¿Otro entrenador resolverá tus problemas, Barcelona?

Jesús Humberto López ESPN

Cito a Jorge Valdano: “hay que ser muy ladino para culpar de lo que ocurre en el Barcelona al entrenador, y muy incauto para creer que los problemas los solucionará otro entrenador”. Coincido

ESPAÑA -- Resulta más que evidente que el FC Barcelona está pagando las consecuencias de una insana política financiera que lo tiene sumido en serios problemas económicos, mismos que amenazan con dañar no sólo su hacienda presente y futura, sino también con su actual prestigio deportivo.

Desde su anexión al plan para la creación de la abortada Súper Liga, pasando por la dolorosa pérdida de su hijo pródigo y acumular hasta ahora una efectividad que no corresponde al tamaño de su historia, al equipo culé ya se le acumulan varios signos de interrogación y se le montan costales de incertidumbre.

Su debut en la UEFA Champions League fue la continuación de una pesadilla que nació en Lisboa el año pasado. Como ya lo expresé en otro momento, su transición a la era post Messi no iba a estar exenta de dificultades y ha quedado demostrada con una exhibición en casa, que pone en evidencia las carencias de un plantel lastimado física y emocionalmente.

El inicio de la temporada en LaLiga no había sido tan malo como para imaginarnos el maltrato que más tarde les infligirían los bávaros. Dos victorias y un empate antes de su primer partido europeo me hicieron creer que el equipo contaba con los argumentos suficientes para adaptarse a su nueva realidad. Sin embargo, la goleada en el Camp Nou no solo dejó constancia de lo limitada que, tanto cuantitativa como cualitativamente, se encuentra su plantilla, sino también la percepción de que nos encontramos ante una crisis que se está haciendo cada más profunda.

Para hablar de una crisis real en el Barcelona, siempre hay que mirar los resultados. En los dos últimos partidos el equipo no pasó del empate. Primero ante el Granada en casa y después ante el modesto Cádiz. El uno a uno ante el los Nazaríes se logró con un gol in extremis del uruguayo Ronald Araújo al minuto noventa. La derrota de los culés estuvo a punto de cantarse luego de recibir un gol de vestidor de Domingos Duarte. Luego, en el encuentro celebrado en el estadio Ramón de Carranza de Cádiz, los andaluces consiguieron aprovecharse del famélico ataque blaugrana para mantener la puerta en cero y lograr una igualada que les vistió muy bien a ellos… y muy mal a los visitantes.

Luego de este partido se produjo una charla entre Koeman y el presidente Joan Laporta. Se dice que el tono fue cordial, sin reproches, reafirmándose en el cargo el neerlandés quien, dicho sea de paso, aún no ha sido silbado o abucheado por la afición que ha regresado a las tribunas del Camp Nou, lo cual es un signo muy importante que favorece, aunque sea sólo momentáneamente, su continuidad al frente del equipo entendiendo que la presión que puede llegar a ejercer el jugador número 12 es, en muchos casos, definitiva.

Pero como dice mi querido y admirado Jorge Valdano “sin estilo ni resultados, no hay credibilidad que aguante”. Y esto es justamente lo que le vemos al Barcelona de Ronald Koeman. Un equipo que no ataca y que no le hace daño casi a nadie. Sometido ciertamente

Por las lesiones que limitan a los ya referidos y escasos recursos humanos con los que cuenta el equipo culé y por el entorno que se cierne sobre el nacido en Zaandam, Países Bajos, el todavía entrenador azulgrana sabe, y lo ha reconocido, que su puesto está en riesgo. Pero también ha pedido paciencia y lo hace señalando puntualmente las carencias financieras y deportivas por las que atraviesa su club. Dudo mucho que la paciencia sea una virtud que puedan presumir los dirigentes de los grandes equipos del balompié mundial. Todos sabemos que, ante la carencia de resultados, la guadaña va tomando filo y brillo, llámese el equipo como se llame, y en la ciudad Condal nunca cabría una excepción de esta índole.

Al respecto, ya se habla de candidatos para suceder a Koeman en caso de que este domingo no gane convincentemente al Levante en casa; no se obtenga un buen resultado el miércoles 29, cuando enfrente en la segunda jornada de la UEFA Champions League a las Águilas del Benfica en el Estadio da Luz de Lisboa, y no se evite un traspié ante los campeones del Atlético de Madrid, a quienes visitará el domingo 2 de octubre antes de un nuevo parón por la Fecha FIFA. Está claro que será una semana crucial, definitiva.

Para bien o para mal, la suerte está echada para el actual proyecto deportivo del Barsa. Joan Laporta está mirando a Catar y a Bélgica casi de manera simultánea para actuar en caso necesario. Xavi Hernández, quien dirige en el país anfitrión de la Copa del Mundo al Al-Sadd, y Roberto Martínez, actual seleccionador de Bélgica, son los más adelantados en la mente del presidente de la entidad catalana. El primero tendría disponibilidad inmediata para hacerse del equipo de sus amores. Martínez tendría que llegar hasta después del 10 de octubre debido a que sus Diablos Rojos juegan la Nations Cup.

Más allá de detenerme a analizar qué perfil le vendría bien al Barcelona si es que se va Ronald Koeman, prefiero ver los alcances reales del equipo en los tres próximos partidos que he referido. Porque una cosa se mantendrá antes o después: la ausencia del hombre que los llevó a las alturas (Messi) y la presencia de otros (Depay, Luuk y Frenkie de Jong, Agüero, Ansu Fati, Pedri, etc.) que deben demostrar que son capaces de revertir los malos resultados por los que atraviesan. Primero esto, y luego lo demás…

Termino citando nuevamente a Valdano: “hay que ser muy ladino para culpar de lo que ocurre en el Barcelona al entrenador, y muy incauto para creer que los problemas los solucionará otro entrenador”. Coincido.