Dolphins dan pruebas de que perder a propósito no es su misión

MIAMI -- Si se trataba de pensar en el próximo receso de temporada, el duelo contra los Washington Redskins era un partido crucial para aquellos que ya especulan con el siguiente orden del draft.

Hay quienes pensaban que éste era un partido que los Miami Dolphins podían ganar tras una semana de descanso y con dos de preparación. Tal vez al no verlos jugar el domingo pasado, se olvidaron del plantel históricamente malo que presenta Miami en en el campo cada domingo.

Pero, en Las Vegas no lo olvidaron, sobre todo, si consideramos que Washington tuvo su peor semana de la temporada: despidieron al entrenador en jefe Jay Gruden y tenían potencialmente tres quarterbacks en consideración, lo cual significa, esencialmente, que no tienen ninguno que pueda ser efectivo actualmente.

A pesar de esa tormenta imperfecta, Washington era favorito por tres puntos.

Una de las pocas áreas en las que los Dolphins habían mostrado mejorías era su línea ofensiva, pero con el retorno de Jesse Davis se utilizó la cuarta combinación diferente de linieros y, con ella, volvieron los problemas.

Los Redskins totalizaron tres capturas en seis jugadas y todo fue cuesta abajo desde allí.

No creo que Josh Rosen sea la respuesta, pero, a la vez, es cierto que no tiene tiempo y que ha sido colocado en una situación en la que es muy difícil que tenga éxito, por no decir imposible.

La realidad es que la mayoría de los mariscales de campo jóvenes son puestos en situaciones complicadas y muy pocos pueden sortear esos obstáculos iniciales.

En las pocas situaciones en las que tuvo tiempo, Rosen tardó en tomar decisiones, sufrió dos intercepciones y fue banqueado apenas iniciado el último cuarto.

El entrenador en jefe Brian Flores, quien esta semana había confirmado a Rosen como titular por el resto de la temporada, buscaba una chispa y la encontró con Ryan Fitzpatrick, quien guió a los Dolphins a un touchdown en su primera serie para anotar los primeros puntos de Miami en la segunda mitad de un partido en la actual campaña.

Fitzpatrick mostró su oficio para tomar decisiones rápidas y mover el ovoide y volvió a aparecer en la serie final al guiar a los Dolphins a su segundo touchdown de la tarde.

Esa poco popular decisión de cambiar de quarterback, junto al hecho de que optó ir por dos puntos para intentar ganar en el final, demuestran que Flores no quiere perder a propósito, tal como especulan algunos.

Lo que sí es cierto es que la organización ha tomado decisiones a mediano y largo plazo que dejaron a los Dolphins con un plantel inferior en cuanto a talento se refiere y en este domingo particular, sin la presencia de su mejor jugador, Xavien Howard, la secundaria fue expuesta una vez más: Washington parece genuinamente tener a un muy buen jugador en Terry McLaurin.

Los Dolphins siguen sin ganar esta temporada, al igual que los Jets y los Bengals, que a esta altura parecen sus principales competidores, junto con los Redskins, para conseguir esa primera selección global colegial en 2020.

A los dos los enfrentarán en Miami con otra cita ante los Jets en New York.

Mientras tanto, los Dophins intentarán ganar con el plantel actual, mientras en su inconsciente sueñan con el mariscal de campo de la Universidad de Alabama, Tua Tagovailoa.