Tranquilos, esto apenas empieza

Jesús Humberto López ESPN

Para Cruz Azul, el reto apenas comienza, aunque en el camino puedan aparecer más derrotas

El Campeón del fútbol mexicano inició la defensa de su título con una derrota. ¿Nos sorprende? ¿Es algo nuevo? ¿Deberían preocuparse los aficionados al equipo celeste por este suceso? Tranquilos. De verdad les pido calma a aquellos que son amantes de los resultados y no de los procesos y de los fenómenos que son inherentes al deporte más popular del planeta.

Es absolutamente normal y natural que la expectativa que se cierne sobre el equipo que resultó monarca del torneo o temporada anterior sea muy alta. No puede ser de otra manera. Sin embrago, creo que en todo momento debe de permear un criterio sobrio, estudiado y, sobre todo, esté desprovisto de cualquier sentimiento fatalista.

Cruz Azul perdió 2-0 ante los morados del Mazatlán. Desde que tengo uso de razón y he estado atento al fútbol mexicano, sé que cuando el equipo campeón pierde inmediatamente después de haber obtenido el título, es casi un mantra decir que le abollaron la corona. Esto jamás será una novedad. Sin embargo, estoy convencido que resulta poco práctico sentenciar que el actual poseedor del título tendrá una campaña muy mala y que sus argumentos futbolísticos no les dará para encontrarse nuevamente entre los favoritos para levantar el trofeo. Demasiado fatalista pensar de esta manera.

Cruz Azul fue y sigue siendo un equipo sólido, magníficamente bien dirigido. No hay ninguna razón para creer que los cementeros perdieron su punch de la noche a la mañana. Diversos factores influyeron para que el equipo de Benat San José se alzara con el triunfo el pasado lunes en el monumental estadio Azteca.

Para empezar, el estratega celeste Juan Máximo Reynoso debió prescindir, y al menos para las próximas dos o tres semanas, de jugadores que fueron fundamentales para romper la sequía de más de 23 años sin levantar el título liguero. El más importante sin duda es Luis Romo, la revelación del Clausura 2021. El sinaloense es uno de los principales argumentos de Jaime Lozano para subirse al podio con la selección nacional de México en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y su ausencia en el once celeste pesa, y mucho.

Otro jugador que contribuyó grandemente en la mayor alegría cruzazulina en más de dos décadas es Orbelín Pineda. El nacido en Coyuca de Catalán, Guerrero, y exjugador de los Gallos Blancos de Querétaro, es otro de los imprescindibles en el eje de ataque de los campeones mexicanos y que, por ahora, concentra su mayor esfuerzo en poner a disposición del equipo que dirige Gerardo Martino sus sobradas cualidades ofensivas para conquistar el máximo trofeo a nivel de Naciones de la CONCACAF.

Sebastián Jurado y Roberto Alvarado son otros jugadores cementeros que igualmente fueron convocados para defender los intereses del fútbol mexicano en tierras olímpicas. Si bien es cierto que Jurado tuvo muy poca actividad y su aporte fue mínimo, el llamado “Piojo” fue factor decisivo en el esquema que Reynoso planteó con mayor regularidad para conseguir el tan ansiado trofeo. Por otro lado, un par más de jugadores azules tuvieron un verano intenso con sus respectivas selecciones naciones: Jonathan Rodríguez con Uruguay y Yoshimar Yotún con Perú. Ambos tuvieron unos días más de vacaciones para recuperarse del trajín continental y estarán de regreso en los próximos días.

No hay que hacer olas con la derrota ante Mazatlán. A la Máquina no hay que juzgarla por este tropezón que a todas luces resulta lógico por las ausencias ya mencionadas. La caída para mí era esperada, aunque haya sido ante un rival que el torneo pasado tuvo una pobre actuación y que se encuentra viviendo un nuevo proyecto. El descalabro es absolutamente normal y lógico. Tendremos que esperar el retorno de los seleccionados nacionales y a partir de ahí, empezar a notar qué tantas ganas tienen de seguir en lo más alto del balompié azteca.

Me resultará sumamente interesante ver jugar a Cruz Azul presumiendo su título de campeón. Nos cansamos de ver a este equipo como el eterno suspirante al trono y hoy, como vigente monarca, ya no tendrá el pesado lastre del pasado que casi lo obligaba a enmendar los errores que cometieron otras generaciones y a expiar culpas que no le correspondían. La actual plantilla, ésta que ya pudo saborear las mieles del triunfo, tendrá, al menos para mí, la tarea de mantener, al menos, sus ideales de victoria y grandeza.

Tantos años de sinsabores se antojan ahora como el mejor de los pretextos para empezar a acostumbrarse al éxito.

Juan Reynoso y todo Cruz Azul debe saber que llegar a lo más alto es una tarea que se le impone en automático a cualquiera. El verdadero triunfo es mantenerse ahí. Este equipo tiene las condiciones para que eso suceda. Si no saben cómo, les sugiero que simplemente vean su propia historia y descubran cómo aquel Cruz Azul de los setenta no sólo llegó, sino que se mantuvo como el mejor equipo mexicano en casi una década. El reto apenas comienza, aunque en el camino puedan aparecer más derrotas en este naciente GritaMéxicoA21 de la Liga MX.