Collin Morikawa se consagró en el British Open

Los golfistas son humanos, pero Collin Morikawa es de Marte. Nunca hubo un British Open más abierto que este de 2021, fue realmente interplanetario. Morikawa es el Campeón Golfista del año 2021.

Ganar el Masters te lleva a Augusta de por vida ¡Eso es genial! El US Open, al menos por tradición, es el más demandante de los cuatro Majors. Pero el British Open, The Open Championship, o como ellos lo llaman: The Open, en cualquier clima y en cualquiera de las canchas, es un extraordinario baño de grandeza, con mayúsculas.

Pero en vez de caer en la inevitable tentación de relatar una impresionante vuelta de golf, que la mayoría habrá visto por televisión, será mejor hacer un racconto de los notables hitos que marcan está victoria enorme que cierra la temporada de Majors de 2021.

Con solo 24 años, este californiano ha ganado dos Majors. Y mientras esto es algo que muchísimos jugadores no obtienen a lo largo de toda una exitosa carrera, su triunfo en Royal St George´s lo eleva a un Olimpo donde hay muchos más logros históricos.

Hace menos de un año Morikawa estaba jugando su primer PGA Championship en Harding Park, San Francisco. Allí ganó en gran estilo, sin hacer un solo bogey en la vuelta final. Ese fue su primer Major. Once meses más tarde compitió en su primer Open Championship, y obtuvo esta resonante victoria, también sin bogeys en la vuelta final. Estos dos hitos lo convierten en el primer golfista de la historia en ganar el PGA y The Open en su primera presentación. Y también es el primero en 25 años en lograrlo con sendas vueltas finales sin bogeys.

Morikawa es también el segundo jugador en la historia en ganar estos dos Majors con menos de 25 años. Adivinaron, Tiger Woods fue el primero.

Es a la vez el primer jugador, desde que lo alcanzara Bobby Jones, en ganar dos Majors en solo ocho presentaciones. Se suma también a Jones, Tiger Woods y Jordan Spieth por ser los únicos cuatro estadounidenses en ganar el British Open con menos de 25 años.

Solo dos jugadores en los últimos 100 años lograron dos Majors en ocho o menos presentaciones. Fueron Walter Hagen y Gene Sarazen. Es bueno saber que Sarazen terminó ganando el Grand Slam y Hagen acumuló 11 Majors.

Aunque solo tiene 24 años, Morikawa debería tener asegurado su ingreso al Salón de la Fama del Golf. Quizá alguno recuerde a Tiger en sus veinte. Morikawa es parecido y distinto a Tiger. Es otro atlético californiano, aunque no tiene su potencia, ni su juego de putter (nunca nadie lo tuvo ni lo tendrá). Por ahora jugó solo ocho Majors y ganó dos. Mientras tanto, en quince días estará compitiendo en los Juegos Olímpicos, en Japón, la tierra de sus ancestros, representando a Estados Unidos, su país natal. En septiembre volverá a representar a Estados Unidos en la Copa Ryder. En síntesis, estará haciendo lo que siempre quiso hacer, jugar al golf profesionalmente.

“Tengo solo 24 años y llevo nada más 2 años como profesional de golf. Disfruto mucho estos momentos que me toca vivir. Cuando uno está en estos momentos, y realmente amas lo que haces, que es jugar al golf y competir contra todos estos grandes jugadores, te das cuenta que son los mejores momentos de tu vida. Porque esos nervios inevitables que se sienten te empujan a ser cada vez una mejor persona”. Fueron las palabras centrales de Morikawa en la conferencia de prensa.

Solo hay que hablar de tres jugadores hoy. Quedan dos.

Jordan Spieth salió en el anteúltimo “twosome”, después de haber fallado un ridículo y muy costoso putt de 60 cms., el sábado en el hoyo final. La mayoría de los fanáticos querían que él fuera el campeón. Hace cuatro años estaba en la cima del golf mundial, cuando ganaba el Open en Royal Birkdale. Ese era su tercer Major, junto con el Masters y el US Open. Desde allí fue todo barranca abajo, siempre hablando y quejándose. Pasó de campeón y niño mimado a ser el desvalido. Hoy es el hijo pródigo. Jordan Spieth está de vuelta.

En este domingo todos esperaban que acometiera desde el principio, pero a los tres primeros trabajosos pares siguieron dos bogeys, en el hoyo 4 y en el hoyo 6. Hay un viejo dicho en golf: Los perros que caminan en las rutas y los golfistas que hacen approach y putt para par, duran poco. Jordan se puso -7 y sus fanáticos se lamentaron pensando que era una película repetida. Pero Jordan fue Jordan. Hizo un tremendo águila en el par 5 del hoyo 7 y prendió el motor. Hoy no hay un jugador que conmueva más que Jordan Spieth cuando entra en esa zona. No hay una cabeza más fuerte que la de este joven texano que ya tiene 27 años. Hizo birdies en los hoyos 9, 10, 13 y 14, para un 66 (-4), que se construyó con seis golpes bajo el par en los últimos 12 hoyos y que lo dejó segundo con -13, a dos golpes de Morikawa. Y eso no fue perder, fue que le ganaron con un golf de otro mundo. Ya nadie duda de que Spieth volverá a ganar Majors, pronto.

“Estaba muy enojado ayer después de fallar ese putt corto en el 18. Eso fue horrible. Si lo embocaba hubiera estado en la salida final con Collin. Mi putt en general no está donde debiera estar, donde estuvo alguna vez. Estoy trabajando en ello. Hoy tuve mala suerte. Estuve todo el día entre palos. Hay que ser muy preciso en esta cancha y no tener el número justo es muy estresante. Pero estoy muy orgulloso de haber hecho 6 bajo el par en los 12 hoyos finales. Collin jugó muy bien y es un gran campeón”, decía Spieth al terminar.

Louis Oosthuizen era el campeón que todos hubieran aceptado con gusto. Al fin y al cabo, la justicia es algo que siempre hace sentido. Y quién puede dudar de que Oosthuizen merecía un Major este año. No jugó bien el Masters en abril (puesto 28). Pero fue segundo en el PGA Championship en Kiawah. Lideró el US Open, en Torrey Pines, después 54 hoyos para quedar segundo a dos golpes, detrás del campeón, Jon Rahm. Y este Open debió ser el Open de Oosthuizen, con su swing de tempo perfecto. Pero al final del día eso no alcanza. En un Major un jugador tiene que tener ajustada la mecánica para resolver los problemas que presenta el juego y también el lado mental. Y está claro, luego de seis segundos puestos y once “top tens”, que a Oosthuizen le falta algo. Y es obvio por todo aquello que le sobra y que genera tanta admiración. Es casi impensable que un jugador de su categoría no haya ganado más que un solo Major, el Open en St Andrew´s en 2010.

Como sea, este ha sido un extraordinario campeonato. Con un ganador que demostró una enorme calidad de juego y una fortaleza mental superior. Tuvo contendientes de peso, que pelearon hasta el final brindando un sensacional espectáculo deportivo. ¿Qué más se puede pedir? Será hasta la próxima.