Se lavan las manos y, ¿la responsabilidad social?

ESPN

Muchos aficionados están ávidos de regresar a los estadios, pero nunca un impulso debe estar por encima del sentido común

MÉXICO -- En la fecha 14 empezamos a ver público en los estadios, por lo menos en dos de los que integran la Liga BBVA MX, Kraken en Mazatlán y Victoria en Aguascalientes, mientras que a lo largo de la semana y en jornadas próximas se sumarán más escenarios como Puebla, Tijuana y algunos más.

Más de 200 días para que esto sucediera, podrían parecer muchos, pero cuando está de por medio la salud no debe haber plazos. Sé que muchos aficionados están ávidos de regresar a los estadios, pero nunca un impulso, una ilusión, una emoción deben estar por encima del sentido común, que hay quienes piensan que es el menos común de los sentidos.

La liga, los clubes están en su derecho de echar andar la maquinaria que les permita generar recursos, llevar dinero a sus arcas, mejorar sus economías, en estos tiempos de desasosiego que estamos viviendo a nivel mundial.

Estos mismos clubes, tras el escudo de lo que digan las autoridades competentes en materia de salud, quienes son los que dan la luz verde para el regreso de la gente a las tribunas, permiten el ingreso a los estadios a su afición en cierto porcentaje de acuerdo a la capacidad del inmueble, bajo un 'estricto control' en sus protocolos sanitarios.

¿Realmente esto es así?, pues no se trata nada más de plasmarlo en un papel, sino de llevarlo a cabo y, aún dándoles el beneficio de la duda de que efectivamente así suceda, no es tan así.

Vi a través de las pantallas de televisión, cómo había grupos de personas en la tribuna muy cercanos, no respetando la sana distancia, y entonces, ¿de qué sirve aplicar el protocolo al pie de la letra cuando se va a ingresar a los estadios al pasar los filtros correspondientes?, si es en la misma tribuna donde todo se echa a perder. ¿En dónde queda la supervisión rigurosa, la aplicación estricta del protocolo del regreso a los estadios?

Insisto, aunque los clubes estén en su derecho de reactivar su economía, a través de la venta de entradas y esquilmos, que es uno de los rubros que se lo permitirían, todavía ese derecho debió postergarse un poco más.

Sé que habrá gente que diga, 'pues ellos tienen que ver cómo sacan el dinero para cumplir con sus compromisos económicos, por eso lo hacen', o 'que el aficionado que vaya al estadio sea más responsable de su cuidado' y varias frases más por el estilo. Los clubes tienen que asumir su responsabilidad social, no la pueden dejar exclusivamente en el aficionado.

Los clubes no pueden implementar el discurso simplista como el que 'la autoridad ya me dio luz verde' o 'el aficionado por libre albedrío que tome su decisión de si va o no al estadio'. NO, no pueden ni deben caer en la fácil; seria como lavarse las manos, pues aunque el aficionado quiera ir a un estadio y este se encuentre cerrado no podrá ir, pero si lo abren, provocan la tentación para que terminen yendo, entonces también se convierten en culpables, bajo ninguna razón se pueden lavar las manos.

Entiendo que no son niñera de nadie, pero es imposible dejar toda esa carga de responsabilidad en la decisión de la gente, pues la decisión será la de hacerse presente en las tribunas, y ¿entonces qué?, seguirán los clubes justificándose con 'fue decisión de ellos ir y correr el riesgo de contagiarse'; 'nosotros qué, no los obligamos para que fueran'. Reitero, el que se abran los estadios al aficionado es un idóneo caldo de cultivo para que haya una gran cantidad de gente contagiada.

¿Qué parte no se entiende que hay más de 850 mil personas que se han contagiado y más de 86 mil persona fallecidas en nuestro país, como para abrir la puerta de los estadios y permitir el acceso de la afición?

Lógico, ya no hablemos del comportamiento irresponsable de mucha gente, por eso aunque los clubes piensen seguir cabalmente al pie de la letra el protocolo sanitario, mucha gente no.

Es prematuro el ingreso a los estadios, los clubes no pueden lavarse las manos y dejarlo casi todo en la libre elección del aficionado, lo económico no debe estar por encima de la salud, sino ¿dónde está su responsabilidad social y comunitaria? o ¿sólo importa el señor Don Dinero?.