Vergüenza y deshonra

ESPN

El Club América tendrá que cargar con la responsabilidad de ese error administrativo, perder los tres puntos ganados en la cancha no es poca cosa

Es vergonzoso que el “descenso” en el fútbol mexicano hoy se peleé en la mesa y no en la cancha.

Es deshonroso ganar en un escritorio lo que perdiste en el terreno de juego.

Más indigno aún cuando en una de las mayores bajezas de gestión deportiva y administrativa, los directivos de la Liga MX abolieron el descenso imponiendo una multa económica a cambio de la permanencia.

Una vez más el reglamento de la Liga MX quedó exhibido, porque no es justo que un error administrativo se castigue perdiendo lo ganado bajo el más irrestricto de los valores deportivos. Menos, cuando las palabras utilizadas en el artículo 27 inciso A del reglamento de sanciones se pueden interpretar según convenga. Algo que evidentemente tendrán que modificar para que no vuelva a suceder, porque en el caso del América no solo hubo un error por parte de los azulcremas, en esa omisión existieron también fallas del comisario y los árbitros designados para el partido frente al Atlas.

La comisión disciplinaria aplicó a rajatabla un funesto reglamento y dio un fuerte golpe pero tendrán que ser excesivamente cuidadosos de ahora en adelante para que esta decisión no termine resultando un remedio peor del que supone la enfermedad misma.

El Club América tendrá que cargar con la responsabilidad de ese error administrativo, perder los tres puntos ganados en la cancha no es poca cosa y más que un golpe estrictamente matemático en la tabla de posiciones, este castigo representa un golpe en lo más profundo del espíritu competitivo y deportivo, esos nunca se olvidan.

La FMF, la Liga MX y la Comisión Disciplinaria están obligadas a revisar una vez más los reglamentos y hacer los cambios necesarios para que nunca vuelva a presentarse una situación como estás, y mucho menos un castigo injusto y desproporcionado.

Y lo más importante, el Atlas tendrá que ponerse a trabajar en la cancha donde por cierto no han ganado nada porque en la mesa nunca volverán a obtener ni un miserable punto.