Messi ganó por ser Messi

ESPN

Así que esos que dicen que Messi ganó este lunes por ser Messi, tienen razón.

El séptimo Balón de Oro que ganó este lunes Lionel Messi abrió lugar al debate. No hace falta justificar el premio del argentino que año con año podría, y hasta debería, ser candidato a ganarlo. Pero es cierto que sus competidores presentaban suficientes argumentos para pelear por el premio.

Contrario a lo que sucedió el año pasado, cuando a Robert Lewandowski le sobraron argumentos para aspirar a ser reconocido como el mejor futbolista del planeta, y el resto de los jugadores quedaron a años luz del polaco, en este 2021 todo estuvo mucho más cerrado y por eso cualquier decisión hubiera encontrado cierta lógica.

El delantero del Bayern Múnich “sólo” ganó la liga en su país. Y si bien batió el récord de goles de Gerd Muller en una sola temporada al marcar 41 tantos, su impresionante marca fue reconocida y premiada ya con la Bota de Oro.

Priorizar al polaco por dicho logro, por impresionante e histórico que resulte, tenía el mismo sentido que colocar a Jorginho a la cabeza por el premio por haber sido campeón de la Champions y de la Euro en el mismo año. De hecho eso acabó valiéndole para estar en la terna final.

Siendo como somos de memoria corta y reactivos, sobre todo, a lo más reciente, el fin de semana del 24 de octubre que se cerraron las votaciones para otorgar el Balón de Oro, ningún futbolista de entre las cinco grandes liga de Europa había participado entonces en más goles que Karim Benzema. El francés ya arrastraba entonces una temporada anterior exquisita y diez antes del cierre de papeletas se había coronado con su selección en la Nations League. El músculo del Real Madrid se activó entonces para darle un último empujón a su candidato.

Al final, con cada uno de los últimos finalistas podríamos ir encontrando razones suficientes para pensar que podían tomar el lugar que por séptima ocasión ocupó el argentino. Kanté fue determinante para que el Chelsea ganara la Champions; y Cristiano fue goleador en Italia además de que insaciable hambre lo convirtió este año en el máximo goleador ya de selecciones de todos los tiempos.

Pero hay que saber reconocer también que si alguna duda, justificada o no, acompañó hasta este verano la carrera de Lionel Messi esa tuvo que ver siempre con su falta de títulos en la Selección Argentina. Y Messi saldó esa deuda. Ni más ni menos que en el Maracaná y ante Brasil. La noche de la final no fue el gran protagonista. Al menos no durante el juego. Ese rol le correspondió más a De Paul y a Di María. Sí lo fue después en el festejo dedicado casi de manera exclusiva a él. Y lo había sido antes, durante el desarrollo de todo el torneo que lo dejó como el mejor goleador, el que más asistencias dio o el que más ocasiones de gol generó.

No se trata de querer priorizar un torneo, en este caso la Copa América por encima del resto, sino simplemente de entender que en medio de lo parejo que lucía todo este año, un título como ese, con lo que significó, con lo que se le exigió y con la sequía que terminó tenía razones de sobra para servir como factor de desempate. A eso, además, Messi sumó un Pichichi más y una Copa del Rey.

Así que esos que dicen que Messi ganó este lunes por ser Messi, tienen razón. Porque ser el mejor futbolista de la historia le da ese derecho.