Manjares culinarios en estadios mexicanos

MÉXICO --
El ir a un estadio en México, más allá de un momento deportivo, se puede volver una experiencia culinaria, y ya sea dentro o alrededor de los inmuebles, se puede degustar en casi todo el país un sinfín de sabores, que cuando llega una derrota hacen que esta sea menos amarga, barriga llena corazón contento.

Les dejo mis lugares y platillos favoritos para comer antes, durante o después de un partido.


Salchichas asadas, Estadio Teodoro Mariscal (Mazatlan).
Parecen no ser nada del otro mundo, pero cuando pagas 40 pesos y te dan lo que parece un kilo de salchichas asadas con limón y salsas, tocas el cielo. Como tip, en la casa de los Venados en cada home run regalan 20 'medias' de cerveza a los primeros que lleguen a la barra principal.

Kibis, Estadio Kukulkán (Mérida). Son bolas fritas de carne con trigo, rellenas de cebolla, col y chile habanero, un plato típico yucateco. Combinación rara pero efectiva. Pero no es lo único tradicional que te venden en el parque de los Leones, también puede probar 'piedras' (bolas de masa mezclada de frijol), codzitos y marquesitas.

Casa club del académico, Estadio Universitario (DF). Es uno de los secretos mejor guardados que tienen los seguidores más duros de los Pumas. Se encuentra a unos metros del campo de CU, y sirven desayuno buffet, ideal previo a entrar un partido. Además, puedes estacionar tu auto en el lugar y dejarlo durante el partido.

Tacos del Villamelón, Plaza de Toros y Estadio Azul. A unos pasos de la capital taurina en México, se encuentra este local, donde la recomendación es pedir unos tacos campechanos (carne, chorizo y cecina), comerlos de pie y si eres valiente, pedir unos costeños, que son iguales que su especialidad pero con chile y cebolla.

Tortas Minuit, Estadio de Béisbol de Monterrey. "Si viniste a ver a Sultanes y no probaste una Minuit, no estuviste en el parque", aseguran los comensales de las que tal vez sean las mejores tortas de todo México. La especialidad: pierna, jamón y queso.

Guacamayas, Nou Camp (León). Es una tradición de León comer este bolillo, relleno de chicharrón, cueritos, salsa, limón y sal, pero las Guacamayas del estadio de la Fiera tienen algo especial... ya sea por el juego del equipo, las cervezas o la compañía, su sabor es distinto.

Choripán, Estadio Hidalgo (Pachuca). Más allá de los famosos pastes, en la casa de los Tuzos lo que mejor se cocina son los choripanes. Su sabor es tan bueno que no le piden nada a los de cualquier restaurante argentino de primer nivel. Un manjar de dioses.

Tortas ahogadas, Estadio Jalisco (Guadalajara). Cuando se fueron las Chivas al Omnilife, lo que más extrañó su afición no fue los juegos del Rebaño, si no la posibilidad de degustar las tortas ahogadas. Por suerte aún se pueden comer previo a los juegos del Atlas y en la nueva casa del Guadalajara ya tuvieron que adoptar algo similar.

Tacos cochinita, Foro Sol (DF). El manjar de manjares en el deporte. No hay mejor pretexto para disfrutar o aprender de beisbol que comerse una, dos, tres o más órdenes de los tacos de cochinita, herencia del antiguo Parque del Seguro. Más de uno sólo acude a los partidos de los Diablos para cenarlos y les da igual cuando acaba o empieza el juego. El secreto, su guacamole.

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