Mucho más que un gatito

Jesús Humberto López ESPN

América debe saber que Pumas llega enrachado y con jugadores que tienen la absoluta certeza y confianza de que les complicarán terriblemente la serie.

La quizá jocosa pero a todas luces ofensiva y peyorativa expresión hecha por el trascendido Jorge Vergara a través de la entonces estrategia publicitaria de sus Chivas para referirse, en su momento, a los Pumas de la UNAM, me recuerda, ipso facto, la casi inmediata respuesta que le hizo el brasileño Ailton Da Silva justo después de que el equipo universitario derrotara al Guadalajara en la final del Clausura 2004.

Desde ese momento, la gatuna expresión se ha aplicado para burlarse de los del Pedregal cada vez que pierden o, en su defecto, tal y como lo hizo el sudamericano naturalizado mexicano, cuando logran hacerse de la victoria, particularmente cuando los pronósticos no le favorecen o cuando la consiguen ante un equipo con quien comparte una añeja rivalidad.

Luego de su indiscutible victoria el domingo pasado ante el Deportivo Toluca en el Nemesio Diez, el cuadro felino logró cruzar la aduana del Repechaje para instalarse merecidamente en la Liguilla por el título cuando, es su momento, el panorama a mitad de torneo era francamente desolador. La guillotina estuvo a punto de caerle al cuello de Andrés Lillini. Las voces universitarias, desde adentro y desde afuera, les exigía a sus jugadores, directiva y a otros personajes cercanos a la Rectoría que pusieran un alto a los paupérrimos resultados que acumulaban a nivel individual y colectivo.

Recuerdo haberle dedicado a Pumas una columna de opinión justo al arranque del Guardianes Clausura 2021. En aquel momento iniciaban el torneo con la etiqueta de subcampeón y la expectativa que generaba la oncena auriazul, al menos para un servidor, era bastante halagüeña. Parecía que el proyecto del sucesor de Miguel González “Michel” iba a fraguarse de manera sólida y que el éxito no tardaría en llegar. Sin embargo, para mi sorpresa y para la de muchos, esa campaña se quedó muy lejos de la imagen que generó unos cuantos meses atrás, culminando en la décimo quinta posición con apenas 4 triunfos, seis empates y 7 derrotas, marcando la raquítica cifra de 10 goles y recibiendo 12 (único rubro en el destacaron). Vaya tapón de boca recibí al augurar que se venían cosas buenas para los de azul y oro. La decepción fue mayúscula.

El arranque del actual Grita México Apertura 2021 fue igual de lamentable. El primer triunfo llegó hasta la jornada 6 ante el Puebla en la cancha del Olímpico Universitario. Las dudas en las inmediaciones de la Cantera no se fueron y por el contrario, se volvieron más grandes hasta alcanzar niveles casi insostenibles, después de caer en otro tremendo bache tras hilvanar otros cinco partidos sin triunfo. La afición puma, harta de semejante mediocridad, volvió a alzar la voz pidiendo cabezas inmediatamente. Pero, para sorpresa de todos, en el último tercio del torneo, el equipo alcanzó a reaccionar ganando cuatro de seis encuentros, firmando su boleto a la Reclasificación con ese espectacular 4 a 3 sobre el todavía campeón Cruz Azul. De no creerse.

La manera en cómo encaró, y sobre todo, cerró la fase regular, fue un claro indicativo de lo que se podía venir ante los Diablos Rojos de Hernán Cristante. El equipo fue intensidad pura, descarado y tremendamente valentón. El partido fácilmente pudo haber terminado en goleada sobre los mexiquenses pero fue notable el grado de compromiso que tuvo, y hoy más que nunca, tiene el plantel en torno a su entrenador y, sobre todo, con la responsabilidad de vestir la camiseta que representa a la Máxima Casa de Estudios del país, algo que había olvidado durante un muy buen rato.

A su rival en los Cuartos de Final lo conocen, y de sobra. Hay mucha historia entre ellos. El América se presentará este miércoles en el estadio de Ciudad Universitaria como el que mejor hizo las cosas a lo largo del campeonato: con la mayor cantidad de triunfos obtenidos (10), con el menor número de derrotas (2) y con una plantilla en la que en términos generales se aprecia un parejo y eficiente desempeño colectivo. En cuanto a sus individualidades, las Águilas presumen de contar con jugadores que están acostumbrados a la alta presión y que se saben con la obligación de ir siempre por el título. Y en el banquillo, los azulcremas parece que acertaron en la decisión de traer a un técnico joven, formado en las filas del Real Madrid y que más allá de que aun no ha logrado nada como entrenador, sabe perfectamente dónde está parado.

En el papel, y con ojos cerrados, el América es el gran favorito para avanzar a las semifinales. Sin embargo, en ningún momento les debe pasar sobre su cabeza aquella burlona expresión con la que inicié éstas líneas. Por el contrario, debe saber que Pumas llega enrachado y con jugadores que, aunque algunos de ellos tuvieron actuaciones decepcionantes (háblese de los sudamericanos recién llegados), tienen la absoluta certeza y confianza de que les complicará terriblemente la serie y dejarán la zalea en el campo con la mirada puesta en dejar atrás la estadística que señala que el América siempre le gana a Universidad Nacional, al menos en la ronda de cuartos de final.

Pumas no es tan lindo (no al menos desde la visión de Piolín) y mucho menos es un gatito. Hay razones para pensar que, si muestra el fútbol de las últimas semanas y apelan a su entrañable ADN de garra y lucha que recién fue recuperado y exhibido ante Cruz Azul y Toluca, los universitarios pueden echar al superlíder.