¿Qué hubiera pasado si le atajaban el penal a Abreu en Uruguay vs. Ghana?

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Locura Celeste, Episodio VIII: Abreu y su frase cabecera de Mirtha Legrand (3:34)

El Loco reveló detalles de la práctica de penales previo a Ghana en Sudáfrica 2010 y por qué recurrió a las palabras de la figura argentina. (3:34)

La mano de Luis Suárez, el remate de Asamoah Gyan, aquel frágil ciclo del maestro Tabárez, la pelota al travesaño y la tanda de penales, todo cumple 10 años. El turno de Abreu y todos los sentimientos que vinieron después y que se mantienen; sí, el Loco la picó, porque todo el mundo sabía que iba hacerlo, como todo el mundo hoy recuerda esa imagen imborrable: el arquero Kingson que se queda estoico y para de pecho esa Jabulani para derribar todos los sueños celestes de volver a estar entre los cuatro mejores del mundo.

Y es que era imposible que no se quedara parado. En el antecedente más inmediato de un penal fundamental Abreu la había picado el 18 de abril para que Botafogo venciese 2 a 1 a Flamengo en la final de la Taça Rio de 2010 en el Maracaná. No había forma que no supiera.

Si los periodistas mexicanos que narraron ese partido para su país sabían que lo iba a hacer, “¿Se atreverá?” se preguntaron. Si Carlos Muñoz relatando para ESPN Radio en Rivadavia de Argentina había avisado que ‘habitualmente la pica’. Que aunque desinformado el tipo tendría que haber sido muy ingenuo luego de haber visto desde lejos ese extraño gesto de Jorge Fucile a Abreu en la mitad de la cancha.

¿Por qué el golero de Ghana tendría que haber sido la única persona en el planeta que no se imaginase esa definición de Abreu? Se quedó quieto, la atajó y ahí se nos fue todo; como cuando sentimos que en el penal errado de Gyan ya estaba todo a nuestro favor, en esa pelota al pecho fue todo lo contrario. Y ahí nuestra sensación no erró: Ghana empató, Uruguay falló de nuevo y los africanos volvieron a convertir para pasar 4 a 3.

Ghana hizo historia al ser el primer africano en meterse en las semifinales, justo en el primer Mundial del continente. La FIFA celebró, la mano de Suárez quedó para la anécdota y Abreu comentó: “Me hice un película: lo que soñaba de niño que lo relataba con los muñequitos y los arquitos; entonces cuando vino ese penal veía la película y me decía que este era el momento, que lo tenía que aprovechar. Prefiero 10 veces el ‘me equivoqué’ y no una vez el ‘si hubiera’, porque te quedás con la intriga”.

Pero no fue. Dicen que en la práctica del día anterior había errado los tres penales de entrenamiento, el último picándola. Jamás se sabrá. Todas aquellas historias quedaron ocultas en algún rincón perdido. Tanto fue el dolor que hubo una especie de pacto entre todo el pueblo futbolero para ni siquiera mencionar en tono de reproche aquel partido ante los ghaneses.

Lo curioso es que la bronca y el dolor persisten al no confirmar todo lo que podría haber sucedido. El mes de julio siguió con el frío de siempre y en las calles los mismos laburantes y su caminata habitual, o tal vez no, quizás aún más pausada.

Con el diario del lunes el rápido cambio de técnico no fue una gran solución. La Selección en realidad volvió a naufragar entre Eliminatorias y uno se pregunta si no había algo en aquello que proponía Tabárez, algunos aseguraron por un tiempo que su plan debía respetarse sin él, pero con el paso de los meses ni siquiera esas voces mantuvieron su vigor y de aquella planificación hoy nadie dice nada. ¿Habrá existido?

Volver al técnico Carrasco tampoco funcionó, el probar con los jugadores del medio local nos resultó absurdo cuando caímos que a los seis meses esos futbolistas ya estarían en clubes del exterior y ya cuando hicimos ese intento de salvavidas con un técnico propuesto por Peñarol, otro por Nacional y un tercero por el resto de los clubes teníamos la suerte echada.

Perder con Venezuela y Perú, otra vez, no fue ni siquiera decepción, aunque esas selecciones tampoco pudieran decir presente en Brasil 2014. Tras el fracaso de Rusia, hoy hay quienes piden que vuelva Víctor Púa, ya no se sabe si para las Juveniles o para la Selección Mayor. ¿Se podrá imaginar todo lo que no pasó?

Porque no pasó nada con ese Mundial de Sudáfrica, hoy Suárez ya está de vuelta, Arévalo Ríos fue el error de Tabárez y cuántos nos quedamos esperando que pusiera más al Nacho González o que llevase al Malaka Martínez.

Ese es el problema de cada 2 de julio, no sabemos nada. En cada aniversario de #ElLocoLaPicó, donde se hacen virales videos de tristes finales, ni siquiera sabemos de la felicidad que pudo haber generado si el Loco hubiera decidido patear a un palo; incalculable los abrazos que no se dieron, inimaginable cuánto valdría sacarse ese peso de las semifinales de México ’70, esa piedra más que mojón de generaciones anteriores, sin ninguna referencia nueva ni para los de 20, ni los de 40 ni ya los de sesenta, que han caminado toda su vida sin superar el ya tedioso relato de sus padres de fiestas en la calle en referencia al Maracanazo.

¿Cuánto hubiera significado ese gol? Tal vez hubiésemos festejado no un título pero si algo, capaz celebrar el propio festejo, haber cambiado unas horas esa apatía que carga el pueblo uruguayo. Imaginar algún trabajo ordenado en la selección, un Complejo Deportivo de nivel, cierta comunión entre el público y quienes se supone lo representan.

Podemos pensar que el estar entre los cuatro mejores pudo haber obligado a los dirigentes a elevar el nivel del fútbol uruguayo, eliminando mezquindades baratas.

Un fútbol verdaderamente profesional, o por lo menos no empobrecido o improvisado, con respeto al espectador y al protagonista, con sueldos el día 10, con el interior verdaderamente integrado, con mejora de la competencia interna y consecuente regreso a las definiciones continentales.

La bronca que parte de aquella Jabulani no termina en el pecho del arquero ni en la eliminación: nos privó de todo lo que pudo haber sido distinto, aunque también queda la casi certeza de que ciertos problemas estructurales vencen a las más increíbles hazañas. Incluso hasta las que solo nos podemos imaginar.