Piensa mal y...

En mi familia tenemos tremenda colección de frases, una prácticamente para cada ocasión, ande usted a saber cuántas veces habré yo escuchado de mis padres “piensa mal y acertarás”, las veces que yo misma traté de asegurarles que era mejor confiar en las buenas intenciones de los demás, y que, al tiempo, ellos siempre resultaban tener razón, como buenos padres.

Pues resulta ser que, en este mes de mayo turbulento de decisiones y movimientos en el futbol mexicano, no ha dejado de rondarme en la cabeza dicha frase.

Mientras la mayoría vamos padeciendo los estragos del COVID-19 a nivel salud, anímico y económico, para otros resultó ser el momento oportuno para ejecutar pendientes. ¡Ah, pero qué oportuna ha resultado ser esta pandemia para algunos! Porque según y de repente, la liga de ascenso no daba para más y era preciso desaparecer el descenso; de repente la Copa Mx estorbaba para los compromisos de la Selección Mexicana; y de repente a los Monarcas les surgió una nueva casa. Todo de repente. Sí, cuando el mundo del fútbol se paraliza en actividad, en México se gestan los cambios.

Y para agilizar tal transformación había que concretar la cancelación del Clausura 2020, también de manera muy casual, como casual la cantidad de positivos en los testeos del club Santos Laguna, pero ese es otro tema.

La mudanza del Morelia a Mazatlán no se ha hecho oficial, pero suena inminente. La intención sería debutar esta nueva plaza en el siguiente torneo, pero sería un triste comienzo si la inauguración del estadio tuviera que darse a puerta cerrada, tal y como parece que será la nueva forma de ver los deportes de aquí a un largo rato. ¿O será que acaso tengan otra sorpresa guardada por darnos?, ¿Sería la Liga BBVA MX la única en el mundo que vuelva con público?, ya nada me asombraría.

Pero eso sí, nada más triste que la pobre afición del Monarcas: esa a la que le pidieron tantas veces no dejar de creer y alentar; esa que compró camisetas y pagó entradas; esa que muchas veces siguió al equipo cuando jugaba de visitante; esa que se aguantó tantas desmanteladas para surtir de jugadores al Atlas; esa que sufrió el peligro del descenso y que nunca dejó de apoyar, a esa gente le dicen adiós. Así nomás. 70 años de historia adiós de un tajo.

Que cruel haberle hecho sentir a esa gente que el equipo era suyo cuando nunca lo fue, ese es el peligro cuando los clubes pertenecen a un privado. Nosotros románticamente hemos querido ver gestiones democráticas como clubes que se manejan a votación de sus socios con un presidente elegido por ellos mismos. Aquí no es así, aquí son dueños con nombre y apellido, es una inversión privada, su fútbol no nos pertenece, solo nos entretiene (y eso a veces y a ratos nomás), en todo caso somos sus clientes, pero como propietarios se saben con el derecho de llevarse su producto a donde ellos quieran y cuando ellos así lo dispongan por convenir a sus propios intereses. El capitalismo entiende de dinero, no de sentimientos.

Y en hora buena para la gente de Mazatlán, la nueva sede no tiene culpa del dolor que quedará en Morelia, pero ojalá aprendan de lo sucedido, disfruten lo que les dure, pero no olviden de cómo se manejan las cosas, ya quedó demostrado que cualquier día con la mano en la cintura se llevan al equipo, tal como un niño que se cansó de jugar y se lleva consigo la pelota.

También mis padres decían “las cosas de quien vienen”, no podemos sorprendernos de los manejos de los dirigentes en el balompié mexicano, “el que avisa no traiciona”, así han sido siempre, por eso no hay que tomarse en serio lo que ya sabemos que es un chiste.