Liga MX: Tres obligados y tres necesitados

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'Tuca' enciende la mesa Picante al hablar del América y el arbitraje (3:14)

Nuestro analista encendió la mecha de álvaro Morales al decir que históricamente el arbitraje ha beneficiado a las Águilas. (3:14)

La lista de obligados al título la encabeza América, Tigres y Rayados, mientras que Chivas y Pumas necesitan del campeonato para legitimar su proyecto


Hay distintas maneras de entrar a la liguilla, ya sea con la anticipación del América o con el sufrimiento del León, pero una vez dentro, lo que marca la pauta es el nivel de expectativa que cada equipo tiene consigo mismo, la presión de lo que hay en juego bajo la engañosa idea de que todos tienen el mismo deseo y las mismas oportunidades de ser campeón.

Pero no todos las tienen, y en esta configuración, hay una notable separación entre los que están obligados a llegar a la final, los que necesitan un título con desesperación y un tercer grupo compuesto sólo por Puebla y por Atlético de San Luis, que han clasificado con muchísimo mérito, pero que no enfrentarán consecuencias serias si sólo han de jugar dos o cuatro partidos más.

La lista de obligados comienza con el América, que si quiere algún día deshacerse del karma de ser líder de papel, necesita llevar el trofeo a sus vitrinas y más vale que pase ya, porque el desfile de técnicos y jugadores está alimentando la narrativa de que el equipo se olvidó de cómo ganar, dejando sólo una cabeza disponible en caso de que se vuelvan a quedar cortos, la de Santiago Baños.

Si América no es finalista, yo no entendería cómo Baños podría conservar su trabajo, después de que Emilio Azcárraga dijera con total claridad en el aniversario del club que los lideratos generales no sirven para defender su historia, porque la afición sólo se acuerda de los títulos y el América ya ha perdido suficiente tiempo siendo coleccionista de puntos.

Luego están los Tigres, quizás el más obligado de todos, porque su competencia es contra un reloj de arena que cada campaña tiene menos granos a favor de su impresionante grupo de jugadores, que no se está haciendo más joven y que durará décadas en la memoria de los incondicionales, antes de que llegue una nueva generación con la que sí quiera se les pueda comparar.

La amenaza de que Tigres sea perfectamente capaz de ser bicampeón pone en Rayados la obligación de impedirlo y esa obligación es tan grande como la propia de levantar el título por primera vez desde el 2019, en un caso muy parecido al del América, de recursos desperdiciados en la cacería de algo que semestre tras semestre se les ha escapado riendo a carcajadas.

Después hay tres equipos a los que el título les urge para sostener algo más apremiante que su historia, su credibilidad ante la afición, y Chivas encabeza el grupo con un proyecto que ha pasado tantos bochornos, que la única manera de unir las piezas es dándole la vuelta a la Minerva, ¿o acaso la relación Paunovic-jugadores será una de paciencia incondicional?

No lo creo, al contrario, no lo ha sido y el serbio debe ser el primero en reconocer que cada rueda de prensa será más tortuosa que la anterior, mientras no haya una copa con su nombre, porque si algo no va a cambiar durante lo que dure su estancia, son los hábitos de los futbolistas a los que dirige.

Para Pumas el tiempo ha dejado de ser una presión desde que se cumplió una década de su último título, pues ahora ya no pertenecen a la categoría de equipos que siempre son contendientes, lo que nos regresa a aquel imaginario que su orgullo es la de pelear con garra hasta donde les alcance; la urgencia, en mi punto de vista, que esta vez sí tienen a un técnico ganador y que los procesos de Mohamed suelen ser más bien cortos.

León, por su parte, defiende su permanencia en ese grupo del que ya salieron los Pumas, demostrando una y otra vez que están vigentes, pero con la sensación de ser cada vez menos dominantes, menos reconocibles, así que su urgencia está en volver a cerrar bocas y defender lo que esa plaza ha sido durante los últimos diez años, pero que ya no es tan intimidante.