Transiciones distintas

Jesús Humberto López ESPN

La distancia entre el Bayern München y el Barcelona sigue siendo abismal. Sus transiciones marchan por caminos muy diferentes.

El martes en el Camp Nou, en el inicio de la fase de grupos de la UEFA Champions League, fuimos testigos de dos realidades completamente diferentes. La primera, la que nos deja refleja claramente a un equipo que sabe lo que quiere y lo consigue, y la segunda, la de una institución que sigue pagando caro los errores de su pasado reciente.

El FC Bayern München se la volvió a aplicar al Barça. Con el catastrófico antecedente de Lisboa a cuestas, el equipo culé aspiraba, al menos, a resarcirse ante sus aficionados para dejar atrás los amarguísimos momentos que les produjo una derrota de proporciones infernales, misma que sólo será purgada con un resultado y efectos semejantes que en su momento fueron propinados por el campeón de Alemania. Sin embargo, la Bestia Negra Bávara volvió a emerger por segundo partido consecutivo para derrotarlos contundentemente, una vez más, y poner en evidencia que en la Säbener Strasse se trabaja mucho mejor que en la Ciudad Deportiva Joan Gamper.

Mucho se ha hablado y escrito de la salida de Lio Messi y las consecuencias futbolísticas y económicas que tendrá que pagar el equipo de la Ciudad Condal al no renovar a uno de sus máximos ídolos de la historia. No nos detendremos aquí para enumerarlas. Sin embargo, ese precio apenas está comenzando a pagarse y lamentablemente para los seguidores azulgranas, nadie lo podrá evitar. Y no porque no se quiera. Simplemente porque no se puede, al menos, en el corto plazo.

La directiva del Barcelona, haciendo malabares con los escasísimos recursos disponibles, incorporó 8 jugadores a coste cero, siendo Memphis Depay, Luuk de Jong y el “Kun” Agüero las figuras principales de cuya calidad tendrá que valerse el renovado proyecto de Ronald Koeman, quien de por sí, y aun con Messi entre sus filas la temporada pasada, no pudo guiar a los suyos para alcanzar al Atlético de Madrid y arrebatarle a los colchoneros el título de Liga a pesar de que en el trecho final, con el envión anímico producido por la conquista de la Copa del Rey, el campeonato estaba al alcance de sus manos.

Qué diferente, por su parte, es la sensación que deja el máximo campeón alemán con este triunfo de visita por un contundente 0-3. La primera e inmediata es que no resintieron el cambio de entrenador. La salida de Hansi Flick del equipo en el verano, pudo suponer inicialmente una natural y quizá esperada disminución del rendimiento de los ganadores del sextete el año pasado. Los resultados de los partidos de pretemporada no fueron positivos y la lógica transformación de la idea futbolística que comenzó a aplicar Julian Nagelsmann, amén de la altísima expectativa con la que arribó al Gigante de Baviera, me hicieron pensar en un inicio mucho menos brillante del que están teniendo.

A diferencia de los culés, los bávaros gastaron 57.5 millones de euros en sólo 2 de los 6 jugadores que llegaron a la plantilla. Dayot Upamecano y Marcel Sabitzer son las principales apuestas del joven Nagelsmann ya que además de conocerlos a la perfección, debido a que los dirigió en el RB Leipzig, forman parte de la reingeniería que está llevando a cabo en una institución que mantiene sus finanzas sanas y fue coherente con su filosofía para continuar operando con números en negro y no en rojo, como ocurre con los españoles. Sí me sorprendió, en cambio, que pagaran 20 millones de euros para indemnizar a los Roten Bullen y traerse a su entrenador que aun contaba con contrato vigente. La inesperada salida de Flick los obligó a ello, pero estaba más que justificado este esfuerzo por un entrenador que parece estar destinado, por su juventud y capacidad, a conquistarlo todo, tanto en Alemania como en Europa.

Regresando con el Barcelona, y muy particularmente al partido que sostuvieron con el Bayern, resulta por demás increíble un dato: el equipo de la ciudad condal ¡no hizo un solo disparo al arco! ¿Recuerda algún otro encuentro con semejante incapacidad? Es increíble. Sólo tuvieron cinco disparos desviados por 17 de los alemanes, 7 de ellos a la portería de Marc André Ter Stegen y además dos remates al poste. La diferencia entre uno y otro equipo fue notoria, y lo que se suponía iba a ser una especie de revancha, que no venganza de los anfitriones, todo terminó con otro amargo sabor de boca para jugadores, cuerpo técnico, directiva y, sobre todo, para la afición.

Queda claro que apenas es el inicio de un camino que terminará en el estadio Krestovski de San Petesburgo, Rusia. Sin embargo es evidente que para Ronald Koeman y compañía vienen muchos, muchos días de arduo y desgastante trabajo. Si bien es cierto de que el Barça presentó varias bajas por lesión de cara a este encuentro como las de Ansu Fati, Dembelé, Agüero, Braithwaite y Dest, considero que a esta plantilla le falta algo más que un Messi. Percibo falta de confianza en las capacidades de aquellos que hoy tienen la obligación de vivir sin el auxilio del genio de toda la vida. Me temo que si los resultados no acompañan de inmediato al Míster, varios empezarán a impacientarse y el aire del entorno se viciará de tal manera que no nos extrañe ver a un Joan Laporta cada vez más confrontado con el actual proyecto del neerlandés, con sus muy predecibles consecuencias.

La distancia entre el Bayern München y el Barcelona sigue siendo abismal. Sus transiciones marchan por caminos muy diferentes. A los bávaros los pondría, una vez más, entre los favoritos para llevarse la Orejona y todo lo que pueda estar a su alcance en la Bundesliga. En cambio, a los culés les obsequiaría muy poca expectativa, incluso en LaLiga, porque me queda claro que ellos tendrán obligadamente que mirar al mundo de una forma distinta y su proceso será ciertamente complicado. Eso les llevará tiempo. ¿Cuánto? Dice Koeman que en 3 o 4 semanas el equipo será diferente. Yo sinceramente no lo creo. Pero es el Barça, y camisa debe de pesar, con o sin Messi.