Messi, Riquelme y un cumpleaños de "10"

El 24 de junio se celebra el cumpleaños de Lionel Messi y el de Juan Román Riquelme. El mejor jugador del mundo alcanzó los 34 años, mientras que el ídolo de Boca y actual dirigente llegó a los 43. Casi como si fuese un guiño de la vida, dos de los jugadores más destacados en la historia del fútbol argentino nacieron el mismo día. A pesar de que no convivieron demasiado dentro del rectángulo de juego, los pocos encuentros que disputaron con la camiseta de la Selección fueron suficientes para que dejaran destellos de su gran calidad.

Riquelme comenzó su camino futbolístico en Argentinos Juniors, club en el que realizó las inferiores, pero fue en Boca Juniors donde el nacido en San Fernando brilló, alcanzó su máximo potencial y se convirtió en ídolo de la institución. Su debut como profesional se produjo el 10 de noviembre de 1996, día en el que el Xeneize jugó ante Unión en La Bombonera y que concluyó con una ovación que bajó de los cuatro costados del estadio para Riquelme. Dos semanas después, Boca recibió a Huracán y Riquelme marcó el sexto gol de la goleada 6-0 del equipo de Bilardo y tuvo su debut en la red con la azul y oro. Desde ese momento, el joven mediocampista comenzó a tener más minutos en el equipo y de a poco se fue consolidando como uno de los jugadores fijos del once del Narigón.

Su primer ‘boom’ futbolístico se dio con la llegada de Carlos Bianchi al club de La Ribera, cuyo debut fue el 9 de agosto de 1998 ante Ferro. Esa jornada, Román se despachó con un gran gol ante los de Caballito para marcar el 4-0. De esa manera comenzaba el ciclo más exitoso en la historia del club. El 10 estuvo presente y fue determinante en las grandes conquistas de la primera era Bianchi. Junto con Palermo formaron una dupla letal que se coronó tricampeona en el año 2000 (Libertadores, torneo local e Intercontinental), pero luego el Loco se marchó a España. Sin embargo, el creador del Topo Gigio no se conformó con los éxitos del 2000 y volvió a ganar el torneo continental en 2001 para coronarse bicampeón de América. Tras la final del Mundo que Boca perdió ante Bayern Múnich, Riquelme emigró al Viejo Continente para continuar su carrera en el gran Barcelona.

En España, el Torero no tuvo un gran paso por el Blaugrana y terminó abandonando el club tras la llegada de Ronaldinho en 2003 para sumarse a Villarreal. En el Submarino Amarillo, Riquelme se destacó y encontró en el uruguayo Diego Forlán un socio ofensivo ideal. Con Pellegrini a la cabeza y Román dirigiendo futbolísticamente al equipo, Villarreal alcanzó el tercer puesto en LaLiga, ganó la Copa Interloto y jugó por primera vez la UEFA Champions League en una campaña sorprendente en la que alcanzó las semifinales, pero perdió ante Arsenal, encuentro en el que Román falló un penal clave.

Tras su estadía en Europa, Riquelme pegó la vuelta al club de sus amores, Boca Juniors, y, gracias a sus actuaciones descollantes, se convirtió en la figura de la Copa Libertadores 2007 que ganó el Xeneize. En la final ante Gremio, el 10 marcó 3 goles: uno en la ida y dos en la vuelta, en Brasil, para cerrar el 5-0 global. Su segundo paso por Boca se extendió hasta 2012, cuyo final fue la final perdida ante Corinthians, y volvió a jugar recién en 2013 para acompañar a Bianchi en su tercer ciclo al mando del equipo. Finalmente, en 2014 dejó Boca, se sumó a Argentinos Juniors para lograr el ascenso y colgó los botines para siempre en 2015.

El otro agasajado de la jornada, Messi, dio sus primeros pasos en el deporte en Rosario, su ciudad natal, más precisamente en Newell’s. Ya desde chiquito, la Pulga demostró sus grandes dotes futbolísticos y encendió los radares de Barcelona. Como resultado de su habilidad, el joven argentino armó las valijas, se despidió pronto de su país y el fútbol argentino observó con tristeza como una de sus joyas se marchaba sin siquiera jugar un partido en Primera División. Ya en La Masía, Leo continuó haciendo las mismas cosas que en Rosario: mucha gambeta, velocidad y golazos que dejaban con la boca abierta a cualquiera que se acercara a observar sus partidos. Su nombre circulaba por todas las paredes del complejo de Barcelona y era tema de charlas cafeteras en los bares españoles. Su talento era inobjetable y las ganas de ver al pequeño Messi rompiendo caderas en el Camp Nou comenzaron a hacerse más grandes.

Su debut en el primer equipo de Barcelona se produjo el 16 de noviembre de 2003 ante Porto en un amistoso. Ese día en el que comenzó a escribirse la leyenda del astro argentino, Leo disputó 20 minutos con la 14 en la espalda y no pudo hacer nada para evitar la caída de su equipo por 2-0. El primer cotejo oficial de Messi con los culés fue el 16 de octubre de 2004 con 17 años. Aquel encuentro fue victoria para los Blaugranas por 1-0 con gol de Deco y el rosarino disputó los últimos 10 minutos. Messi tuvo que aguardar un año más para marcar el gol número 1 en su carrera. El 1 de mayo de 2005, Lionel convirtió un verdadero golazo ante Albacete e hizo explotar las gradas del Camp Nou, ese mismo estadio que soñó durante años ver triunfar al argentino y ahora observaba cómo ese deseo se transformaba en realidad.

