Gary Woodland ganó el US Open en Pebble Beach

Dos millones doscientos cincuenta mil dólares recibió Gary Woodland por su triunfo en el US Open este domingo en la extraordinaria cancha de Pebble Beach en California. Merecidos sin duda.

Woodland empezó su recorrido con el inglés Justin Rose. Ambos tenían adelante a Brooks Koepka, el amenazante campeón defensor que empezó con su típica lluvia de birdies, nada menos que cuatro en los primeros cinco hoyos. ¿Habrá sido en esos momentos que Woodland y Rose decidieron retrasarse y dejar que se aleje? Sin duda era muy perturbador ver como Koepka embocaba un putt tras otro. Si fue así, o no, nunca se sabrá. Lo cierto es que desde que se alejaron todo fluyó mejor para Woodland.

Varios tenían dudas de que el estadounidense estuviera listo para cerrar un Major después de haber dormido como líder, faltando una vuelta. Pero el gigante de Topeka, Kansas, fue construyendo una sólida vuelta y demostró su valor.

La carrera que lleva a un triunfo en un Major es muy ardua y no empieza el día jueves en la primera ronda. Es una larga travesía para perfeccionar con mucho trabajo, si es que hay talento innato, todas las facetas de este complicado deporte. Woodland fue siempre un gran pegador de pelota. Potente desde el tee y preciso con los hierros. Pero su deuda estaba en el juego corto y en el green. Siempre se esforzó por jugar demasiado bien la cancha para compensar esa debilidad, y eso le ponía demasiada presión. Hasta que un día, su nuevo coach, el renombrado inglés Pete Cowen, lo hizo trabajar en su juego corto y con el putt. La mejora es notable. “Este triunfo es como la punta del iceberg de todo el trabajo que venimos haciendo con Pete” decía un agradecido Woodland en la conferencia de prensa final.

La carrera que lleva a un triunfo en un Major está también llena de exámenes. Esta semana en Pebble Beach Woodland rindió varias materias con éxito. Después de los bogeys del hoyo 9 y del 12 la diferencia con Koepka se había achicado a solo un golpe de ventaja. Luego de sacar un gran par en el hoyo 13, donde había errado el drive. Woodland salió decidido a atacar el par 5 del hoyo 14. Pegó 314 yardas con su drive y se dejó un muy exigente tiro desde 265 yardas a una bandera elevada y protegida por un profundo bunker. Nunca dudó. Pego una bomba con su madera tres que lo encaminó hacia un birdie vital. Pero quizá donde demostró su clase de campeón fue con el delicado chip en el 17. Ese tiro desde 30 yardas, que le daría un invaluable par, quedará grabado como uno de los mejores golpes ejecutados en el camino hacia el triunfo en un US Open. Así como el chip que embocó Tom Watson para birdie en el mismo hoyo en el año 1982, para ganarle a Nicklaus. También en ese mismo hoyo, fue Nicklaus quién dejó dada su salida con un hierro uno, que le daría un birdie decisivo para su victoria en 1972.

Al final, con dos golpes de ventaja, Woodland disfrutó de una agradable caminata por el famoso hoyo 18, bordeando el Pacífico en la apacible tarde del domingo. Unos minutos más tarde sellaría con un birdie y anotaría un -13 total para superar por tres golpes a Brooks Koepka. Batía así el memorable record de Tiger Woods (-12) en el año 2000. Sin embargo Tiger superaba en esa oportunidad a Ernie Els por una obscena diferencia de 15 golpes.

El campeón defensor, Brooks Koepka, hizo todo lo posible, pero no alcanzó. Quedó segundo, en las puertas de un record casi imposible, ganar el US Open tres veces consecutivas. El escocés Willie Anderson lo ganó en 1903, 1904 y 1905. Pero eso fue hace más de 100 años. Koepka, que también fue segundo en el Masters y ganó el PGA Championship hace un mes en Bethpage, no pudo hacer birdie en el hoyo final y sirvió en bandeja el triunfo para Woodland.

Justin Rose, compañero de Woodland en la última salida, en la que lo escoltaba por un golpe, terminó haciendo 74 golpes (+3) y empató con -7 en tercer lugar. Resultado decepcionante para el inglés. El juego de Rose no estuvo bien en toda la semana y esto se hizo muy evidente en la vuelta final.

Tiger Woods acaparó las miradas y los aplausos. Aunque empezó desdibujado con cuatro bogeys en los primeros seis hoyos, logró sobreponerse y luego de seis birdies terminó con un total de -2, empatado en el puesto 21 en el torneo. Generaron preocupación las molestias que sentía en el cuello y en la espalda. Al terminar su vuelta dijo que no pensaba jugar ningún torneo hasta el British Open en Royal Portrush, en Irlanda del Norte, a mediados de julio.

Los latinoamericanos no tuvieron un buen US Open. El mejor fue el mexicano Abraham Ancer, que terminó con una vuelta de 76 golpes (+5) para un total de +3 para el campeonato, donde quedó ubicado en el puesto 49. Su compatriota Carlos Ortíz terminó en +4, empatado en el lugar 52. El argentino Emiliano Grillo hizo 73 golpes (+2) y con un total de +5 terminó en el puesto 58.