Ganar y Gustar. Sin pretextos ni discursos

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Ymay: "En lo que trabajó (Martino), Edson Álvarez no estaba incluido en el once titular" (1:41)

Mauricio Ymay con el reporte más cercano de la Selección Mexicana previo al partido contra Jamaica. (1:41)

La Selección Mexicana regresa a la actividad con partidos de la Eliminatoria Mundialista, donde deberá sumar para no complicarse su camino rumbo a Catar 2022

No quiero leerme exagerado, pero hemos llegado a tal extremo con la Selección Mexicana de Fútbol que pones un alto a tus deficiencias o lo puedes pagar muy caro. Los últimos resultados del equipo Tricolor han dejado mucho que desear y el panorama de cara a los partidos definitivos para lograr la clasificación a Qatar 2022 regala un dejo de preocupación a quienes siguen y rodean al equipo más importante del fútbol mexicano.

El Octagonal Final de la CONCACAF ubica a los aztecas, hasta este momento, con el boleto directo al Mundial. Tercer lugar con 14 puntos producto de cuatro triunfos, dos empates y dos derrotas. Todo había comenzado sin sobresaltos derrotando a Jamaica, de local, y a Costa Rica en el Estadio Nacional de San José. Luego, en el Rommel Fernández de Ciudad de Panamá, el “Tecatito” Corona marcó el gol del empate para evitar la derrota ante el equipo Canalero. La primera fecha FIFA fue solventada sin demasiados sobresaltos, logrando mantener el invicto a pesar de los dos partidos de visitante. Hasta aquí, sin problemas.

Para la siguiente ronda de tres encuentros, vino la primera llamada de atención: el empate ante la sorprendente Canadá. Se mantuvo el invicto, sí, pero a pesar de contar con equipo completo (lo que no había ocurrido un mes atrás) no se logró aprovechar la presencia de los pesos pesados. México inició, de medio campo al frente, con lo mejor que tiene en el plano internacional: Héctor Herrera, Edson Álvarez, Andrés Guardado, Jesús Corona, “Chuky” Lozano y Raúl Jiménez. El equipo se vio muy intenso en el primer tiempo, pero en el complemento, el “bávaro” Alphonso Davies estuvo muy cerca de llevar al conjunto de la hoja de Maple a un triunfo digno de un nuevo “Aztecazo”, aunque el resultado final fue de 1-1. Por fortuna para los aztecas, tres días más tarde en el mismo Coloso de Santa Úrsula, Honduras no llegó con el cuchillo entre los dientes como solía hacerlo casi siempre y los tricolores se aprovecharon del pésimo momento futbolístico que vivían (y viven) los catrachos para vencerlos contundentemente por un 3 a 0.

Para cerrar la fecha FIFA de octubre, la siempre temible visita al Cuscatlán de San Salvador fue solventada, sin excesivos sobresaltos, con un seco 2-0 a favor. México utilizó una alineación inicial conformada principalmente por jugadores que militan en la Liga MX quienes respondieron adecuadamente a las exigencias de un entorno extrañamente terso en las tribunas que nada tuvo que ver con el que enfrentaron las selecciones mexicanas para las eliminatorias clasificatorias a Estados Unidos 1994 y a Sudáfrica 2010. La afición y jugadores salvadoreños no pesaron como antaño. El triunfo permitió mirar el Octagonal desde la cima, tal y como estaba contemplado al inicio de la eliminatoria.

Sin embargo, llegó el fatídico mes de noviembre. El equipo del “Tata” ya había experimentado previamente una derrota ante Ecuador en un partido amistoso celebrado en Charlotte, Carolina del Norte. Ya lo sabe usted, la infaltable “Pizca del Billete Verde” para cumplir con sus compromisos contractuales en la Unión Americana. Esta llamada de atención fue el prolegómeno a las derrotas que los siguientes rivales planearon y aplicaron a la perfección.

