Buffalo y el partido perfecto

Los Bills no tuvieron una sola jugada con yardaje negativo a la ofensiva, no entregaron el baló y absolutamente todo lo hicieron bien

¿Han escuchado hablar del partido perfecto? Para mí era solo un lugar común, una manera de expresarse. Hasta este sábado, que llegaron los Bills de Buffalo a la Ronda de Comodines ante New England.

La ofensiva comandada por Josh Allen tuvo el balón siete veces. Anotaron siete touchdowns las siete. No tuvieron una sola jugada con yardaje negativo. No entregaron el balón. Corrieron y consumieron el reloj. Todo, absolutamente todo lo hicieron bien.

Los Bills lucieron como un Máquina Azul ante una defensiva clasificada en la posición N° 4 total en temporada regular, no era cualquier equipo. Además, Allen corrió el balón para 66 yardas. Tuvo más touchdowns que pases incompletos. Literal, el partido perfecto.

El mensaje fue contundente. Aquella derrota que propinaron los Patriots en "Monday Night Football" a los Bills, con solo dos pases completos de Mac Jones, lo tomaron como una afrenta, y esta fue una revancha. Los Bills dejaron en claro que su aspiración es llegar a lo máximo.

Peeero... hay un pequeño problema.

Repetir un juego con semejante maestría es prácticamente imposible, y el siguiente rival será uno o dos niveles más difícil. La expectativa, además, estará por los cielos. Y cada vez Josh Allen registra un índice de pasador superior a 130, en el siguiente partido registra uno al menos 15 puntos menor.

Los Bills dieron un partido para la historia. La mala noticia es que lo pudieron haber hecho demasiado temprano en la temporada.