Miguel Herrera, el Betis y la historia imposible

Miguel Herrera nunca fue un candidato serio a tomar la dirección técnica del Real Betis para la próxima temporada.

Alguien le despertó la ilusión, pero el primero en entender que era más ruido que nueces fue el propio Miguel.

Pero ese rumor, despertó una conversación necesaria.

¿Quién será el próximo valiente que se atreva a dejar la comodidad de la Liga MX para sufrirla en Europa?

Nos desvivimos culpando al sistema y a los futbolistas el estancamiento del nivel de la Selección Mexicana; hay que recurrir a otras ideas, voces con acento diferente para comandar el destino del equipo más importante del país, cuando no nos detenemos a preguntarnos si el motivo está en que los formadores de equipo son los verdaderamente estancados.

Si el futbolista mexicano tiene poco cartel en el extranjero, los entrenadores mexicanos no existen. Así de crudo.

Javier Aguirre es la dolorosa excepción a la regla. Más que su natural carisma y real talento para ejercer esa profesión, el 'Vasco' aprovechó los buenos oficios familiares y los propios de su época de jugador para abrir la puerta. Pero después, fue su capacidad la que lo llevó a un altísimo nivel en el Atlético de Madrid.

Es decir, el director técnico mexicano puede. Pero, ¿quiere?

Seguramente sí. Pero quiere con ciertas condiciones. Buen salario, buen equipo, buena liga. Vaya, como si tuvieran algún prestigio que defender.

No tengo pruebas, pero tampoco dudas, que Víctor Manuel Vucetich, Manuel Lapuente, el "mexicanísimo" Ricardo Ferretti y ahora Miguel Herrera hubieran podido tener una carrera decente en algún club europeo.

Pero para citar a Caló, la fama y la fortuna que ahora los acompaña, mermaron el deseo de sufrir para triunfar. Cada quién.

No sé si Miguel Herrera hubiera hecho un mejor o peor trabajo del que hará Manuel Pellegrini en el Betis, son estilos diametralmente opuestos y no me refiero al estilo futbolístico.

No sé si a Miguel Herrera le perseguirán por siempre sus exabruptos como jugador y peor aún, como entrenador, que le han formado cierta reputación que puede llegar espantar a clubes de ligas que no lo conozcan bien.

No sé si Miguel Herrera esté dispuesto a sacrificar la comodidad de ser él aquí, por el no ser nadie allá.

Parece --tristemente-- una historia imposible.