Razones para entender el mal momento de un Real Madrid frágil y sin gol

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Hugo Sánchez considera que Zidane debe seguir al frente del Real Madrid (1:35)

El 'Pentapichichi' analiza la derrota del Real Madrid ante el Borussia Mönchengladbach. (1:35)

El Merengue jamás quedó eliminado de una fase de grupos de la Champions League, un hecho que si sucede sacudiría las entrañas de la 'Casa Blanca'

Cuatro derrotas en sus últimos siete partidos en la Champions League desatan una continua pérdida de prestigio de un Real Madrid sin rumbo ni gol, que cayó por segunda vez en la temporada ante el modesto Shakhtar pagando cara su fragilidad, la nula capacidad de reacción, las bajas claves y unos cambios tardíos e intrascendentes de Zinedine Zidane.

Solo la locura de un grupo imprevisible mantiene las posibilidades del Real Madrid más irregular. Sus dos derrotas y un empate en una fase de grupos en la que venció los dos grandes duelos ante el Inter de Milán, dejan al equipo de Zidane a un paso de superar el mal trago con un triunfo que le pueda permitir incluso pasar como primero, o caer al abismo del descrédito con otro mal resultado ante el Gladbach, quedando relegado a la Europa League e incluso a la eliminación si acabase último de grupo.

Jamás quedó eliminado de una fase de grupos el conjunto madridista y rey de Europa con sus trece conquistas del trofeo más preciado. Desde la temporada 1996-97, el año de la Liga con Fabio Capello, no vive una temporada fuera de competición europea.

BAJAS CLAVES; SUSTITUTOS A OTRO NIVEL

A Zidane le falta su columna vertebral. En tiempos duros para el mundo del fútbol, con jugadores expuestos a continuas lesiones por la locura de jugar tres partidos por semana, al Real Madrid le faltan referentes como Sergio Ramos, Fede Valverde y Eden Hazard; acaba de recuperar a Karim Benzema y comprueba la diferencia de nivel que ofrecen los sustitutos en una plantilla que no se reforzó para encarar la temporada tras la conquista de la Liga. Se fueron jugadores de peso y hay un gran salto entre los veteranos y las nuevas generaciones que, en momentos de alta presión, no dan el paso necesario en responsabilidad.

ADIÓS AL PODER INTIMIDATORIO

Lo perdió un Real Madrid que se crece ante la adversidad en los partidos de altura, capaz de ganar el clásico en el Camp Nou, y caer con estrépito ante rivales menores. Cualquier equipo se siente con capacidad para hacerle daño ante los problemas futbolísticos que no acierta a solucionar Zidane. En momentos de la temporada no se encararon ciertos partidos con la motivación adecuada. El problema del presente es que a los jugadores madridistas no les falta actitud y sienten como, un equipo ordenado, tiene la capacidad de dañarles. La Champions League ha dejado de ser ese torneo especial en el que nada afectaba para mostrar su identidad. El ADN blanco se ha rebajado al máximo en un equipo donde cuesta asociar a los valores históricos del club.

DEPENDENCIA DE SERGIO RAMOS

La baja del capitán ha roto a Zidane que no encuentra sin su referente la seguridad defensiva que le guió al éxito tras el parón por el confinamiento. Diez partidos sin el capitán en Champions League y ocho derrotas es un dato que habla por sí solo. Raphael Varane volvió a cometer un error en Kiev cuando debe asumir liderazgo; Mendy colaboró en el error que rompió el partido y no mejoró el nivel de Marcelo; y se echó de menos el coraje de Dani Carvajal. Dos goles del Shakhtar en cuatro disparos. Una endeblez que nace del mal repliegue y la falta de orden defensivo en todo el bloque, comenzando por una presión sin la intensidad necesaria.

FALTA DE GOL, CAMBIOS TARDÍOS E INTRASCENDENTES

Primer partido sin marcar en la Champions Legue, cuarto de la temporada en quince disputados. El Real Madrid paga caro su poca pegada. El poste evitó el tanto de Marco Asensio que habría cambiado el rumbo en el Olímpico de Kiev en una primera parte de superioridad antes del desplome. Zidane tardó en reaccionar y gira la crítica sobre su figura por cambios tardíos y que no tuvieron ninguna incidencia en el partido. El equipo se le caía, sufría con la velocidad del contragolpe del Shakhtar y el brasileño Casemiro mantenía una extraña suplencia, para estar protegido de una amarilla que le impidiese jugar la última jornada cuando el triunfo en Kiev daba la clasificación a octavos de final.