Crónica de una multa anunciada

ESPN Digital

Ante la imperiosa necesidad de recabar los 120 millones, no sería raro que Nicolás Ibáñez sea puesto en el mercado de fichajes

Bien dicen que 'Lo que mal empieza, mal termina' y el Atlético San Luis, tras caer con estrépito 1-5 ante Pachuca el pasado jueves, concluyó un semestre de pesadilla que tiene como consecuencia una multa de 120 millones de pesos por ser el último de la tabla de cocientes en la Liga MX.

En esa carrera parejera con Atlas y FC Juárez por evitar la multa más dura, los potosinos hicieron méritos para concluir en el puesto 18 del cociente al sumar apenas 23 de 102 puntos, contabilizando los torneos Guardianes 2020 y 2021, respectivamente.

Desde su ascenso a primera división en 2019, San Luis tuvo ya cinco directores técnicos diferentes (Alfonso Sosa, Gustavo Matosas, Luis García Llamas, Guillermo Vázquez y Leonel Rocco) y con ninguno ha podido encontrar la estabilidad requerida para consolidarse dentro de nuestro futbol.

Los problemas vienen desde la cúpula, el presidente Alberto Marrero ha demostrado en repetidas ocasiones carecer de experiencia y conocimiento para manejar un equipo de futbol y sobretodo en un país como México.

Más allá de la injerencia económica del Atlético de Madrid, los innecesarios cambios de color en los uniformes y las constantes idas y venidas de futbolistas cada 6 meses, esta escuadra no termina por hacer clic con la afición, que reclama a todas luces identidad en una plaza históricamente futbolera.

Lo rescatable de este fatídico torneo es sin duda el delantero Nicolás Ibáñez, anotador de 10 de los 20 goles que se marcaron en total a lo largo de 17 jornadas, y que lo mantuvieron hasta el final peleando por el título de goleo.

Ante la imperiosa necesidad de recabar los 120 millones, no sería raro que Ibáñez sea puesto en el mercado desde ya para ser vendido y así conseguir la cantidad o al menos buena parte de ella.

Se antoja difícil que desde Madrid, los jerarcas del Atlético, Enrique Cerezo y Miguel Gil Marín, le den su “domingo” a Marrero para pagar la deuda, se entiende que tendrá que “rascarse con sus propias uñas”, así debería y tendría que ser.

Ahora bien, tras el desastre potosino por donde se lo vea, molesta que el “castigo” por ser el peor sean solo 6 millones de dólares y no el descenso deportivo y justo que se ganó por lo hecho y no hecho en el rectángulo verde.

El sistema de competencia que premia la mediocridad con una Liguilla de 12 equipos y que promueve la ley del mínimo esfuerzo de los 18 involucrados, tiene al futbol mexicano inmerso en el fango de las ligas que no terminan de evolucionar para bien de sus aficionados, pero bueno, eso es “harina de otro costal” y de otra columna.

Con el cese confirmado de Rocco como DT, veremos cuál es el camino que sigue el Atlético San Luis para la próxima temporada, donde deberá aprender de sus errores, tanto en cancha como en el despacho, para que en 2022 no se repita la tristemente célebre “Crónica de una multa anunciada”.