Liga MX Premundialista

La intención de la presente columna no es vaticinar al nuevo campeón de México. Más bien trata de plantear un sencillo panorama, nada rebuscado, de lo que podríamos esperar del torneo

Antes del máximo evento futbolístico del planeta que tendrá verificativo en Qatar a partir de noviembre próximo, los aficionados mexicanos nos disponemos a adelantar el encendido de nuestras pasiones mundialistas con el arranque del Apertura 2022 de la Liga MX. Mucho antes del inicio de la temporada en Europa, el balón comenzará a rodar en los tapetes verdes aztecas con la mente puesta tanto en la competencia liguera como en lo que le deparará a la Selección Nacional en el Medio Oriente.

Con la celebración de la “Súper Copa” o también llamado partido “Campeón de Campeones” entre el Cruz Azul y el bicampeón Atlas, se dio el pistoletazo de salida a semanas de mucha intensidad y esperanzadora emoción. A los mexicanos no nos gusta quedarnos mucho tiempo sin consumir lo que produce el torneo liguero y como si de un rito se tratara, comenzamos a hacer nuestros pronósticos y nos encanta envolvernos con la capa de augures y prestidigitadores.

La intención de la presente columna no es vaticinar al nuevo campeón de México. Más bien trata de plantear un sencillo panorama, nada rebuscado, de lo que podríamos esperar del torneo que ayer arrancó con una feria de goles en Mazatlán. Mucho menos se trata de fincar una verdad absoluta respecto a los protagonistas de esta liga ni de reiterar las loas, por un lado, o críticas encarnizadas por el otro, que muchos hacen a los favoritos de siempre descartando de golpe y porrazo las posibilidades de éxito de todos los demás equipos. Más bien, es compartirles mis sensaciones particulares (porque de eso se trata) de cara al inicio del presente Apertura que, dicho sea de paso, no inició como se planteó inicialmente gracias a las travesuras que hicieron en conjunto Tláloc y Thor en Aguascalientes. Es lo que siento, lo que percibo en términos muy generales de un torneo que, como ocurre cada cuatro años, estará, para bien o para mal, bajo la sombra de una Copa del Mundo.

De todos es sabido que el Toluca tuvo, la pasada, una de sus peores temporadas de su historia. La alta dirigencia escarlata aceptó que cometieron múltiples errores y por ello decidieron invertir como muy pocas veces lo han hecho. Más allá de la cantidad, me parece que la calidad de los jugadores contratados por los Diablos Rojos es elevada y tienen la grandísima ventaja que, muchos de ellos, ya trabajaron bajo las órdenes de Nacho Ambriz. Adaptados al fútbol mexicano, campeones ya algunos y perfectamente conscientes de que no hay margen de error en este proyecto, pongo a los choriceros como uno de los mayores candidatos al título.

El flamante bicampeón Atlas es, sin temor a equivocarme, el equipo más sólido de México. Saben perfectamente a lo que juegan y me parece que su único límite tiene que ver directamente en cuán saciada está su hambre de títulos, luego de siete décadas enteramente famélicas. Diego Cocca tiene un plantel probado y comprobado cuyo mayor reto será incrementar la fortaleza en todas sus líneas porque es, lógicamente, el rival a vencer y porque todos los equipos saben perfectamente cómo juegan.

El América, obligado como siempre al título, trajo de vuelta a dos viejos conocidos. Jonathan Rodríguez y Néstor Araujo son la apuesta principal de Fernando Ortíz a quien le fue muy bien desde que tomó el equipo aunque al término del torneo ya no le alcanzó para meter a las Águilas a la gran final del Clausura 2022. Sin duda es el favorito de muchos pero, como siempre, la presión mediática puede jugarle una mala pasada al “Tano” en caso de que los resultados no lleguen. Todo el plantel americanista debe jalar parejo para que los de Coapa logren su cometido.

