Citius, Altius, Fortius: los deportistas olímpicos ante un desafío inédito

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Por el COVID-19, se posterga Tokio 2020: ¿Qué harán las grandes figuras? (0:55)

Mechi Margalot analizó la situación de muchas estrellas del deporte que, en el epílogo de sus carreras, ven a la postergación como un gran problema. (0:55)

La preparación olímpica de un deportista comienza el mismo día EN que se apaga la llama para indicar el final de los Juegos Si tuvo la dicha de vivir esos Juegos Olímpicos, sabrá muy bien de qué se trata el siguiente, y si no hizo más que verlo por televisión o añorarlo, entonces tendrá cuatro años por delante para soñar e imaginar.

Olimpíada es el tramo entre juego y juego, con lo cual es certero afirmar que todos aquellos dichosos que han logrado la clasificación, han utilizado la Olimpíada para prepararse. Algunos para una competencia de un día, que bien puede ser menos de 10 segundos de actividad y otros tantos para hacerlo a lo largo de los quince días, partido tras partido.

Así de amplios e inclusivos son los JJ.OO., donde todos los deportistas de élite se reúnen para dar lo mejor de sí y demostrarse a sí mismos primero, a su país y al mundo después, de qué son capaces.

Día y noche durante cuatro años pensando en una sola cosa. Son 1460 días visualizando el momento del debut, la competencia, la recompensa, la gloria misma. Esa misma gloria de saberse un deportista Olímpico, algo que se lleva en el alma por el resto de tu vida. Una impronta, un sello, un distintivo.

Ahora bien, imaginen que les coarten la posibilidad de estar ahí. Que a tan solo cuatro meses cuando uno ya está en la recta final, le trunquen la posibilidad de estar. Es cierto que no es una lesión, una descalificación o alguna decisión de un tercero, esto es una catástrofe. Y nos excede a todos.

Vamos a ponernos en los zapatos del deportista por un minuto. Hay una planificación de años, donde las metas y pautas difieren de acuerdo a los torneos previos, a los objetivos, pero donde nada queda librado al azar: el mínimo detalle cuenta porque marca la diferencia entre participar o ser protagonista.

Cuando menciono los detalles, hablo de todo. Uno planifica con antelación su entrenamiento y puesta a punto del trabajo, aeróbico, anaeróbico láctico y aláctico, fuerza, potencia y demás. Se manejan los tiempos de descanso, la alimentación, el pesaje. Todo, absolutamente todo está estudiado, pensado y llevado a cabo con la excelencia que requiere semejante evento.

Desde que ésta Pandemia era Epidemia, hay atletas que han tenido que modificar su forma de entrenamiento, algunos obligados a no salir de su país, perdiendo así torneos y clasificatorios, otros confinados entre cuatro paredes usando elementos caseros y explotando al máximo su imaginación para tratar de convertir un dormitorio en un gimnasio, una pileta de hogar en una olímpica, un sillón en una camilla de cuádriceps, botellas de agua rellenas de arena simulando mancuernas … y así podría seguir enumerando ejemplos porque la necesidad hace al ser humano.

Y todos ellos estaban necesitados no solo de entrenar, sino de no rendirse. Mientras el COI no alzara la voz, la esperanza del deportista de élite iba a seguir intacta. Esperanza por necesidad y necesidad de esperanza.

Pero llego el día, y la noticia que muchos no querían recibir y otros tantos necesitaban oír tuvo la fría forma de comunicado. Será la primera vez que se posterguen unos Juegos Olímpicos sin que el motivo sea una guerra.

Se han cancelado solamente tres JJ.OO. en la Edad Moderna (Berlin 1916, Helsinki 1940 y Londres 1944) y las Guerras Mundiales fueron las causantes, mientras que otros hechos como boicots o atentados provocaron suspensiones temporales (tal fue el caso de Munich 1972 y Atlanta 1996). Lo que nunca nadie imaginó era una postergación por una pandemia.

Es la realidad que nos toca vivir, y seguramente un llamado de atención a la humanidad. Pero no vamos a ahondar en detalles sobre lo que está padeciendo el mundo; solo queremos hacer una reflexión y es que tenemos que ser más prudentes, más responsables y más solidarios.

En este momento, aplica más que nunca el lema de los Juegos Olímpicos: "Citius, Altius, Fortius”, que significa "más rápido, más alto, más fuerte”, solo que sin velocidad, ni altura ni fuerza. Pero siempre más.

Queridos deportistas, demuéstrense a ustedes mismos de qué están hechos. Que la adversidad los potencie y los enaltezca. No llegó, todavía, su hora de brillar ante el mundo, pero sí llego el momento de reinventarse.

* Mechi Margalot participó de tres Juegos Olímpicos (2000, 2004 y 2008) y todos ganó medallas con Las Leonas, el seleccionado argentino femenino de hockey sobre césped. Actualmente es conductora de SportsCenter por ESPN