Para lamento de la afición mexicana, regresó la paternidad que nos impusieron los estadounidenses a partir de 2004, desde Bruce Arena hasta Bob Bradley. Las derrotas en las finales de la Nations League y la Copa Oro no fueron ningún acicate para evitar un nuevo traspié en Cincinnati. El 2-0 indilgado por el equipo de Gregg Berhalter, fue el primer descalabro azteca sufrido en el octagonal. Con todo y su mejor arsenal europeo, la oncena de Martino no fue capaz de evitar sucumbir por ¡tercera ocasión consecutiva! ante los de las barras y las estrellas, que se regodearon, ellos sí, con sus estrellas del viejo continente como Christian Pulisic y Weston McKennie, quienes fueron los artífices de los goles del triunfo.

Por si esto fuera poco, llegó el temido encuentro ante Canadá en la congelante Edmonton. No hubo forma. Con una mezcla de internacionales europeos y figuras de la liga casera, el “Tata” no pudo hacer frente al frenesí de las huestes de John Herdman. La intensidad de los canadienses fue superior a las cartas credenciales de los mejores futbolistas mexicanos del momento. El volumen de juego de los tricolores no pudo evitar el daño causado por un equipo que está decidido a clasificarse para su segunda Copa del Mundo de su historia. Su garra, su carácter, su intensidad, su hambre… sí, su hambre de triunfo fue mayor a la que mostraron los mexicanos.

La Selección Azteca cerró el 2021 con un empate a 2 en un amistoso ante Chile. Este encuentro no puede ser considerado como un parámetro para lo que se viene a continuación, sencillamente porque ese equipo se conformó únicamente con futbolistas de la Liga MX. Lo importante está por verse y el panorama no está muy claro. Este jueves en Kingston, México enfrenta a Jamaica con el riesgo de salirse de los primeros tres puestos del octagonal final si no logra el triunfo. Kingston siempre ha sido una aduana complicada y aunque ahí se han logrado victorias importantísimas en anteriores eliminatorias mundialistas (con más de uno que otro doloroso descalabro) hoy la necesidad de sumar de a 3 de los jamaicanos y la tendencia negativa de los tricolores pueden jugar en favor de los caribeños.

Para fortuna (?) de los mexicanos, luego de visitar el Caribe, tendrán dos partidos en patio propio: ante Costa Rica y Panamá. Independientemente de que estos compromisos se jugarán sin público en el Monumental Estadio Azteca (rectifico, afición, porque público si habrá), la obligación es sumar los seis puntos. ¿Cómo deberá ser esto? Bueno, con un fútbol altamente efectivo y demostrando amígdalas (muy bien puestas), esas de las que han carecido en varios de los últimos partidos. Me parece que más allá de la estrategia técnico-táctica que pueda emplear el entrenador rosarino, estoy convencido de que cada futbolista mexicano deberá apelar a su sentido de responsabilidad profesional, donde las estrategias serán fundamentales marcando diferencia, al menos para mi, el amor por los colores y el escudo que se defiende.

Para finalizar estas líneas, termino diciendo que Gerardo Martino ya ha tenido el tiempo suficiente para hacer de la Selección Mexicana, un equipo altamente competitivo. No lo ha conseguido hasta ahora. Como él mismo lo ha dicho, ellos mismos se han metido en este lío. Si no consigue retomar luego de esta primera fecha FIFA del 2022 a la supremacía del octagonal, venciendo además con autoridad y contundencia a Jamaica, Costa Rica y Panamá, deberá dejar las riendas del equipo nacional mexicano inmediatamente. México no está para volver a sufrir por clasificarse a un Mundial. Su objetivo, lo sabe usted muy bien, es hacer un Mundial histórico. Sin pretextos ni discursos. Se tiene que ganar y gustar. Ya lo dijo sin tapujo alguno Carlos Rodríguez, el flamante nuevo jugador de Cruz Azul. Estoy completamente de acuerdo con él.