El Cruz Azul sigue con sus calenturas internas y aplicó varios fomentos “disciplinarios” para bajarlas con un nuevo entrenador, completamente desconocido para la afición cementera. Su presentación me pareció más bien un mítin político que la nada politiquera presentación de un entrenador. En descargo de Diego Aguirre, hay que decir que su principal carta de presentación es la de haber dirigido a más de una decena de clubes, tanto en su natal Uruguay (donde fue campeón) como en Qatar y Brasil. La Máquina se une a los ya varios equipos mexicanos que apuestan por un técnico que no conoce el ámbito nacional pero cuyas ideas pueden romper con los moldes preestablecidos y con ello, generar una filosofía por demás novedosa como ganadora. Para mi es una incógnita y gran parte de su éxito tendrá que ver cómo maneja la tradicional presión que se vive todos los días en La Noria.

Los Pumas de la UNAM tienen una estaca clavada en el pecho. Haberse desfondado en la parte final de la temporada anterior le pasó factura, tanto en la Liga como en la CONCACAF Champions League. Fue apabullado en el Repechaje y perdió la final de la máxima competencia regional de clubes ante el Seattle Sounders. Dos sendos mazazos que deberán revertir Lillini y los suyos. No tiene la etiqueta de favorito pero siempre está obligado a dar buenas cuentas, simplemente porque portan el glorioso escudo de la Máxima Casa de Estudios de la Nación.

El Guadalajara, al igual que el América, fue sensato y permitió la continuidad de su técnico interino para darle la tranquilidad y confianza que sin duda merece. Ricardo Cadena también se encuentra en medio de un entorno muy complicado pero tiene la ventaja de que él mismo ya lo experimentó en su etapa como jugador. Las Chivas, si quieren ser campeonas, deberán tener la suficiente humildad, entrega, compromiso y disciplina con las que no siempre han contado y exhibido. Por otro lado, la mala costumbre de dar una de cal por las que van de arena deberá ser transformada por un rendimiento sostenido, siempre a la alza, con el paso de las jornadas. Si no aspiran a lo máximo, la medianía está garantizada.

Pachuca, que tiene la espina clavada de la derrota en la final anterior y que cuenta con un gran equipo; León, que nos decepcionó enormemente y que también apuestó por un técnico foráneo y desconocido como el portugués Renato Paiva; Monterrey, que debe valerse de su rey Midas para hacer funcionar a un equipo que ha sido nuevamente reforzado y Tigres, que al igual que sus paisanos nuevoleonenses, están obligados a dar mejores cuentas con la tremenda plantilla que tienen, son equipos que si logran ponerse serios desde el principio, estarán sin ningún problema por encima de los más populares y ya mencionados. Santos Laguna, bien acostumbrado siempre a los primeros plano está obligado, con Eduardo Fentanes asido ya definitivamente al timón, a pelear nuevamente por el campeonato aunque sinceramente creo que ya tiene la etiqueta del hijo olvidado de Grupo Orlegi. Sus hermanos rojinegros tristemente le acaparan los reflectores.

Me gustaría pensar en alguna sorpresa que pueda llegar desde Puebla, Aguascalientes, Tijuana, la Perla del Pacífico e incluso desde la capital potosina. La Franja, que ya inició ganando y que Larcamón deberá sacarla de la zona del “ya merito”; el Necaxa, que puede ser el caballo negro del certamen con Jaime Lozano consolidado en el timón; los Xolos, que después de haber llegado al cielo con el título conquistado en el 2012 se olvidaron de la dulzura del protagonismo y han navegado en aguas de la mediocridad; Mazatlán, la franquicia benjamín que bajo el timón de Gabriel Caballero intentará de manera muy seria, pero extremadamente complicada, hacer explotar sus cañones y, finalmente, el Atlético San Luis, los hermanos menores del Atlético de Madrid, que tuvieron una baja muy sensible con la salida de Germán Berterame, son equipos que en algún momento pueden romper una o varias quinielas.

Bravos de Juárez y los muy lastimados Gallos Blancos de Querétaro tendrán como principal consigna eludir, nuevamente, el pago de la correspondiente multa ante la ausencia del descenso que para mi lastima, y mucho, al fútbol mexicano. El título para estos equipos se mide en distancias astronómicas. Así pues, hasta aquí mis sensaciones para la Liga MX “premundialista” y que, de ninguna manera, buscan pontificar un torneo que está para jugarse, disfrutarse y hasta incluso padecer. Que gane el mejor y que sea, sin lugar a dudas, con los más amplios y merecidos argumentos.