¿Y luego qué?

La Asamblea de Dueños del futbol mexicano, celebrada este martes, dejó servida en la mesa la desafiliación del Veracruz como dato duro; y deslizada una intención, aparentemente buena, pero con pocos pies y cabeza y en cambio muchísimos cuestionamientos. Me refiero a la reducción de extranjeros en la Liga MX.

Vamos por partes. Aunque bastante más tarde de lo que debió hacerse, y de una forma mucho peor a la que hubiera sido la correcta, en la Federación Mexicana de Futbol por fin se decidieron a quitarse de encima a Fidel Kuri.

Poco se puede cuestionar del fondo de ese tema. Kuri es un personaje tóxico. Ha manchado una liga ya de por sí no muy pulcra y se ha reído en la cara de todos por cada una de las barbaridades cometidas. Kuri se tenía que ir y los dueños han dado el primer paso, por más que Veracruz, una gran plaza de futbol, pague las consecuencias.

En las formas sobre esa decisión tomada sí podemos hacer algunas críticas. ¿Hombres armados y canchas aledañas a las oficinas de la FMF funcionando como barricadas? ¿Hacía falta tanto show? ¿Qué saben los dueños del futbol acerca de Kuri que los llevó a tomar medidas tan extremas?

Su nefasta comunicación social, y el no hacer lo correcto y que habría sido notificarle a Kuri que no podría ingresar a la Asamblea, dieron pie a otro bochornoso capítulo del futbol mexicano y que acabó distrayéndonos de un tema con mayor impacto para el campeonato. Y a ese vamos ahora.

La única propuesta anunciada en la Asamblea con repercusión en cancha pasó por el anuncio de la reducción de extranjeros. Una medida que se irá haciendo de forma paulatina y que a lo primero que responde es a la solicitud que hizo el técnico nacional Gerardo Martino.

Lo que preocupa es que con esta idea se den por bien servidos. Que crean que el principal problema del futbol mexicano son los extranjeros. Y es que no pasa por anunciar con bombo y platillo que el objetivo final de todo esto terminará con “apenas” 7 futbolistas no formados en México en las convocatorias de los clubes.

La responsabilidad de quienes deciden estas medidas tendría que pasar por controlar el nivel de calidad de los jugadores que vienen de fuera. Colocar filtros que garanticen cierto nivel de los futbolistas foráneos o que reduzcan el riesgo de la llegada de “petardos”.

La FMF está obligada a ver por el futbol mexicano y debe concentrarse en sus selecciones nacionales. La Liga MX, en cambio, tiene que pensar en su torneo y en tratar de ofrecer el mejor nivel y espectáculo posible. No tiene que importable el pasaporte ni la nacionalidad de quienes sean sus protagonistas.

Por eso pregunto, ¿y luego qué? ¿Cuándo desafiliarán a Veracruz? ¿Si desaparecen a los Tiburones habrá descenso? ¿Cumplirá Kuri sus amenazas y ventilará secretos obscuros del futbol mexicano? ¿La Liga será mejor por tener menos extranjeros? ¿México tendrá mejores resultados deportivos por tener “sólo” 7 jugadores foráneos en una convocatoria? ¿Pueden los clubes suplir con sus canteras lo que hoy llenan con futbolistas no nacidos o formados en México? ¿hay suficiente talento?

La lista de preguntas puede continuar. Por ahora faltan casi todas las respuestas. Porque las cosas no se arreglan solamente con medidas populacheras.