Violencia truncó el sueño de un joven futbolista que tenía una invitación del Cruz Azul

La violencia que se vive en México le quitó a Diego Miranda cumplir su sueño como futbolista con la invitación que tenía en Cruz Azul

MÉXICO -- El teléfono de Gregorio Yañez, técnico del Futbol Club Baxter, sonó en la noche: “¡Mataron a Diego! ¡Mataron a Diego Miranda!”, gritó al otro lado de la bocina un niño de catorce años. Minutos antes, en una colonia de Cuernavaca, Morelos, se había reportado una balacera, que dejó como saldo nueve muertos, entre ellos un niño de quince, de nombre Diego Miranda, férreo defensa central y que estaba invitado por el Cruz Azul para hacer un casting de fuerzas básicas.

“Recibo la llamada de un compañerito de Diego, que es Pedro, categoría 2004, me marca minutos después de la situación, me dice: ‘¡Mataron a Diego! ¡Mataron a Diego Miranda!’. Me quedé frío de saber que un niño de 15 años perdió la vida”, recuerda Gregorio Yañez, el técnico del joven defensa en el Futbol Club Baxter.

Diego iba a la escuela por la mañana y en la tarde soñaba con ser como el capitán del Real Madrid. “Dígame que defienda como Sergio Ramos, por favor profe”, le pedía el espigado muchacho a su técnico. El diestro zaguero ingresó a los 12 años al Futbol Club Baxter, una escuela para niños, y era el menor de tres hermanos.

“A Diego le veía capacidad, hablé con el profesor Juan Carlos Pedraza, que trae la Sub 15 de Cruz Azul, le pedía que por favor le hiciera una visoria. Le mandé el nombre de cuatro chicos, entre ellos el de Diego, y el profe pidió permiso para que ingresaran a las instalaciones a hacer sus visorias, pero por lo del Covid se canceló el torneo sub 15 y se tuvo que postergar esa prueba”, cuenta Gregorio Yañez.

La colonia Antonio Barona, en donde se registró la balacera, se convirtió en tendencia en las redes sociales, ahí vivía Diego, junto con sus papás y dos hermanos, que se cooperan para pagarle el uniforme al zaguero, mientras su entrenador le ayudaba con los pasajes. Él joven de 15 años quería seguir el camino de dos de sus compañeros, que actualmente juegan en las fuerzas básicas del Cruz Azul, uno de ellos, Diego Rivas Labastida, considerado en las selecciones mexicanas menores.

“Él tenía un vínculo amistoso con personas de Cruz Azul, con algunos directivos, porque su papás tenían esa relación. El papá y la esposa. Él veía a los jugadores, a los directivos, era un equipo que le llamaba desde pequeño”.

La noche del primero de septiembre del 2020 se escuchó una balacera en una de las colonias de Cuernavaca, Morelos, cayeron nueve personas, sin vida, entre ellas un chico que soñaba con debutar a los 18 años como jugador del Cruz Azul.

“En los trayectos de viaje le preguntaba en dónde se veía a los 18 años y decía que iba a estar en Primera División, con Cruz Azul, tenía muchos sueños, muchas ilusiones, soñaba con el futbol”.