De Brady a Rodgers y como los sistemas se mantienen en el tiempo

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El descontento de Aaron Rodgers con Packers (3:03)

Sebastián M. Christensen apunta a la falta de comunicación como la razón de la molestia de Aaron Rodgers con los Green Bay Packers. Dice que las palabras de la organización apuntan a que quieren retenerlo, pero sus hechos están demostrando lo contrario. (3:03)

La reciente situación de inconformidad del mariscal de los Packers recuerda mucho a lo ocurrido entre Tom Brady y los Patriots, probando una vez más que los equipos continúan a pesar de que los grandes jugadores quieran dejarlos

A nadie deberían sorprender los reportes de que Aaron Rodgers se encuentra conflictuado con su situación actual en Green Bay Packers. En 16 años como quarterback (QB) del equipo, no han elegido a un receptor de élite en la primera ronda del Draft de novatos, el año pasado, deciden seleccionar a quien se visualiza como el futuro de la franquicia en la posición (Jordan Love) y este año, en medio del caos de la noticia de que Rodgers no quiere regresar con el equipo, eligieron a un jugador defensivo en primera ronda.

Los equipos ganadores tienen como política que nadie es más grande que el sistema. El año pasado quedó más que claro con la salida de Tom Brady de New England Patriots, quien decidió "llevarse sus talentos al sur" luego de expresar problemas con la forma en que se manejaban las cosas en Nueva Inglaterra. El equipo decidió que el sistema era lo más importante, dejó ir a Brady y el resto es historia, con el mariscal ganando su séptimo anillo y los Patriots teniendo su peor año en dos décadas.

Sin embargo, Bill Belichick, entrenador en jefe de los Patriots preparó su equipo para la próxima temporada y lo que se ha llamado el “Patriot’s Way” buscará resurgir en la era post-Brady.

Los Packers ahora se encuentran en una encrucijada similar a la de los Patriots. A pesar de indicar en múltiples ocasiones que están comprometidos con el éxito de Aaron Rodgers dentro de la organización, deberán tomar una decisión y realizar su apuesta. Permanecen con el legendario jugador o se impondrá el sistema y la cultura de los Packers. Ambas cosas no pueden continuar conviviendo juntas.

Es más que entendible que si los equipos seleccionan a un QB en primera ronda, lo hacen con la intención de que este juegue en el menor tiempo posible. Con Jordan Love, es imposible saber qué está ocurriendo, puesto a que hay una escasez de material visual que permita determinar si el jugador está listo para la NFL, como consecuencia de las prohibiciones de acceso a los entrenamientos (para la prensa) por el COVID-19.

Por desgracia, la duda que muestran los Packers sobre su futuro y dejar ir a Rodgers apunta a que el conjunto no tiene confianza en que el joven mariscal pueda mantener los niveles de excelencia de la franquicia.

Al final, sea cual sea la decisión de los Packers y de Aaron Rodgers, una cosa es segura, el sistema se impondrá. El jugador tendrá que adaptarse al mismo si decide quedarse o sentarse en casa y olvidarse de la NFL, mientras que, si Green Bay decide que ha llegado la hora de separarse del jugador, su visión se mantendrá el tiempo. Sea como sea, al igual que como ocurrió con los Patriots y Tom Brady, el equipo no cambiará su filosofía por un jugador, ni siquiera si su nombre es Aaron Rodgers.