Disco rayado

ESPN

En las transmisiones se viene utilizando un recurso que suena viejo, anacrónico: reproducir una grabación con gritos de público

En tiempos de pandemia, los estadios están vacíos. Páramos desolados sin el ingrediente esencial de los aficionados que alientan a su equipo, conviven con la familia, festejan goles y desahogan las tensiones de la chamba increpando a los jugadores visitantes. Cómo se echan en falta los vítores de los amantes del deporte más bello.

El panorama abigarrado de las tribunas se sustituye por butacas pelonas, enormes lonas de patrocinadores y retablos virtuales de quienes siguen los partidos por televisión. En eso se ha convertido el futbol, en un espectáculo eminentemente de televisión.

Siendo así, la TV tiene una brillante oportunidad de hacer lucir sus múltiples herramientas tecnológicas para presentar el juego en la pantalla casera. Paradójicamente, viene utilizando un recurso que suena viejo, anacrónico, pero sobre todo innecesario: reproducir una grabación con gritos de público durante los noventa minutos. Disco rayado que no viene el caso.

Si el estadio está vacío, pues está vacío. ¿Para qué poner al aire un barullo fingido?, ¿no sería mejor amplificar el sonido de los micrófonos de la cancha para escuchar lo que los jugadores dicen dentro de ella y lo que los entrenadores ordenan desde su área técnica? ¡Resultaría interesantísimo! ¿Por qué disfrazar la realidad del silencio en las gradas?

Claro que hemos escuchado los quejidos del novel Zaldívar del Atlas o del experimentado 'Burrito' Hernández del Pachuca al resultar fuertemente lesionados, pero predominan los cánticos sudamericanos grabados en alguna tarde de gloria. Lo dicho: una opción anticuada que no viene al caso.

Estancamiento

Catorce meses después de su llegada al América, Giovani Dos Santos sigue sin dar el do de pecho. A pesar de sus excelentes cualidades, ha pasado completamente inadvertido con la camiseta amarilla.

Sólo le recuerdo un partido brillante, donde hizo lucir su proverbial desequilibrio. Pero fue hace más de un año, contra los Xolos en la cancha del Estadio Azteca. Chispazos de su talento, pero nada más. Más tarde vendría la escandalosa lesión en una jugada con Antonio Briseño del Guadalajara. Un aparatoso boquete se le alcanzaba a ver en la pierna herida. Después de eso volvió a las andadas. ¿En dónde quedó el mexicano que jugaba como brasileño?

Entre lesiones y suplencias, su paso por el equipo de Coapa ha sido una promesa latente, no un éxito patente. Cara le ha salido al América su contratación. Se la ha pasado más en la banca que en la grama. Es una pena que un jugador de su nivel esté completamente estancado.