Cruz Azul perdió su jerarquía

play
Paco Gabriel: Creo que las horas del 'Cabecita Rodríguez' están contadas en Cruz Azul (1:23)

El exjugador celeste y analista de ESPN considera que 'La Máquina' debe sentar un precedente ejemplar con el ariete charrúa. (1:23)

Los malos resultados que lleva Cruz Azul golpean directamente en su historia y lo alejan de la grandeza que hace unas décadas tuvo

La palabra jerarquía viene de jerarca que significa, según la Real Academia de la Lengua Española, “aquello que tiene una elevada categoría” y, discúlpeme si esto los ofende, pero el presente de Cruz Azul no tiene nada de elevado y por eso han dejado de ser un club con jerarquía en el futbol mexicano.

Ni hacia adentro ni hacia afuera. Su opaca organización se parece más a la del extinto Veracruz (y a su accidentada directiva), que a la de Tigres (y a su uso tangible del dinero) con un casi perpetuo ex presidente, que hoy es prófugo de la justicia y que sólo Dios sabe qué tan profundo es el daño que le hizo al equipo.

Y hacia lo que vemos cada fin de semana, pues se parecen mucho más al Atlético de San Luis y sus cero puntos, que al América, Tigres, Rayados y hasta Chivas (que como sea no ha perdido), porque todos ellos tienen un peso real cuando se trata de recibir rivales, competir y, por su puesto, pelear en la liguilla.

Pero Cruz Azul no, Cruz Azul es un equipo propiedad de una cementera que a lo largo de 50 años ha sido incapaz de construir su propio estadio, por irónico que parezca, y que prefiere seguir alquilando el de su máximo rival, tapando su publicidad y su vestidor para que los jugadores no recuerden que no controlan ni lo que pasa dentro de su propia casa.

Esa es la Máquina, cuya organización es tan catastrófica que me hace pensar qué pasaría si el sindicato de maestros fuera dueño de un equipo profesional, todos peleando por el control, politizando, cerrando las instalaciones a la brava y demandándose entre ellos, en vez de trabajar unidos y usar sus recursos, que no son pocos, para el genuino beneficio de los niños del país, o en este caso, de los aficionados.

Después está el pobre de Juan Reynoso que tomó el trabajo de técnico con toda la dignidad del mundo, pero que hoy recibe las pedradas que deberían ir para su directiva que 1) lo tenía como tercera opción y 2) le dio las llaves una semana antes del arranque de la competencia sin el mínimo margen de hablar de refuerzos o conocer a sus jugadores.

Porque ese es otro tema, el gran tema, ¿Qué conoce de ellos? No mucho, o al menos no de Jonathan Rodríguez, cuya fiesta en plena pandemia conoció primero el Internet que el propio Reynoso y que le va regalar el tercer golpe de realidad para que sepa en qué equipo está, después de las dos derrotas con las que comenzaron.

Jerarcas son los que mandan y bufones son de los que los demás se ríen, de nuevo ofrezco disculpas, pero Cruz Azul es la burla de los aficionados de la Liga Mx año tras año. Por su puesto que el equipo tiene historia, pero ésta se tiene que defender y es evidente que su constancia está en el fracaso institucional, lejos de la estructura de los verdaderos equipos con jerarquía.