La estatua de Diego Lainez

A poco más de 200 kilómetros del estadio José Zorrilla, la próxima visita del Betis, hay dos estatuas de Diego Lainez. En la región de Castilla y León, a la que pertenece Valladolid, el joven futbolista mexicano tiene un homónimo, un general de la compañía de Jesús que estuvo a punto de ser Papa.

“En México convergen en todas las familias antecedentes de otros países, principalmente de España y Francia”, cuenta Mauro Lainez, papá del jugador del Betis.

En la calle Caballeros 17, en Soria, España, ocho estatuas custodian la Diputación Provincial de esa entidad, una de ellas corresponde a Diego Lainez, un teólogo que nació en Almazán en 1512 y se convirtió en el segundo general de la Compañía de Jesús, era el candidato a sustituir al Papa Paulo IV y murió en Roma. El otro monumento está en la plaza Soria, frente la iglesia de San Miguel.

En la región de León y Castilla hay otra referencia que coincide con el nombre “Diego Lainez”, es un miembro menor de la nobleza de aquel lugar, nació en 1023 y es considerado el papá de Rodrigo Diaz del Vivar, el famoso Cid Campeador.

“El dato de Diego Lainez y el Cid Campeador es de todos conocido”, confiesa el papá del tabasqueño Diego.

El apellido Lainez, en la antigua Castilla, significaba hijo de Laín, aunque no se tiene confirmación histórica de ese dato. En México, la primera vez que una persona se registró con el apellido Lainez data de 1560, en la Ciudad de México, y en 1922,en Tabasco.

El más ilustre Lainez mexicano es Diego, que juega su batalla en el Betis y va a Valladolid, a la región en la que sus homónimos pasaron a la historia.

“Somos mexicanos, pero en nuestros antepasados si hay descendencia europea. De parte mía, de mis padres, sus bisabuelos vinieron de España”, comparte Mauro Lainez.