momentos, cuando en el entrenamiento de resistencia el estrés metabólico sea alto (por encima del umbral anaérobico) si vas a hacer entrenamientos fuerza muscular en gimnasio, no deberían ser de más de 2 a 4 repeticiones por serie. Además, cabe aclarar que las sesiones de fuerza y resistencia con carácter prioritario tendrán que realizarse en días distintos. En otras palabras, el mismo día que hagas una sesión prioritaria de fuerza podrás hacer también una de resistencia, pero deberá ser de corta duración y muy poca intensidad, a modo de recuperación muscular activa. Es decir, esos días harás un trote suave. Y por lo contrario, cuando los entrenamientos de running sean muy exigentes, lo indicado será reducir el número de sesiones de fuerza y repeticiones por serie en el gimnasio.

¿Cómo son tus rutinas de entrenamiento?