Ricardo Ortiz nos recuerda que hubo una vez que el AC Milan fue un 'gigante'

“Escriban algo que valga la pena ser leído, o hagan algo que valga la pena que escriban sobre eso”- Benjamin Franklin.

Me pidieron que escriba columnas. Ahí va la primera. Espero les guste. ¡Andiamo!

¿CUÁNDO VEREMOS A UN MILÁN GANADOR?

El 26 de mayo de 1991, Arrigo Sacchi se despedía del San Siro ante la emoción del público milanista. Conocido como ‘il Profeta di Fusignano’, dejó una marca inigualable ubicando al Milán en lo más alto del fútbol a nivel de clubes. No fue jugador profesional y su respuesta a esto era “para ser jinete no se necesita ser caballo primero”. Ganó el título de Serie A en su primer año, temporada 87/88 el primero milanista en nueve años y luego dos Copas Europeas seguidas --las del ‘89 y ‘90.

Considerado uno de los mejores técnicos de todos los tiempos, su AC Milan también se recordará cómo uno de los mejores de la historia. Dirigió a la selección italiana en el mundial de USA 1994 y perdió en la final con Brasil por penales.

Un visionario, un ganador, un auténtico maestro del deporte, que decía “el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes de la vida”. De joven viajaba a Holanda aprovechando que su padre iba por temas de negocios e inmediatamente se instalaba en algún estadio de la Eredivisie para tomar notas de cómo jugaban en esa liga. Era un enamorado del fútbol de los Países Bajos.

Silvio Berlusconi decidió contratarlo luego que Sacchi eliminara al Milán en Copa Italia cuando dirigía al Parma en Serie B. Al inicio, tanto Berlusconi como Sacchi fueron muy cuestionados. Pidió a tres holandeses, primero llegaron Marco Van Basten y Ruud Gullit en 1987; en 1988 llegó Frank Rijkaard. Se sumaron a Baresi, Maldini, Costacurta, Donadoni y Tassotti. Todas figuras legendarias que dejaron su huella con un estilo único. Formaba con un 4-4-2 y defendían en zona, creía en los conceptos del ‘Fútbol Total’. Parte de su filosofía era que al jugador se le dirigía en todos los conceptos del juego y no solo en posiciones específicas.

Fabio Capello llegó para reemplazarlo. El Mister venía de dirigir en las inferiores del Milán luego de una carrera exitosa como futbolista. Ganó varios torneos juveniles con Maldini, Costacurta y Tassotti. Era el asistente de Sacchi y tomaba a un equipo que, para muchos, ya estaba acabado; Capello tenía 45 años y sustituía a una figura legendaria.

No solo ganó el Scudetto en su primer año al mando del club, además, terminó invicto con 22 victorias y 12 empates con 74 goles a favor y 21 goles en contra en 34 fechas. En solo un partido les anotaron más de un gol --fue en la última fecha; un 8 a 2 ante el Foggia. Van Basten fue el ‘capocannionieri’ con 25 goles.

Además, lograron una racha de 58 partidos sin perder. Un récord que aún se mantiene vigente en las cinco grandes ligas de Europa. Don Fabio en el Milan como DT ganó cuatro Serie A, tres Supercopas Italianas, una Champions y una Supercoppa Europea.

Más tarde llegó Carlo Ancelotti, quien como jugador del Milán había ganado 2 títulos de Serie A. La última fue en el ‘92 con Capello como táctico. Dirigió al equipo de Berlusconi del 2001/2009, en ese lapso conquistó una Serie A, una Supercoppa Italiana, dos Champions (más la increíble final perdida con el Liverpool en Estambul del 2005) y una Supercoppa Europea.

El último campeonato logrado por el Milán fue en 2010/11, el décimo octavo, de la mano de Massimiliano Allegri. Primer título desde el 2004.

Se terminó una era. De ser el Rey del viejo continente a ser un equipo que apenas coquetea con los puestos de Europa League. Sin grandes nombres, solo ‘Ibra’ con 38 años y al final de su carrera quien, además, parecía que se volvió a resentir de su talón de Aquiles. Como verán, volver a esos tiempos no será fácil. La calidad del plantel cayó a un nivel muy bajo para lo que la camiseta representa. Es un conjunto joven y las compras no han sido ni remotamente de Blockbuster.

No hay un jugador del AC Milan que fuese titular en la Juventus, Real Madrid o Barcelona. En las épocas de oro cualquiera jugaba y sería protagonista en esos equipos. La caída ha sido profunda. El Milán necesita volver a lo más alto. El fútbol necesita que vuelva. La esperanza no se pierde, pero sí la paciencia de los tifosi.

¿Volverá a ser un gigante? Todos queremos eso. Quizás un dueño conocedor y apasionado del fútbol podría llevarlo a lo más alto… donde merece estar.