Licenciado Oyarzabal

La Real Sociedad está lejos de los puestos de Champions League, pero crece a grandes pasos de la mano de su capitán Mikel Oyarzabal

La Liga más cerrada en 37 años. Cuatro equipos en la pelea con cuatro fechas completas por jugarse. Sevilla el agradable intruso de una temporada que puede pasar a la historia. Enmarcada por la irregularidad de los protagonistas regulares, cada uno con su argumento y contemplando el panorama económico propio y del fútbol en general, esta puede ser la tendencia en próximas temporadas. Planteles más cercanos a la necesidad de ajustes financieros y en consecuencia, más opción para equipos de menor presupuesto.

Que pase adelante la Real Sociedad. Quintos en la tabla, lejos del acceso a Champions, pero con un pie en la próxima Europa League, el cuadro donostiarra está construyendo, más que una base, columnas desde las cuales se puede proponer como un equipo a considerar para la próxima temporada. El club ha sabido superar la salida en el último mercado del central Diego Llorente al Leeds, Willian José a Wolverhampton y el final de la cesión de Martin Odegaard para afirmarse en la parte alta de la tabla. Un conjunto construido por su cantera y por los valores que le instala a sus jóvenes, puede soportar los cimbronazos del mercado y los coqueteos de plazas más luminosas.

“Los rumores del Barcelona fueron solo eso. Estoy centrado en la Real y en hacer las cosas bien acá”. Habla Mikel Oyarzabal en un coloquio vía Zoom con prensa internacional. “Quiero crecer como jugador y crecer con el club también. Institucionalmente lo está haciendo bien”, continúa. Hacerlo bien significa que, para jugadores de afuera, los que crecen viendo a la Real Sociedad a varios kilómetros, el equipo “txuri-urdin” se ha convertido en un atractivo proyecto. “Que vengan Nacho Monreal y David Silva es otra señal de que las cosas se hacen bien” sigue Oyarzabal.

Heredero de la “10” que dejaron Xabi Prieto, Javier de Pedro o Valeri Karpin y con solo 24 años, Oyarzabal ya es el capitán del equipo. Era el destino soñado pero su madurez le hizo entender muy temprano que el fútbol puede ser una profesión maravillosa, pero efímera. Hace dos años que recibió su título de administración de empresas. Carrera que cursa tras sus primeros años en el primer equipo. “Cuando empecé a estudiar no sabía si iba a jugar al fútbol o no. Ese año debuté en el primer equipo, pero decidí seguir porque estaba interesado en esto. También me servía para evadirme un poco del futbol y poder desconectar de todo esto” dice Oyarzabal.

La Real Sociedad tiene a un capitán con estructura, de club y académica. Joven y con ganas de ver el crecimiento de sus proyectos, el del club y el propio. “Hemos visto que podemos hacer frente en cualquier partido a cualquier rival. Que les podemos plantar cara, estamos haciendo las cosas bien para que esa distancia sea cada vez menor”. La Real acaba de recordar los 40 años de su primer título. A ese le siguió otro más. Sus únicos títulos en La Liga. Oyarzabal cree lejana la posibilidad de repetir esa hazaña. “Competir por una liga es algo difícil, el nivel de cada fin de semana de los top-4 es un escalón por encima del resto. Queremos seguir creciendo y seguir mejorando” concluye Oyarzabal. Las cosas las están haciendo bien y a paso firme quizás puedan convertirse en el equipo que la próxima temporada entre a otra pelea por una Liga fascinante.