En 2006, la Pulga se coronó campeón de UEFA Champions League por primera vez en su carrera y, aunque no pudo jugar la final, fue parte del plantel que obtuvo el título. Si bien el 10 se quedó con la espina de aquel encuentro definitorio, Messi tuvo revancha en los años posteriores y ganó 3 Orejonas más en los años 2009, 2011 y 2015. En el medio de toda esta horda de trofeos y distinciones personales que fue sumando el argentino, Leo se dio el lujo de ganar 6 veces el premio al mejor jugador del mundo y obtuvo el Balón de Oro en los años 2009, 2010, 2011, 2012, 2015 y 2019. Actualmente, el 10 es el máximo goleador extranjero de LaLiga y Barcelona. Además, su amplio palmarés incluye 10 torneos locales, 8 Supercopa de España, 6 Copa del Rey, 3 Mundial de Clubes y 3 Supercopa de Europa.

Por cosas del destino, estas dos figuras internacionales nacieron el mismo día. El mismo destino fue el que nos prohibió deleitarnos con el extraordinario fútbol de esta dupla por mucho más tiempo. En los partidos que disputaron en la Selección demostraron que ambos tenían una chispa especial, se entendían como si hubiesen jugado juntos toda la vida y llenaron de ilusión al pueblo futbolero argentino. Dentro del rectángulo de juego, su hábitat natural, Román y Leo se divirtieron como nunca y brindaron shows futbolísticos a la altura de su talento. La primera prueba de fuego que atravesaron estos dos cracks fue el Mundial de Alemania de 2006. En ese entonces, con Pékerman al mando, Riquelme disputó los 6 cotejos desde el arranque, mientras que el joven Messi solamente fue titular en el último encuentro de la fase de grupos ante Holanda, por lo que no convivieron demasiado en ese Mundial en el que Argentina quedó eliminada en cuartos de final a manos de Alemania.

El punto más álgido de la relación entre Román y Leo fue en los años 2007-2008, época en la que ambos disputaron la Copa América y Juegos Olímpicos. En el torneo sudamericano, Argentina presentó un gran equipo que tuvo figuras como Tevez, Crespo, Verón, Gago, Zanetti y Aimar que se sumaron a Riquelme y Messi. La Selección tuvo un gran desempeño y las dos estrellas del equipo se lucieron a lo largo de la competencia: el ídolo de Boca anotó 5 tantos y la Pulga 2, uno de ellos fue el gran gol ante México, jugada en la que el jugador Blaugrana convirtió picándola por encima del arquero. El 8 de julio, la Albiceleste se enfrentó a Perú en lo que fue un verdadero espectáculo de Messi y Riquelme. Román puso su nombre por duplicado en la goleada por 4-0 y también asistió al rosarino para que éste pusiera el 2-0 en el marcador. Lamentablemente, el equipo del Coco cayó en la final ante Brasil por 3-0 y no pudo traer la Copa a casa.

En noviembre de 2007, Argentina disputó las Eliminatorias rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010. La tercera fecha fue ante Bolivia en El Monumental y la Selección ganó por 3-0 con doblete de Riquelme y uno de Agüero. El segundo gol del 10 argentino se concretó tras una gran corrida de Messi por la banda derecha, llegó hasta el área rival y habilitó a Román, quien abrió su pie derecho y la colgó del ángulo izquierdo del arquero para inmortalizar una nueva combinación entre los dos astros.

Los Juegos Olímpicos no corrieron la misma suerte que la Copa América disputada un año antes y Riquelme junto con Messi volvieron a compartir plantel en aquel torneo que se llevó a cabo en Beijing. La competición no podía comenzar de mejor manera para este dúo y Argentina ganó por 2-1 en su debut ante Costa de Marfil con un gol de Messi, quien convirtió tras asistencia de Riquelme. La Albiceleste se abriría paso a la final con victorias ante Australia, Serbia, Holanda y un contundente triunfo ante Brasil en semifinales por 3-0. En el desarrollo de los Juegos, Román convirtió un sólo gol y Leo dos. A pesar de no estar entre los máximos goleadores, la dupla se mostró consistente dentro del campo de juego y se desenvolvieron con mucha soltura, como si estuvieran divirtiéndose en un partido de fútbol 5. La tan ansiada final se jugó el 23 de agosto de 2008 y Argentina se impuso por 1-0 ante Nigeria con gol de Ángel Di María para colgarse la medalla de oro.

Tras el éxito Olímpico, Leo y Román jugaron juntos por última vez el 11 de octubre de 2008. En esa ocasión, Argentina se enfrentó a Uruguay en El Monumental y ganó 2-1 con goles de Agüero y Messi. Como no podía ser de otra manera y para cerrar el ciclo de jogo bonito que propusieron las dos figuras, el gol de la Pulga vino de un gran centro de Riquelme, que con el guante de su pie derecho colocó la bola en la cabeza del rosarino para el 1-0. La renuncia de Basile como consecuencia de la derrota ante Chile en la fecha siguiente y la posterior llegada de Maradona al puesto de DT fue el detonante para que Riquelme no jugara más en la Selección y la gran dupla que se había formado hace años dejara de deslumbrar al mundo del fútbol.

Por coincidencia, destino o suerte, como quieran llamarlo, estos dos personajes históricos del fútbol llegaron a este mundo el mismo día para llenar de alegría los corazones de todos los amantes de este deporte. Gracias a sus gambetas, logros, golazos y asistencias únicas, no caben dudas de que este 24 de junio, esta fecha tan especial, debería ser bautizada como el ‘Día del Fútbol’.