Mi primera cobertura Covid 2020

Será un Masters que recordaré para siempre, por un lado, se disfrutaba esa tranquilidad y al mismo tiempo te hacía pensar en la pesadilla que estamos viviendo

La semana pasada pude viajar de trabajo por primera vez en esta pandemia; siendo muy sincero ya me hacía falta. Cuando estás acostumbrado a subirte a un avión cada semana, esa rutina se extrañaba.

Sin duda, mi semana favorita es la del Masters en Augusta, Georgia, fue muy diferente desde el hecho que tuve que hacer una prueba de Covid-19 y esperar hasta el día siguiente para los resultados, una presión muy diferente, te pasan tantas cosas por la mente, si doy positivo me quedaré en un hotel 14 días o tendré que manejar 4 días a San Diego, California, donde vive mi mamá.

Todo salió bien y finalmente tuve acceso al campo de golf, una sensación muy rara y diferente, no más de 500 personas en todas las instalaciones. Es un torneo que asisten 50,000 personas todos los días de lunes a viernes, su consumo promedio en la tienda de merchandise son 500 dólares por cabeza, y que decir de la ciudad de Augusta, que mucho locales viven de la semana del Masters, las casas se rentan en por lo menos 3,000 dólares por la semana, hoteles que normalmente están en 700 dólares la noche, ahora costaban 89. Un duro golpe para la economía de la región.

Será un Masters que recordaré para siempre. En el 2020 fue mi Masters número 20 de manera consecutiva. Tuve la fortuna de ir muy temprano el pasado jueves para ver el golpe inicial del torneo, que dieron las leyendas Gary Player y Jack Nicklaus. Por cierto, me topé a un socio del club, el comisionado de la NFL Roger Goodell, me dio gusto verlo en ese ambiente, un socio más conviviendo con sus amigos del club.

Me tocó transmitir por primera vez desde el centro de televisión internacional, siempre me había tocado estar como reportero de cancha en el green del hoyo 15, fue muy raro caminar por el campo y no ver tribunas, muy poco público, por un lado, se disfrutaba esa tranquilidad y al mismo tiempo te hacía pensar en la pesadilla de 2020 que estamos viviendo.

Fue un honor poder ver de cerca la enorme actuación de Abraham Ancer; se dice fácil, pero salir en el último grupo sábado y domingo lo dice todo, sé que en la última ronda la presión le ganó, pero estoy seguro de que le servirá de gran experiencia. Por unos días puso a la prensa mexicana hablar de Golf y no de futbol.

Ancer es como la botella de salsa catsup, una vez que llegue esa primera victoria en la PGA Tour, eso ayudará a que lleguen muchas más. El próximo mayor será en abril y nuevamente en Augusta National y algo me dice que será muy similar, sin público.

Si eres golfista, te tienes que dar la oportunidad de ir un día al Masters.