Regresa a El Nido para que #TodoSeaCulpaDeLayún

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Miguel Layún habla sobre cómo se concretó su regreso al América (2:07)

El ahora futbolista de las Aguilas platicó para ESPN cómo fue que se dio su salida de Rayados para poder volver a Coapa. (2:07)

LOS ÁNGELES -- Le ha perdido el miedo al miedo. Ha convertido en motor la adversidad que amenazaba con ser un lastre. Porque Miguel Layún sabe que tiene más vidas que un gato. Es el protagonista de su propia Ave Fénix.

Cuando se ha preparado su —aparentemente— inevitable funeral futbolístico, es capaz de reinventarse, de reconstruirse. Ha vencido dos tipos de cáncer terribles: uno en el riñón, y otro, el del escarnio feroz y desalmado de las redes sociales.

A los 33 años, está listo para dos nuevas cruzadas: ser titular en América y protagonizar el Mundial de Catar 2022. “No estoy acabado, ya lo verán”, espetó al ingresar a El Nido de Coapa. Algo es seguro: llega un tipo inquebrantable, comprometido, desesperado, ilusionado y que vela sus armas, en espera de la contienda.

La vida le ha tendido emboscadas. Y detrás de ellas, recompensas. Pujante en Veracruz, recaló en el Atalanta de la Serie A. Jugó 32 minutos, un currículo al que le sobra la grapa y que puede enviarse en un tweet.

En su regreso a México, como los gatos, siempre cae parado: llegó al América, más por un esnobismo, por ese roce fugaz en Europa que por méritos acumulados.

Metido en el escaparate del escándalo que es El Nido, el protagonismo de Layún fue esplendoroso… pero sólo en las redes sociales.

Sin embargo, pasó de sobrevivir a un infierno, para alcanzar el paraíso. Pasó del tormentoso #TodoEsCulpaDeLayún al glorificador #TodoEsGraciasALayún.

Si el América perdía, empataba, o ganaba jugando mal, el dictamen estaba listo en Twitter: #TodoEsCulpaDeLayún. Si había un terremoto en la Antártida y un pingüino moría de un infarto: #TodoEsCulpaDeLayún. Subía el precio de la gasolina en México y retintineaba el #TodoEsCulpaDeLayún. Abrumador. Acongojante. Asfixiante.

“Al principio abría mi cuenta de Twitter con temor. Ya no sabía ni lo que se les podría ocurrir, ja, ja, ja”, explicó alguna vez a este reportero.

“Nunca me rendí. Sí me golpeaba, lo sentía cruel e injusto. Pero nunca me rendí”, explicaba. “Lloré, seguramente lloré alguna vez”.

Con Miguel Herrera en la banca, apareció la mejor versión de Layún. En Bérgamo, el Atalanta debió pensar que le habían enviado un impostor. Ese tipo de amarillo volaba por la banda izquierda.

Layún se bajó de la tarima de hazmerreír en Twitter para ganarse el altar en la capilla pagana de El Nido de Coapa, al marcar el penalti que le dio el título al América aquel épico 26 de mayo de 2013, la más dramática y estremecedora Final en la historia del futbol mexicano.

Después intentó con el Watford en el circo romano de la Premier League. Saltó al Porto donde encontró el puente hacia Sevilla. De ahí, a un breve y opaco pasaje por Villarreal, lo rescató Monterrey, donde brilló en los momentos brillantes de Rayados, y se derrumbó en los derrumbes del equipo.

Pero, fue ahí, durante su estadía en Rayados, cuando le detectaron cáncer en el riñón. Aceptaría después, al revelar el trance, ese “miedo a morir”.

“El tumor (maligno) estaba encapsulado. Los doctores lo removieron. Al final no hubo necesidad de quimioterapia y radiación”, explicó Layún.

La convalecencia, la rehabilitación, lo fueron minando. Sí, de nuevo, Layún debía reconstruirse y reinventarse. No fue fácil, su cuerpo había sido lacerado en ese proceso de sanación. Por eso regresa al América, porque se siente más fuerte que nunca.

Las versiones afirman que las Águilas le pagan sólo la mitad de su salario con Rayados. Empresario cafetalero, Miguel Layún ya no pelea centavos, sino minutos en la cancha. Santiago 'El Indiecito' Solari no se los va a regalar, a pesar del bajo nivel de competencia que le espera en los laterales americanistas.

A unos días de cumplir 33 años (25 de junio), Miguel Layún confirma que es un futbolista que es capaz de reinventarse. Lo ha venido haciendo repetidamente. En la mitología gatuna, ofrenda su novena vida al rincón sagrado de su historia como futbolista.

De entrada, no quiere que se le estigmatice como el Hijo Pródigo, sino como padre de nuevos prodigios en la cancha.

"Ya nadie imaginaba que yo pudiera regresar al América y menos en esta etapa de mi vida. (Pero) Las cosas se dieron, estoy muy entusiasmado y con muchas ganas de llegar, competir y aportarle al equipo. Quiero demostrar que no se ha acabado Miguel Layún, que puedo aportar muchísimas cosas y que voy a cerrar mi carrera en lo más alto, no terminar en declive”, aseveró al hablar con ESPN de su retorno.

Además, en el América, Layún tiene segundas intenciones. El Nido es un escaparate poderoso para vestirse de verde. “Quiero volver a la Selección Mexicana y quiero jugar en el Mundial de Catar”.

Participante en el tristemente célebre pasaje del brunch neoyorquino, que concluyó con modelos de tarifas largas y escrúpulos cortos, viajando como escoltas del Tri hasta San Antonio, Texas, Layún rechazó haber roto la disciplina del Tri, y recibió, aparentemente, el indulto de Gerardo Martino.

Aquel episodio desató controversias y Miguel Layún asegura en enero de 2020 que le habían clavado “un puñal por la espalda”. Su alocución deslizaba una renuncia al Tri.

“No voy a hinchar el pecho y decir que yo hago falta en la selección, y le voy a dar la espalda, no. Simplemente no sé si hoy regresaría por todo lo que sucedió. Además, estoy seguro que el día que yo me pare en selección, la gente que lo hizo no me va a dar la cara para ofrecerme una disculpa, que es lo mínimo que yo esperaría", dijo entonces Layún a TUDN.

Sin embargo, en ese proceso de penitencia y absolución propias, al que se ha sometido, le ha hecho recapacitar. Incluso, asegura que no tiene ningún problemas con Guillermo Ochoa, portero titular y capitán de las Águilas.

“Con Memo (estoy) bien, se especuló mucho por aquella declaración y la gente ni siquiera sabe para quién iba dirigida”, explicó. “Con Memo compartimos muchas cosas en común, hay otras cosas que pensamos distinto, pero tenemos la facilidad de expresar lo que pensamos. Llego al América sabiendo que él es el capitán y a darle todo lo que pueda ofrecer para seguir sumándole al equipo”, explicó Layún.

Y él ha empezado a hacer su parte. Ha modificado su nutrición; ha adoptado su propia rutina de preparación física, y se enfoca en los dos claros objetivos: titular en Coapa y en el Tri.

Nada nuevo para Miguel Layún. En lugar de huir a la adversidad, la ha convertido en su hada madrina. Ha sobrevivido a dos de los más crueles patíbulos: el cáncer y la ferocidad desalmada de las redes sociales.

Lo más importante, es que entiende que ha vuelto a un escenario poderoso, exigente, intolerante, asfixiante, implacable, como lo es el entorno del América, del #ÓdiameMás, donde nada ha cambiado, aunque todo esté cambiado.