El América no es como lo pintan

El América es un equipo grande, muy grande. Es un referente del fútbol mexicano a nivel mundial, pero le están dando el trato de equipo chico.

Mientras en Toluca se ilusionan con el ruido que está haciendo el supuesto interés del cuadro “choricero” por Edinson Cavani, en el Club América siguen abaratando la dicha que debería representar para cualquier jugador profesional vestir su camiseta.

Giovani Dos Santos pasó con más pena que gloria por el cuadro de Coapa. Jonathan, parece que seguirá los pasos de su hermano. Y la última “gran” idea de la directiva radica en darle una oportunidad a Jürgen Damm con un contrato por seis meses para ver si puede ser el jugador que se creía podía llegar a ser.

O en América están de oferta dando oportunidades en cómodas mensualidades, o de plano el presupuesto es sumamente corto como para tener en el exjugador de Tigres sus esperanzas de un extremo, que hace tiempo buscan.

Si bien es cierto que todos merecemos una segunda, y a veces hasta tercera oportunidad, el problema no es si Jürgen Damm la merece o no, el problema es que la directiva está “abaratando” el prestigio que representa esa camiseta.

Yo crecí en la época de los 90s cuando en América se hablaba de traer a figuras del tamaño de Fabien Barthez, que nunca se dio, pero que ilusionaba a su afición. Tiempo después, trayendo a jugadores como Iván Zamorano o el “Piojo” López. ¡Ese es el América! O al menos, ese debería de seguir siendo.

Entiendo que los tiempos han cambiado y que el Club América ya no es de los equipos más ricos del fútbol mexicano como Tigres o Rayados, pero una cosa es no tener a figuras como Gignac, y otra muy diferente traer a refritos como los jugadores antes mencionados.

El América es un equipo grande, muy grande. Es un referente del fútbol mexicano a nivel mundial, pero le están dando el trato de equipo chico. Y eso va en contra de su “masticada frase” que habla de exigencia máxima o peor aún de “fracasos” cuando no hay títulos.

Repito, el América es grande, pero su discurso es una doble moral que cae en picada cuando en lugar de traer un fichaje “bomba”, se ponen de oferta para aceptar a jugadores que vienen de fracasar en clubes de la MLS.