Tu misma sangre

Sí, así recuerdo al Toluca de antaño, ese que elegí para formar parte de mi familia.

Éste, es el slogan que el Deportivo Toluca presentó hace algunas semanas como parte de una estrategia mercadológica que busca recordarle a la afición choricera que el equipo de sus amores es también parte de su propia familia. Me ha llamado la atención esta campaña porque no recuerdo un esfuerzo de este tipo por parte de la directiva escarlata para reforzar sus vínculos con los seguidores, nuevos y añejos, de los Diablos Rojos. En otro momento, el “Somos Diablos, Somos Rojos” buscó el mismo objetivo, pero ahora, al apelar a un valor tan grande e importante como lo es la Familia y el vínculo entre sus integrantes al compartir la misma sangre, el mismo ADN, tiene un impacto y un alcance mucho mayor.

Como ya lo comenté en otro momento, el Toluca está obligado a sacudirse los pésimos resultados de los últimos años. Como equipo grande del fútbol mexicano, no puede darse el lujo de seguir lapidando el prestigio que fincó sobre la cancha en esa ya lejana época dorada de los últimos años del siglo anterior y de los primeros diez del presente. Por esta razón, me ha parecido correcto comenzar el proyecto de reconstrucción con una estrategia que incluya a los aficionados de todas las generaciones, a aquellos que han sido testigos de los buenos y de los malos momentos. Ningún equipo de prestigio, cualquiera que se precie de serlo, excluye de sus propósitos a quienes le apoyan y le alientan. Este debería ser el cimiento de todas las decisiones que, temporada tras temporada, deben de tomarse para mantener el escudo y los colores del club en los primeros planos.

Jugada casi la tercera parte de la Liga MX, el Toluca es uno de los tres equipos que por puntos encabeza el Apertura 2022. Con cuatro triunfos y una derrota, los mexiquenses están cumpliendo, por ahora, con el compromiso autoimpuesto por Nacho Ambriz de ubicarse en los primeros cuatro lugares de la tabla. El fútbol que ha desplegado hasta el momento nos deja buenas sensaciones. Para empezar, la cara que muestra el Diablo es completamente diferente a la de los semestres anteriores. Su línea defensiva, sin ser la mejor, ya muestra mayor seguridad con la presencia de Andrés Mosquera y Valber Huerta, que hasta goleador se ha vuelto. Angulo y el “Dedos” López por las laterales le han concedido mayor salida y profundidad al equipo.

En el medio campo, la figura de Marcel Ruíz ha brillado con luz propia. Pedazo de jugador. Seguro, rápido y con gran sentido de la anticipación. Este muchacho es, al menos para mí, el mejor futbolista de los escarlatas después de Leonardo Fernández quien, por su parte, ha asumido el liderazgo que de suyo le corresponde. Aquí cabe hacer notar que, a diferencia del torneo anterior, la calidad y talento de Leo se ven respaldados por tres grandes aliados: Fernando Navarro, Jean Meneses y Jordan Sierra (quien ha ocupado el lugar que inicialmente tuvo Claudio Baeza). La cintura escarlata es, sin duda, de las mejores del balompié mexicano y estoy seguro de que, con el paso de las jornadas, brillará aún más.

Lo que ha quedado a deber es el ataque. A Carlos González le ha costado mantener la titularidad y todavía no hace clic con sus compañeros del mediocampo. El paraguayo sabe bien que sus goles son esperados con ansia por una afición que en su momento se acostumbró a disfrutar de grandes artilleros como Cardozo, Marioni, Velázquez, Mancilla, Alonso y Canelo. Se ha tardado, pero me da la impresión de que cayendo el primero, se vendrán los demás por racimos. Mismo caso de Camilo Sanvezzo, aunque el brasileño ya tiene más tiempo en el plantel por lo que deberá ponerse las pilas para enchufarse como lo hizo, en su momento, con el Querétaro.

El principal defecto que, hasta el momento, acusan los dirigidos por Ambriz es la inconsistencia. Su volumen de juego cae bruscamente luego de ponerse muy por encima del rival, como ocurrió ante Atlas y Santos Laguna, equipos que estuvieron a punto de arrancarles la victoria. Además, dos tarjetas rojas recibidas en cinco juegos es un detalle que no deberán hacer menos. Éste, ya no es el que fuera llamado “Club de la Pelea” en donde las expulsiones fueron malamente consideradas como una virtud. El rendimiento sostenido, la disciplina y encontrar una delantera más sólida, son asignaturas en las que deberán trabajar los choriceros para lograr sus propósitos en este torneo premundialista en el que, por cierto, han vuelto a vestir el color rojo sangre combinándolo con el tradicional pantaloncillo blanco. Sí, así recuerdo al Toluca de antaño, ese que elegí para formar parte de mi familia.