El pasado rojiblanco de Oribe Peralta

Fueron exactamente 46 días, ni uno más, ni uno menos. Eso duró la breve y prácticamente solo anecdótica historia de Oribe Peralta con las Chivas, equipo al que podría llegar, luego de su paso por el acérrimo rival, América..

Era mayo de 2005; el Guadalajara había sorteado la fase de grupos de la Copa Libertadores de dicho año, quedándose con el liderato de su sector por encima de Cobreloa de Chile, San Lorenzo de Argentina y Once Caldas de Colombia, entonces Campeón defensor. El Rebaño, dirigido por Benjamín Galindo, consiguió tres victorias, dos empates y una derrota para avanzar.

Jorge Vergara había rechazado tajantemente la posibilidad de incorporar refuerzos para los Octavos de Final, tal como lo permitía el reglamento. Sin embargo, una vez situados en dicha fase, el Vicepresidente del club, Néstor de la Torre, cerró con Rayados de Monterrey la cesión de un juvenil delantero de apenas 21 años de edad: Oribe Peralta Morones.

El lunes 16 de mayo, Peralta arribó a Guadalajara con su juventud, 42 partidos en Primera División (solamente nueve completos) y apenas nueve goles, sabiendo que estaría destinado a un rol secundario en la escuadra tapatía, aunque tendría la oportunidad de debutar en ese tipo de torneos internacionales.

Apenas dos días después de reportar con Chivas, Oribe Peralta se quedó en la banca durante el partido ante Pachuca por la ida de los Octavos de Final. Sin Omar Bravo y Alberto Medina, fue Juan Francisco Palencia quien rescató el empate 1-1 ante los Tuzos, que contaban con futbolistas como José Cardozo, Jared Borgetti y Rodrigo Ruiz.

Ya en el partido de vuelta, Oribe ingresó al minuto 80 en sustitución de Alejandro Vela, portando el “21” en los dorsales. El chiverío dio cuenta del Pachuca de José Luis Trejo por marcador de 3-1 (4-2 global) y se situó en Cuartos de Final. Ese 24 de mayo de 2005, Peralta jugó por primera vez con rayas rojas y blancas en el pecho, haciéndolo además en el tradicional Estadio Jalisco.

Boca Juniors era el rival en turno para los Cuartos de Final. Jesús Corona, quien se había convertido en el segundo refuerzo por la ausencia de porteros en Chivas (Oswaldo Sánchez estaba en Selección y Alfredo Talavera, lesionado), llegó de Tecos para ser pieza vital con los rojiblancos. A diferencia del entonces hombre de Tecos, el rol de Peralta no cambió: entró al minuto 88 del juego de ida por Rafael Medina y no jugó en la vuelta.

De cualquier manera los rojiblancos avanzaron goleando 4-0 al club argentino, dando la sorpresa del torneo. Con seis bajas por la Copa Confederaciones 2005, Chivas se midió en Semifinales al Atlético Paranaense brasileño. Oribe arrancó como titular con el Rebaño por primera y única vez, jugando 76 minutos en la ida, que el chiverío perdió por contundente 3-0. Ya en la vuelta entró para los últimos 5 minutos; los tapatíos empataron 2-2 en el Jalisco, terminando así su participación sudamericana.

Ese jueves 30 de junio del 2005, fue la última vez que Peralta vistió de rojiblanco, firmando una historia que duró apenas 46 días, en los que jugó solamente 93 minutos en Libertadores, sin conseguir marcar.