Granada, la conexión de Cruyff con el debut de Setién en el Barcelona

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Setién cumplió el sueño de todos: jugar un loco con Messi en Barcelona (0:25)

El flamante entrenador blaugrana tiró unos pases con la Pulga y cuando perdió tuvo que correr para recuperar la pelota. (0:25)

BARCELONA -- Casi 50 años han transcurrido entre el 28 de octubre de 1973 y el 19 de enero de 2020. Nada es lo mismo ni en Barcelona, ni en el fútbol ni, por supuesto, en el Barça. Pero cuando este domingo el equipo azulgrana reciba al Granada sobrevolará por el Camp Nou el recuerdo de aquel domingo lejano. Quique Setién debutará en el banquillo enfrentándose al mismo equipo ante el que entonces se presentó oficialmente Johan Cruyff, el maestro que el nuevo entrenador proclama es su principal espejo.

El Barça recibió a aquel Granada en una situación depresiva no muy distinta a la actual. En las siete primeras jornadas de Liga acumulaba tres derrotas ante Elche, Celta y Real Sociedad, había sido eliminado a las primeras de cambio en la Copa de la UEFA por el modesto Niza francés y se respiraba una crisis evidente en el equipo, con futbolistas como Marcial y Rexach señalados y una duda creciente de si el efecto Cruyff sería suficiente para recuperar el ánimo y el tiempo perdido.

Cruyff voló, tal cual, por el césped del Camp Nou aquel 28 de octubre. El Barça ganó 4-0 con dos goles del holandés, quien fue despedido ya como ídolo proclamado de la hinchada, entregada a su magia y a la recuperación de un equipo que enlazaría 24 partidos sin conocer la derrota y conquistaría la Liga con una brillantez incuestionable y el legendario 0-5 del Bernabú como obra maestra.

Quique Setién se enamoró de aquel Barça primero, con los ojos de un adolescente, y entregó después sin dudarlo sus ojos al equipo que desde 1988 dirigió el holandés que tanto le había prendado como futbolista. Nunca llegó a jugar en el Barça por más que, lo dijo después, “habría dado mi dedo meñique” por hacerlo y llegó, incluso, a ser protagonista de una de aquellas pesadillas que el Barça de Cruyff regaló a su afición: un 5-0 humillante en Santander en el que Setién, entonces conocido solamente como Quique, marcó un gol. Fue en 1995.

El cántabro desarrolló su carrera de entrenador en equipos de menor rango. Racing, Ejido, Guinea Ecuatorial, Logroñés y Lugo fueron sus banquillos antes de que en octubre de 2015 le llegase la oportunidad de debutar en Primera División, ocupando el puesto de Paco Herrera en Las Palmas. El cuadro canario, al que mantuvo sus dos años en la máxima categoría, y el Betis, del que salió por la puerta de atrás, rechazado por una afición que le había comenzado idolatrando, significan su única experiencia en la Primera División española. Hasta la inesperada llamada del Barça.

Setién, hoy ya Quique Setién, será el segundo entrenador más veterano después de Bobby Robson en debutar al frente del equipo azulgrana y lo hará, como un guiño del destino, enfrentándose a ese mismo Granada ante el que hace más de 46 años se presentó el legendario holandés. En enero de 2020, como en octubre de 1973, el Barça está entre la depresión y la ilusión. Si entonces todo el mundo confiaba en el efecto Cruyff, ahora se espera que Setién sea capaz de devolver la ilusión a un Camp Nou que, de entrada y antes de tiempo, se ha entregado a su nuevo técnico.