América, ¿no tiene, no puede o no quiere?

ESPN

Lo que queda por saber a ciencia cierta es si Solari tiene al final lo que él quería o pretendía.

La reacción ha sido casi la misma con cada nuevo refuerzo que ha presentado el América para el torneo que recién empieza en México. Ninguno de los futbolistas que ha llegado a Coapa llena el ojo de los más críticos y la sensación es que las Águilas se refuerzan con lo que van encontrando.

Es cierto que en el caso de Jorge Meré manda más el poco seguimiento hacia el central español. Procedente del Colonia en Alemania, sus titularidades fueron contadas esta temporada. Apenas tuvo cinco y no alcanzó ni los 500 minutos de juego. Había sido un poco más regular los años anteriores, aunque lejos de ser un indiscutible en el equipo germano. Y al final esa es la sensación que queda con su llegada. América trae a un defensor de 24 años, lleno de futuro, pero de presente incierto o desconocido.

Alejandro Zendejas es el más reciente en aterrizar en el Nido. Llega de Necaxa y está lejos de ser un jugador referencial del campeonato. Cumple, o cumplía en Aguascalientes. La exigencia ahora será abismalmente distinta y habrá que esperar para ver cuántas oportunidades tiene para mostrarse. En su caso, parece que América no ha traído a un titular.

Ese rol sí debería de ser para Diego Valdés. El chileno llega a un equipo que pedía a gritos, y desde hace años, lo más parecido al viejo 10 que siempre ha tenido el futbol. Y Valdés fue, el torneo pasado en Torreón, lo más parecido a eso. Hay un problema. El sudamericano debería de jugar en donde lo hace Álvaro Fidalgo. Y el español ha sido hasta ahora un intocable para Santiago Solari.

El otro que ya llegó es Jonathan Dos Santos que, sólo por el nombre, genera más dudas que certezas. No ayuda tampoco su momento. Se fue del Galaxy en la MLS porque ahí ya no lo querían. Y cuando lo hemos visto aparecer en la selección de Gerardo Martino, ha pasado bastante poco. Hasta ahora Jona se parece cada vez más a Gio, su hermano mayor. Y eso en Coapa debería de ser razón de sobra para poner los pelos de punta.

Las Águilas siguen buscando con desespero un refuerzo en ataque. Ya se fijaron en Brian Ocampo, en Pablo Solari y más recientemente en Paul Arriola. Ninguno es que metiera demasiado miedo al resto de equipos. En ninguno de los casos se trataba del nuevo killer de la Liga MX. Es verdad que más que un goleador lo que busca el equipo es un extremo, pero como con los anteriores, estos tres nombres dicen más bien poco.

La más reciente frustración americanista nos obliga a debatir sobre las razones. No deja de llamar la atención el poco interés que mostraron, al menos públicamente, los tres futbolistas a los que las Águilas les guiñó el ojo. Con sueldos muy por encima de lo que ganan en donde están, ninguno presionó desde su posición para concretar la operación.

Por todo esto, lo que queda por saber a ciencia cierta es si Solari tiene al final, a falta de alguna última incorporación, lo que él quería o pretendía. Si América se reforzó con lo que quiso, con lo que pudo o con lo que encontró. La diferencia entre cada una es gigantesca.