La hegemonía de Brasil en la CONMEBOL Libertadores en 2021: motivos y posibles soluciones para el resto de Sudamérica

Palmeiras celebra el bicampeonato. EFE

Palmeiras derrotó a Flamengo en la final de la CONMEBOL Libertadores y se coronó bicampeón del certamen bajo el mandato de Abel Ferreira. De las últimas 11 ediciones, siete las ganaron clubes brasileños. ¿Es imposible competir contra el nivel de los brasileños?

Año tras año parecería ser que el sueño de ganar la Libertadores queda más lejos para los conjuntos sudamericanos ante el nivel expuesto por Brasil. Tanto Boca como River, máximos exponentes en Argentina, sucumbieron ante el poder del Brasileirao en las últimas ediciones que disputaron. En el caso de Uruguay, Colombia, Chile, Paraguay, Ecuador y Perú, las chances de coronar se desvanecen y sus equipos coperos apenas sueña con poder acceder a una fase decisiva.

Para hablar de los puntos diferenciales, la organización del fútbol brasileño es fundamental. Un Brasileirao con formato estable, conocido y con competencia intensa durante todo el año. 38 fechas y cuatro descensos. La improvisación no es un apartado que se hace presente en Brasil y eso ayuda, en cierto modo, a la organización de los planteles para pelear por todos los objetivos. Esto sumado a la Copa de Brasil y los diferentes estaduales disputados.

Por otro lado, es imposible no hacer hincapié en el apartado económico que afecta a los clubes y que va más allá del nivel de organización que tenga un club. Desde los patrocinadores hasta la estabilidad de la moneda propia del país marcan la diferencia para lograr mayores contrataciones en el Brasileirao. Esto siempre de la mano con el deseo de los futbolistas de regresar, como el caso de Hulk, William, Rafinha, David Luiz, Gabigol o Douglas Costa.

Las ventas de jóvenes promesas también influyen en este presupuesto con el que cuentan los clubes brasileños para contratar. Con los casos recientes de Kayki, Vinicius Jr y Rodrygo como máximos exponentes, impresiona la facilidad del Brasileirao para sacar jóvenes talentos que brillan y se marchan a Europa por cantidades de dinero exorbitantes.

Ante este panorama, ¿qué pueden hacer los clubes sudamericanos para competir con el fútbol de Brasil? En primer lugar, apostar por sus canteras. Potenciar juveniles, no proponerlos como moneda de cambio e ilusionarse con un plantel joven que le de alegrías a las instituciones. Así podría reducirse el monto invertido en el mercado de pases y lograr una caja más engrosada.

Menos a veces es más. Tener en la baraja de posibilidades a los jóvenes que aparecen en las divisiones menores influye en que no se contrate a mansalva, evita la aglomeración de futbolistas y, por otro lado, afina el ojo crítico a la hora de decidir llevar adelante una contratación.

Si bien la hegemonía brasileña no parece estar cerca de terminar, el resto de Sudamérica no debe bajar los brazos ni empezar a bajar sus pretenciones en la competencia internacional, que también reparte buenas cantidades de dinero en premios.