A fuerza, ni los zapatos...

FC Bayern seguirá planteándose el reto de mantenerse como campeón de Alemania, y lo tendrá que hacer con otros jugadores que estén enamorados del club.

Hoy por hoy, Robert Lewandowski es considerado uno de los mejores delanteros del mundo. Su capacidad goleadora lo ha llevado a convertirse en el segundo máximo artillero en la historia de la Bundesliga alemana con 312 goles en 382 partidos, vistiendo dos emblemáticas camisetas: la de los Negriamarillos del BVB Borussia Dortmund y la del Rekordmeister FC Bayern München. Pasarán muchos años para que veamos en el balompié germano a otro delantero, alemán o no, que logre mecer las redes tan frenética, exquisita y constantemente como lo ha hecho hasta ahora el polaco.

Y es que el nacido en Varsovia es un jugador de raza, poseedor de un olfato goleador que pocos poseen y muchos envidian. Las múltiples virtudes que ha plasmado en el césped lo han catapultado a lo más alto del fútbol europeo y mundial, tanto a nivel personal como colectivo. Sin duda, jugar para el club de la capital de Baviera fue la mejor decisión de su vida ya que tanto él como el máximo ganador de ligas alemanas consiguieron, en su momento, erigirse como campeones de Europa y del Mundo. Una simbiosis que nació en la temporada 2014-2015 y que ya ha sido plasmada en los anales de la historia del fútbol con tinta indeleble, para la eternidad, gracias a las varias Meisterschale, Pokal y Super Cup (entre otros grandes trofeos) que obtuvieron juntos.

Sin embargo, dicen que nada es para siempre y, al menos para el también máximo romperredes de la Selección de Polonia, la relación emocional y afectiva que lo vincula con el Gigante de Baviera ha llegado a su fin. El divorcio que ha planteado en días recientes de manera clara y contundente con la institución a la que todavía le debe un año de contrato no deja ninguna duda. Quiere marcharse. Desea salir anticipadamente y parece que no cumplirá con el documento que rubricó al calce y al margen el cual le obliga a entrenarse en la Säbener Strasse al menos hasta el 2023.

“Sentir más emociones en la vida” es el principal argumento del internacional polaco de 33 años de edad. ¿Habría que preguntarle a los expertos en Psicología qué significa exactamente esta expresión? No lo creo. Si se tratara de una relación matrimonial estaría de acuerdo en servirse de estos profesionales para entender primero las causas que ocasionan la ruptura en la pareja para después intentar, mediante la correspondiente e indispensable terapia, la reconciliación. Pero éste no es el caso. La de Lewandowski y el Bayern es una relación profesional en la que ambas partes están de acuerdo en fusionar sus voluntades para obtener un beneficio mutuo por un tiempo y una cantidad de dinero estipuladas. Así no opera el matrimonio. ¿O sí?

“Algo se apagó en mí y es algo que no se logra superar, volver a atrapar”. Más claro, ni el agua. A Robert se le acabó el amor (¿o fue el enamoramiento?) que tenía por la Baviera y quiere irse, según él, a LaLiga de España, concretamente al FC Barcelona, club que refieren algunos medios, habría hecho una oferta de 32 millones de euros. Aquí el asunto es que los dirigentes alemanes, encabezados por el presidente muniqués Herbert Hainer, no están dispuestos a facilitarle las cosas al tercer máximo goleador de la UEFA Champions League debido a que existe un contrato vigente con el goleador y a que, al día de hoy, no existe en el mercado un jugador disponible que pudiera acercarse a la calidad de Lewandowski.

Al FC Bayern ya se le fueron recientemente dos grandes jugadores (uno más que el otro) de forma gratuita, sin obtener un sólo euro doblado a la mitad: David Alaba (Real Madrid) y Niklas Süle (Dortmund) . Considere usted la enorme cantidad de recursos que habrían recibido los bávaros si los hubieran vendido en tiempo y forma. Algo anda mal con la política de transferencias que ha aplicado el ya mencionado Hainer quien, junto a Óliver Kahn y Hasan Salihamidzic, no han podido convencer a los jugadores para renovar sus respectivos contratos o, en su defecto, hacer las gestiones necesarias para venderlos en el momento indicado una vez que éstos hayan manifestado contundentemente su deseo de no prolongar su vínculo contractual y emocional con los multicampeones de Alemania.

Lewandowski no quiere más Bayern y Bayern sí quiere más Lewandowski (está en su legítimo derecho). A ninguna de las dos partes les valdría pelearse e irse a los tribunales porque la historia que han construido mutuamente es brillante. Entiendo el derecho que les asiste a uno y a otros. A diferencia del caso Mbappé, a Robert no lo empuja la fuerza del dinero sino el deseo de nuevos retos, nuevas sensaciones y otras inéditas y gratificantes experiencias. Tiene la edad para seguir jugando al más alto nivel. Él quiere probarse a sí mismo. Es un ganador y lo seguirá siendo sin lugar a dudas, juegue donde juegue. Y el FC Bayern seguirá planteándose el reto de mantenerse como campeón de Alemania de manera indefinida. Y lo tendrá que hacer con otros jugadores que estén enamorados del club, sean soñadores y cuenten con la suficiente hambre que en su momento mostró y durante muchos años, su centro-delantero, ése que hoy quiere surcar libremente otros campos. Quedarse, sería absolutamente contraproducente porque, a la fuerza, ni los zapatos entran.