Barcelona se juega otro cartucho ante el Levante, obligado a ganar y a esperar

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Koeman: 'El título no está en nuestras manos, pero lucharemos hasta el último minuto' (0:45)

Ronald Koeman habló en conferencia de prensa sobre las posibilidades del Barcelona de ganar el título de La Liga. (0:45)

BARCELONA -- La Liga con más aspirantes y más disputada de los últimos años comienza su sprint final esta semana con una jornada que se dividirá entre martes y jueves y que podría llegar a tener hasta tres líderes diferentes en una nueva catarata de emociones que se mantiene contra todo pronóstico desde hace cerca de un mes.

El Barça se juega este martes en Valencia, frente al Levante, otro cartucho casi impensable después de su empate del sábado ante el Atlético. El tropezón del Madrid, que minimizó daños con un gol a última hora contra el Sevilla, recuperó el ánimo en el Camp Nou y le ofreció una nueva oportunidad para seguir vivo. Sin depender de sí mismo... Pero casi que a estas alturas eso sea lo de menos.

Al derrumbe sufrido por el Atlético respondió con una cabalgada imponente el Barça... Hasta que en el momento de la verdad cedió su empuje fatalmente y vio, incrédulo, como el Real Madrid, con todo a favor, tampoco era capaz de sacar provecho. Entre unos y otros se diría que han tomado la determinación de mantener hasta el último día una duda que en el Camp Nou se recibe con una mezcla de alivio y preocupación.

El partido a partido ya está convertido en victoria a victoria. Y eso teniendo en cuenta que el campeón, el que sea, será el que menos puntos sume al final de la competición desde hace más de una década. Si lo consigue el Atlético de Madrid sumando los 9 en disputa llegará a los 86 puntos, si lo hicieran Barcelona o Real Madrid se quedarían en 84. Y echando la vista atrás se contempla que en la temporada 2007-08 el campeón fue el Real Madrid con 85 puntos y que un año antes, en el curso 2006-07, el mismo equipo merengue cantó el alirón con... 76.

Desde la eclosión del mejor Barça de la historia, dirigido por Guardiola, el campeón de Liga superó los 90 puntos (llegando en dos ocasiones a los 100) entre 2010 y 2018. Cada empate era un paso atrás y cada derrota un desastre mayúsculo. Muy atrás quedaron títulos sumando menos de 80 puntos y habría que trasladarse en el tiempo hasta la temporada 1999-2000 para encontrar a un campeón, el Deportivo de La Coruña, alcanzando solamente 69 que hoy se entiende impensable.

La capacidad goleadora de Messi y Cristiano Ronaldo y la dictadura futbolística de Barça y Real Madrid ha sido una constante en la última docena de años. El Barça conquistó 8 títulos por 3 del Real Madrid y uno, en 2014, el Atlético con un mínimo de 87 puntos para el campeón que ahora ya es inalcanzable pero que ha devuelto una pasión en ocasiones olvidada por más que haya quienes se empeñen en restar méritos al nivel de la Liga, empequeñeciendo a unos rivales que han sido capaces de romper ese poder tan absoluto del día a día.

SIN EXCUSA

En estas condiciones se llega al desemboque definitivo y ya, sin excusas, con la necesidad de sumar el pleno para aspirar a conqusitar el trofeo. Lo hace el Barça de entrada este martes en Valencia y enfrentado a un Levante virtualmente salvado, que le derrotó en dos de sus últimas tres visitas pero ante el que no puede fallar más el equipo de Koeman.

Una victoria, necesaria, le permitiría dormir como líder al menos hasta que reciba el Atlético a la Real Sociedad el miércoles y a la espera de la visita del Real Madrid al Granada del jueves, jugando con aquella presión de la que tanto disfrutaba en su época Johan Cruyff pero que no parece ocupar tanto a Ronald Koeman.

Quizá sea porque contemplando tantos errores en las últimas semanas y recordando los problemas que sufrió el equipo en la primera mitad de la temporada lo de menos sea presionar a cualquier rival y más importante, casi lo único, cumplir con la necesidad propia.